Los negocios empeñados en preservar sus viejos carteles, escaparates, marquesinas y demás elementos ante las duras restricciones del Ayuntamiento están más cerca de salirse con la suya. Estos días quedó patente que una retahíla de comerciantes, vecinos y diseñadores entiende que muchos de estos componentes también forman parte de la identidad de los barrios.

Que quizás no pocos de estos negocios no alcancen aún la categoría oficial de históricos, pero que también arman la personalidad más informal de la ciudad. Los sentimientos de pertenencia de la gente van más allá del Barça.Seguir leyendo...