Médicos veterinarios de Colombia y México explican los protocolos que siguen para proteger la salud y el bienestar de los perros rescatistas que participan en las labores de búsqueda luego de los terremotos en Venezuela.Los perros rescatistas reciben evaluaciones médicas antes y después de cada jornada para garantizar que puedan trabajar de forma segura.CortesíaHa pasado más de una semana desde los terremotos que sacudieron a Venezuela, una tragedia que deja hasta el momento cerca de 2.300 personas muertas y miles de desaparecidos. Aunque las esperanzas de encontrar vida bajo los escombros son cada vez más remotas, equipos de búsqueda y rescate nacionales e internacionales no detienen sus labores.

Entre ellos están los perros rescatistas, cuya capacidad para detectar sobrevivientes es fundamental. Detrás de cada misión hay también un equipo de médicos veterinarios y guías que trabaja para proteger la salud de los animales, garantizar su descanso y asegurar que puedan desempeñar su labor en las mejores condiciones.Colombia hace parte de la misión internacional con cuatro binomios caninos del equipo USAR-COL1: Rojo, Candy y Tamy, de la Armada Nacional, asimismo de Dastan, del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá.

Su estado de salud es supervisado de manera permanente por el teniente del Cuerpo de Infantería de Marina y médico veterinario Iván Arteaga González, quien acompaña las operaciones en territorio venezolano.De acuerdo con la información suministrada por el especialista, antes de cada jornada de búsqueda los perros reciben una evaluación médica general para confirmar que se encuentran en óptimas condiciones físicas, sin lesiones y con un adecuado nivel de hidratación.Lea también: Bart, el perro rescatista que ayudó a salvar a dos niños luego de el terremoto en VenezuelaDurante las operaciones, el monitoreo es constante. Los caninos tienen acceso permanente a agua para prevenir la deshidratación, especialmente porque trabajan durante varias horas en temperaturas elevadas y con altos niveles de humedad.

Asimismo, los equipos programan pausas de descanso para evitar el agotamiento físico y mental.“Los guías caninos están atentos a cualquier signo de fatiga, estrés, dolor o lesión. Si alguno presenta molestias o disminuye su rendimiento, es retirado de inmediato de la operación para ser evaluado y recibir la atención necesaria”, explicó Arteaga.Otro de los cuidados fundamentales consiste en revisar cuidadosamente las patas y las almohadillas antes y después de ingresar a estructuras colapsadas.

Allí pueden encontrarse vidrios, metales, concreto fracturado y otros elementos capaces de producir heridas que afecten su movilidad.Una vez termina la jornada, los perros reciben hidratación, alimentación, descanso y, cuando es necesario, atención veterinaria especializada.El médico veterinario también destacó que el vínculo entre cada guía y su perro resulta esencial durante este tipo de emergencias. “La relación entre el guía y el perro se basa en la confianza, el entrenamiento y el cuidado constante. Ellos no solo dirigen las búsquedas, también velan por la salud física y emocional de sus compañeros”, indicó.Una visión similar comparte Alberto Peña, médico veterinario del equipo de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas (USAR) de la Cruz Roja Mexicana, quien también acompaña las labores internacionales en Venezuela.En declaraciones compartidas por la Cruz Roja Mexicana, el especialista explicó que los perros son considerados un integrante más del equipo de rescate y que su protección es indispensable para el éxito de las operaciones.“Ellos son un miembro más de nuestro equipo.

Es necesario garantizar su salud y estar atentos ante cualquier situación que requiera atención inmediata”, indicó.Peña explicó que, asimismo de atender a los binomios de la Cruz Roja Mexicana, los veterinarios también apoyan, cuando es necesario, a perros de otros equipos internacionales e incluso a animales de compañía afectados por la emergencia.Entre los principales riesgos que enfrentan los perros durante las búsquedas se encuentran las lesiones provocadas por vidrios, láminas metálicas y otros materiales cortopunzantes presentes entre los escombros.A esto se suma el intenso calor. Según el veterinario, las temperaturas en la zona superan los 30 grados centígrados y, en algunos momentos, alcanzan los 34 °C, con niveles de humedad superiores al 80 %, condiciones que aumentan el riesgo de sufrir golpes de calor.Por ello, los equipos realizan un monitoreo permanente para detectar cualquier señal de agotamiento y actuar de inmediato si alguno de los animales presenta síntomas relacionados con el exceso de temperatura.Lea también: Emotivos rescates de perros y gatos luego de los terremotos en Venezuela: historias de esperanzaEl especialista también resolvió una duda frecuente entre quienes siguen las labores de rescate en redes sociales: ¿por qué los perros no utilizan botas para caminar sobre los escombros?La respuesta, explicaron desde la Cruz Roja Mexicana, está relacionada con su propia anatomía.

Las uñas les permiten tener un mejor agarre sobre superficies inestables, mientras que las almohadillas cumplen una función clave en la regulación de la temperatura corporal. El uso de botas disminuye la tracción, altera su equilibrio y podría aumentar el riesgo de quedar atrapados entre los restos de las edificaciones.“Los cuidamos y no explotamos su trabajo, únicamente realizan las tareas para las que fueron entrenados: salvar vidas”, afirmó Peña.Mientras continúan las labores de búsqueda en Venezuela, veterinarios, rescatistas y guías coinciden en que cuidar de estos perros es lo más importante en las operaciones de rescate, pues de su bienestar depende que puedan seguir llevando esperanza.

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