Las últimas señales de vida en las ruinas del doble terremoto en Venezuela dejan resignación

Estima que el viernes sea el último día de búsqueda de sobrevivientes para muchos equipos de rescate en Venezuela.La perra de la Unidad Canina de los bomberos del Ayuntamiento de Alicante, Nala, que ha viajado hasta Venezuela para buscar supervivientes en la zona cero del doble terremoto, junto a su guía Rafa Arnau y un equipo de búsqueda y rescate de la asociación de voluntarios GEA.GEAUn grupo de rescatistas cierra la operación en los escombros de lo que fue un edificio. Los sensores que antes mostraron señales de vida ya no arrojan nada: el silencio se convierte en resignación en Venezuela.Dedicaron 30 horas de trabajo, que terminaron sin rescates.
Apenas unas horas atrás, otra brigada celebraba el salvamento de un hombre de 43 años que sobrevivió ocho días bajo los escombros de los terremotos que devastaron el balneario de La Guaira.El doble sismo mató al menos a 2.300 personas y dejó miles de heridos y desaparecidos.El hedor a muerte que impregna La Guaira sorpresivamente no se siente.Hernán Sandoval tiene esperanzas de que su hijo Ronald, de 8 años, y sus dos sobrinos aparezcan con vida.“Dios, ¿por qué te llevas a mi hijo si es un ángel?”, se pregunta este marinero de 26 años, que ha ido a hospitales, albergues, y buscado por redes. “Yo mantengo mucha fe”, dice a la AFP.La última evaluación no arroja vida. Los socorristas se alejan un poco de la estructura y discuten en círculo.No hay nada que hacer.
Se levanta la operación.Las chances de hallar vida entre los escombros se desvanecen con cada hora que transcurre. El cuerpo humano resiste hasta siete días sin agua, explica un rescatista.
Van ocho.Y eso varía según las condiciones como la temperatura, y en La Guaira el calor apremia.“No hay apoyo” para los rescatesUn rescatista mexicano explica que sus equipos de radiofrecuencia pudieron identificar señales de vida en otro edificio, pero que no han entablado contacto con nadie. Cavan y sacan escombros, y nada.Piden silencio.
La policía ordena apagar los motores de los autos que transitan por la vía destruida.“¡Somos rescatistas, haga ruido!”, exclama uno. Nada.Estima que el viernes -día nueve desde la tragedia- sea su último día de búsqueda de sobrevivientes, ya ha pasado mucho tiempo.Una brigada estadounidense desplegó perros de búsqueda y activó un aparato muy agudo para detectar sonidos.
Nada tampoco.Le recomendamos: Los 250 años de EE. UU.: entre la “falta de patriotismo” y el nacionalismo cristianoMarina Castillo, de 67 años, solo espera a que la ayuden a recuperar el cadáver de su nieto, Alexandro de Guidice, estudiante de derecho de 24 años.“Ha sido horrible, no hay apoyo”, lamenta.
Es una queja común entre la población que denuncia una inacción del gobierno, pese a los refuerzos llegados de 27 países.Vecinos, familiares y voluntarios se lanzaron a ayudar con picos y palas desde el primer momento, pero el esfuerzo es insuficiente.Castillo incluso halló el cuerpo con el apoyo de estas personas, que cavaron entre los escombros.“Llegamos a su apartamento, vimos todos sus libros de derecho, sus expedientes. Es terrible”, expresa. “Lo que quiero ahorita es que me lo saquen”.“Los sacamos vivos o muertos”Casi 200 edificios colapsaron totalmente por los terremotos que afectaron La Guaira y la vecina Caracas, según las cifras oficiales.“Auxilio, aquí está mi madre muerta”, escribió Mirosnel Gordon con pintura negra en la fachada verde de una casa.La familia puso cal sobre el cuerpo para “amortiguar” los efectos de la descomposición.“Estamos aquí a la espera de que puedan sacar su cuerpo, pero necesitamos equipos y maquinaria”, dice. “Están unos rescatistas voluntarios intentando quitar la viga” que atraviesa el cadáver.Vea también: El Espectador le explica qué ha pasado en Venezuela luego de los terremotosPara apoyar las labores de búsqueda, Jonathan Soto llevó una retroexcavadora desde el estado Anzoátegui, a 500 km de La Guaira.La gente clama su ayuda.
Él pide calma. “Uno no puede irse y meterse así como así”, explica.Pero la desesperación es generalizada. Afuera del conjunto donde está desaparecida la suegra de Joan Manuel Lucena, los rescatistas no encontraron señales de vida.“Pero de aquí no nos vamos a mover, así que los sacamos vivos o muertos”, asegura.👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo?
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Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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