El argumento que expuso Sam Altman en Financial Times de que es hora de un “marco global” para la inteligencia artificial (IA) refleja una cruda realidad. La tecnología que él y sus colegas están creando tiene un enorme potencial destructivo que trasciende las fronteras nacionales.

También tiene razón al afirmar que el mundo ya se enfrentó antes a desafíos similares. No obstante, este nuevo es más difícil de resolver.