Dos veces ganador del Grammy Latino —por 'Ciudad de las ideas' (2001) y 'Memoria de los sentidos' (2017), este último también nominado a los Grammy americanos—, poseedor de la Medalla de Oro de las Bellas Artes y del Premio Ondas, ganador del Festival Nacional del Cante de las Minas, del Premio Ramón Montoya y otros muchos galardones, Vicente Amigo ha sido aplaudido a rabiar en el Carnegie Hall de Nueva York, el Teatro Real de Madrid y el Liceu de Barcelona, ha trabajado junto a Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar, y ha participado en el mítico álbum 'Omega' de Enrique Morente. Hijo Adoptivo de Córdoba, el guitarrista ha dedicado toda su vida a la música y ahora se embarca en su gira 40º aniversario, que recala este viernes 3 de julio en el Festival de Jazz de Galapagar (Galapajazz) y recorrerá las principales ciudades del país y otras fuera de nuestras fronteras durante los próximos meses.—¿Da vértigo hacer una gira que conmemora 40 años de trayectoria?—Sí, da vértigo, porque a mí cualquier situación de salir a tocar me da vértigo, imagínate una gira entera, imagínate celebrando toda mi carrera.

Me he prodigado poco últimamente porque cuando uno va cumpliendo años quiere vivir lo menos estresado posible. Esta gira va a ser una terapia de choque para seguir 'pa'lante' (risas).Noticia relacionada general No No Festival de la Guitarra Vicente Amigo, cuarenta años de genialidad Antonio Higuera—¿Cómo se elige el repertorio de una gira que recorre cuarenta años?—No tengo muy pensado lo que voy a hacer, pero en cualquier caso lo voy a ir cambiando en cada ciudad que visite.

Así me pruebo a ver cómo me siento con temas antiguos, y cómo combinan con el nuevo disco 'Andenes del Tiempo', que lo he tocado poquito.—¿Ya ha descubierto todos los secretos de la guitarra?—El instrumento ya sé por dónde va pero como músico sigo aprendiendo, aunque empiezo a menguar como deportista (risas). En mi oficio hay que estar sentado muchas horas en posturas que te van mermando la columna, y como te descuides y pasen cuarenta años...

Aunque son cuarenta estando en la palestra. Yo llevo tocando la guitarra sesenta. —Los Reyes Magos le trajeron su primera guitarra a los ocho años, pero ya tocó una antes, que pertenecía a su vecino Paco, ¿verdad?—Sí, ¿cómo sabes su nombre?

Cuando vi su guitarra sonando enfrente de mí, me dije que eso era lo que quería hacer el resto de mi vida. Aquel muchacho para mí era como un Dios.

Él fue mi primer maestro.—Luego le enseñaron El Tomate, El Merengue de Córdoba y Manolo Sanlúcar.—Con Manolo estuve desde los 14 hasta los 21, y con él di la vuelta al mundo dando conciertos. Ahí me espabilé.—Su primer concierto con público, ¿cuál fue?—Creo que con once años, en el colegio de los Maristas.

Siempre he sido muy responsable para salir a un escenario, y ya entonces tenía esa cosita en el estómago. Esa cosita que, más tarde, hablando con Paco, expresó: «Cuidado con eso, que no se quita ¿eh?».

Y era verdad. También me expresó que con el tiempo lo dominaría mejor, pero eso era mentira (risas).

El tiempo no hace nada, lo único que hace es pasar.MÁS INFORMACIÓN Opinión Vicente Amigo: «El flamenco, como el jazz, o lo mamas desde pequeño o no puedes entrar a fondo»—¿En qué momento está ahora mismo la guitarra flamenca?—En el mejor de su historia, porque la gente joven nunca ha estado tan bien formada como ahora. Asimismo, en internet está todo y ahora hasta pueden aprender lo que quieran sin moverse de su habitación.

Sin olvidar que los contemporáneos míos que siguen vivos forman una constelación increíble, y los chavales siguen su estela.