Cazadores de camisetas: el auge del coleccionismo futbolero en Lima y las historias detrás de las reliquias más codiciadasLa decepción de Suiza y la alegría de Qatar luego de un empate agónico en el Mundial 2026 | CrónicaLa historia de Kiki Ramos tiene algo de película y mucho de emoción pura. Nacido en Haití y hoy citado por la Sub 17 de Argentina, el joven futbolista vive un presente que hace poco parecía lejano, casi impensado, pero que se fue construyendo entre esfuerzo, sorpresa y sueños que empezaron a tomar forma.Todo sucedió en un instante cotidiano, en medio de una clase virtual de matemática.

Sin imaginar lo que estaba por pasar, recibió un mensaje de su preparador físico con una palabra que lo descolocó por completo: “felicitaciones”. Al principio no entendía nada.

Minutos después, su celular empezó a llenarse de notificaciones de amigos que celebraban algo que él todavía no había procesado.Intrigado, decidió abrir el mensaje con atención. Allí apareció la clave de todo: su nombre estaba en una convocatoria de la Asociación del Fútbol Argentino.

En un primer momento dudó, incluso pensó que había leído mal su apellido. Pero al confirmar la noticia, la emoción lo desbordó por completo.“Entré al mensaje y vi que decía AFA.

Al principio leí mal el apellido y pensé que se habían equivocado. Cuando lo leí bien no lo podía creer.

Paré la clase, fui corriendo a contarles a mis papás y nos abrazamos. Fue un momento muy hermoso”, recordó el juvenil, todavía sorprendido por un llamado que puede marcar el inicio de una nueva etapa en su carrera.Desde ese día, Kiki Ramos no solo representa una promesa para el fútbol juvenil argentino, sino también una historia de ilusión y pertenencia que cruza fronteras.

Una nueva joya que empieza a brillar con la camiseta albiceleste y que sueña con seguir escribiendo capítulos inolvidables.VIDEO RECOMENDADO