SANTA FE.— Un activista protibetano murió este jueves por la noche después de prenderse fuego frente a la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York. El hecho sucedió en una zona altamente transitada de Manhattan y generó conmoción entre testigos, autoridades y organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos humanos.

Aunque la Policía no comunicó oficialmente cuál fue el motivo del episodio, la Campaña Internacional por el Tíbet identificó a la víctima como Lobga Rangzen. Según esa organización, se trataba de un militante comprometido con la causa tibetana y su protesta estaba dirigida contra las políticas del gobierno chino en la región.

El hecho tuvo lugar en inmediaciones de la Primera Avenida y la calle 42, cerca del edificio central de Naciones Unidas. De acuerdo con la reconstrucción difundida por medios internacionales, el hombre llegó al lugar con una bandera tibetana y llevó a cabo la protesta frente a la sede del organismo multilateral.

Las imágenes del episodio fueron registradas por personas que se encontraban en la zona y luego circularon en redes sociales. Por la crudeza de la escena, el caso generó un amplio impacto público y volvió a poner en discusión la situación política y cultural del Tíbet bajo administración china.

Los servicios de emergencia intervinieron rápidamente y trasladaron al hombre al Hospital Bellevue. No obstante, pese a la asistencia médica, fue declarado muerto por la gravedad de las heridas sufridas.

Tencho Gyatso, presidente de la Campaña Internacional por el Tíbet, remarcó en diálogo con AFP que Rangzen era “un incansable defensor del Tíbet” y que se había dedicado a visibilizar de manera pacífica la crisis de derechos humanos en esa región. Desde la organización remarcaron que su reclamo apuntaba especialmente contra una nueva legislación china vinculada a la “unidad étnica y el progreso”.

Esa norma, impulsada por Pekín, busca promover una identidad nacional común entre los distintos grupos étnicos. No obstante, activistas y organizaciones de derechos humanos advierten que podría profundizar las restricciones sobre minorías como los tibetanos y los uigures, especialmente en relación con su identidad cultural, religiosa y lingüística.

Luego de la muerte de Rangzen, decenas de tibetanos se concentraron frente a la sede de la ONU para homenajearlo y exigir una respuesta de la comunidad internacional. Un portavoz del secretario general António Guterres expresó que Naciones Unidas estaba “consternada” por el hecho y transmitió sus condolencias a la familia del activista.