Investigadores paraguayos forman parte de un estudio regional sobre Educación Superior, bajo el título de “Libertad académica en las Américas: tendencias, desafíos y horizontes críticos”. El material aborda también la crisis de los títulos falsos que aqueja al Paraguay y que en los últimos días volvió a convertirse en un escándalo luego de las revelaciones realizadas por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y su titular, Luis Ramírez.

El estudio se está presentando esta semana en la Universidad de Buenos Aires (UBA), impulsado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Coalición por la Libertad Académica en las Américas (CLAA). El capítulo de Paraguay, se denomina “Mercantilización, Credencialismo y Captura Política: un estudio histórico-comparativo de las barreras para el desarrollo de la libertad académica y la autonomía universitaria”.

Fue elaborado por los investigadores Gustavo Setrini, Melisa Vera, Milena Pereira Fukuoka, Ever Enríquez, Pedro Pérez Quintana, Patricia Lima, Evelyn Mendoza y Magdalena Rivarola. Todos, vinculados a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

Gustavo Setrini, uno de los investigadores, indicó que el análisis surge también a partir de acontecimientos como el de Hernán Rivas, el exsenador que tuvo que renunciar al Congreso Nacional, investigado por su presunto título “mau” de abogado, con el cual llegó incluso a presidir el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. “El descubrimiento de que no es un caso aislado, sino que hay una situación sistemática de compra de títulos o titulaciones falsas, es una crisis para la ciencia y la academia”, reflexionó el experto. Los investigadores indican que en Paraguay, durante la dictadura de Alfredo Stroessner - 1954 a 1989-, las universidades se crearon bajo el control directo de su régimen.

Fue un período de censura, persecución académica y supresión de todo debate crítico. Con el fin de este período, se consagra en la Constitución Nacional de 1992 la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, pero nadie se ocupó de generar y desarrollar la ciencia en las instituciones terciarias.

En las siguientes décadas, se fomentó la masificación de la educación, a través de la creación desregulada de universidades, bajo la famosa “Ley Marcos” en el 2006. De ahí se da un salto cuantitativo.

De 25 universidades, pasan a 53 universidades del sector privado en tan solo cuatro años. “Se dio una especie de mercado para conquistar la sed de cartones en el país, que tampoco fortaleció el ámbito científico ni la autonomía universitaria o la libertad académica”, explicaron los expertos. Entre sus principales hallazgos, los científicos paraguayos identifican tres fenómenos que están estrechamente relacionados que han incrementado la crisis en la universidad por los diplomas falsificados: “Estos procesos han configurado un sistema donde, en múltiples casos, el título universitario adquiere mayor relevancia que el desarrollo efectivo de competencias, la investigación o pensamiento crítico”, sostiene el estudio.

Otro de los dramas identificados en el país apunta a que si bien el crecimiento demasiado rápido de ofertas académicas, permitió que mucha gente que antes no llegaba, pueda acceder ahora al ansiado título universitario, esta situación agravó de alguna forma el problema. Lea más: MEC anuncia más intervenciones a institutos por títulos falsos “El valor instrumental del diploma es el lucro, el ingreso (económico) para el alumno y para la universidad, el estatus y la capacidad de poder postular, todo es absolutamente válido, pero cuando no está compensado o equilibrado por el valor intrínseco de la educación, que es el aprendizaje, el conocimiento y las capacidades que se generan con los valores académicos, al final esto puede ser autodestructivo”, afirmó Gustavo Setrini.

Al final, remarcó el especialista, la credencial que se produce es hueca, no es una representación de las capacidades que deberían tenerse a lo largo de una carrera de grado o de posgrado. Los investigadores apuntan igualmente a los entes reguladores, el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) y la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes). “Ahí hay un efecto péndulo.

Primero el péndulo estaba hacia la regulación de mercado, de oferta y demanda, que era lo que más peso tenía. Ahora, hay un movimiento más hacia la regulación estatal, con la Aneaes o el Cones tratando de imponer criterios administrativos y burocráticos más fuertes para limitar la oferta”, explicó Gustavo Setrini.

De acuerdo con el estudio, la acreditación como criterio para avalar carreras no es suficiente. “No es malo eso, pero lo que decimos es que realmente no va a resolver el problema. Las universidades van a cumplir con el checklist, pero de vuelta se enfatizan ciertos criterios instrumentales solamente”, manifestaron.

La investigación también cuestiona, como gran parte de la sociedad, la composición del Cones al incorporar, asimismo de rectores universitarios, representantes docentes y estudiantiles y autoridades de institutos superiores públicos y privados. Los especialistas afirman que el Consejo preservó la mayoría de los sujetos regulados por encima de actores reguladores, perpetuando los “conflictos de interés”.

Uno de los actores entrevistados explicitó en el estudio: “La composición final fue un retroceso muy fuerte… Cada cierto tiempo el consejo tiene una crisis, porque son los propios rectores universitarios y directores de institutos superiores quienes lo preside". En la actualidad, el Cones está presidido por el ministro de Educación, Luis Ramírez, quien hasta hace poco tenía como asesor jurídico externo en el Cones y en el MEC a Hermann Weisensee, ex rector de la Universidad Sudamericana, la que emitió el título de abogado de Hernán Rivas y a otros actores políticos también investigados por sus cartones presuntamente apócrifos.

La investigación presentada en la UBA, sostiene que lo que falta en Paraguay es una “autorregulación académica”, donde los investigadores hacen sus carreras buscando estatus y reconocimiento de sus pares, dentro de cada campo disciplinario. “Esto tiene un componente cultural importante que son los valores científicos que se cuidan entre pares en la comunidad, como la curiosidad, el escepticismo, la crítica sistemática o la rigurosidad. Pero esta autorregulación es muy débil en Paraguay, por eso que hablamos en el estudio, del legado de control político del autoritarismo primero y luego la mercantilización”, agregó Gustavo Setrini.

Asimismo, faltan diálogos mucho más amplios entre docentes, estudiantes, investigadores, entre universidades públicas y privadas como para pensar medidas más amplias, de mediano plazo, para ir construyendo valores académicos para afrontar esta crisis, concluye la investigación.