Los móviles plegables dejaron hace tiempo de ser una rareza, pero todavía siguen buscando su sitio frente a los teléfonos convencionales. Y todavía atraen miradas cuando los sacas del bolsillo.

Es un mercado complicado en el que los fabricantes luchan por tener cuota y Motorola ha sido la niña bonita durante los últimos años, al recuperar su mítico razr de formato tipo concha. Desde que en 2019 revivió uno de sus modelos más icónicos, cada vez ha adaptado más las posibilidades de las pantallas flexibles.Hasta ahora la familia se presentaba en España en dos versiones.

Este año, la compañía amplía por primera vez su catálogo: motorola razr 70, motorola razr 70 plus y motorola razr 70 ultra, con precios de 869 euros el más básico, 1.049 euros el intermedio y 1.399 euros el más avanzado.Durante semanas he usado como móvil personal el motorola razr 70 plus. Combina una pantalla interior de 6,9 pulgadas con otra exterior de 4 pulgadas que permite utilizar aplicaciones completas sin abrir el dispositivo.

En su interior incorpora un procesador Snapdragon 8s Gen 3, 12 GB de RAM, 256 GB de almacenamiento, una doble cámara trasera de 50 megapíxeles y una batería de 4.500 mAh con carga rápida de 45 W. Así ha sido la experiencia con el plegable del momento.Un móvil que dejas sobre la mesa y la gente te preguntaEstéticamente, el motorola razr 70 plus me gusta mucho.

Motorola pone mucha intención en los colores y acabados de sus teléfonos, y este modelo, en el tono PANTONE Mountain View, incorpora una superficie inspirada en el tejido jacquard que resulta agradable al tacto y ofrece un buen agarre. Es uno de esos móviles que dejas encima de la mesa y la gente te pregunta por él.

No intenta parecerse al resto y mantiene ese componente nostálgico de los razr originales, aunque adaptado a un teléfono con mucha más pantalla y tecnología.También aguanta mejor de lo que podría parecer. Lo he utilizado con funda y sin ella y el acabado exterior se mantiene en buen estado.

Cuenta con Gorilla Glass Victus, protección IP48 y una bisagra reforzada con titanio. Ese pliegue de la pantalla apenas se aprecia al sacarlo de la caja, pero después de estas semanas ya se ve y se nota bastante al pasar el dedo.

No arruina la experiencia, aunque demuestra que sigue siendo uno de los compromisos de este tipo de dispositivos.La bisagra permite colocarlo en diferentes ángulos y se abre con facilidad, aunque desplegarlo completamente con una sola mano no resulta especialmente cómodo –pero se puede–. Cerrado, en cambio, ocupa muy poco espacio en el bolsillo, que para mí sigue siendo la ventaja de diseño principal de los plegables tipo concha.

Una pantalla exterior que sirve para casi todoLa pantalla exterior de 4 pulgadas es la verdadera protagonista. No sirve únicamente para consultar la hora o leer notificaciones: permite abrir aplicaciones completas, escribir mensajes, responder correos, escuchar música, utilizar Google Maps, hacer llamadas o incluso jugar sin desplegar el teléfono.Yo la he utilizado principalmente para WhatsApp, música, correo electrónico y consultas rápidas.

Escribir requiere algo de adaptación porque el teclado es pequeño, pero resulta completamente funcional. En muchas ocasiones no hace falta abrir el móvil para nada.

Este panel alcanza los 165 Hz, ofrece una resolución de 1.272 × 1.080 píxeles y llega hasta los 2.400 nits de brillo máximo.La pantalla interior, por su parte, crece hasta las 6,9 pulgadas, también ofrece 165 Hz y eleva el pico de brillo hasta los 3.000 nits.Ambas se ven nítidas, tienen buen contraste y funcionan muy bien en interiores. El problema aparece al salir a la calle, especialmente con gafas de sol.

No es una mala pantalla, pero tampoco es el lápiz más afilado del estuche cuando la luz incide directamente sobre ella. Para alguien que utiliza mucho el teléfono en exteriores, esto puede ser una concesión importante.

Más que quedarme con la cifra oficial de brillo, mi experiencia ha sido que en determinadas condiciones me ha costado consultar el contenido más de lo esperado en un móvil de este precio. Un procesador con dos años a sus espaldasEl motorola razr 70 plus incorpora un Snapdragon 8s Gen 3 acompañado por 12 GB de RAM.

En el uso cotidiano funciona bien: las aplicaciones se abren rápido, la interfaz responde con fluidez y tiene potencia suficiente para las tareas habituales.No obstante, el Snapdragon 8s Gen 3 fue presentado en marzo de 2024 y ya nació como una alternativa algo más asequible dentro de la gama prémium de Qualcomm. No implica que el teléfono vaya lento, pero resulta difícil ignorarlo en un dispositivo lanzado dos años después y que cuesta 1.049 euros.

Durante estas semanas he notado algún atasco puntual, sobre todo cuando quedaba poca batería. No ha sido un problema constante, pero sí plantea dudas sobre el rendimiento sostenido y el envejecimiento del dispositivo frente a otros teléfonos de precio similar.El motorola razr 70 ultra utiliza el Snapdragon 8 Elite, presentado en octubre de 2024 y considerablemente más potente.

Es lógico que exista una diferencia entre ambos modelos, pero Motorola quizá ha abierto demasiado la distancia entre el intermedio y el más avanzado.A la antigüedad del procesador se suma una política de actualizaciones poco ambiciosa para este precio. Motorola promete hasta tres años de actualizaciones del sistema operativo y hasta cinco años de parches de seguridad.

Es un compromiso inferior al de rivales como el Galaxy Z Flip7, que cuenta con siete generaciones de Android y siete años de seguridad, o los Pixel plegables más recientes, incluidos dentro de la política de siete años de Google. Una batería de la que no terminas de olvidarteLa autonomía es uno de los apartados que menos me han convencido.

El teléfono incorpora una batería de 4.500 mAh y Motorola anuncia más de 31 horas de uso, aunque se trata de una estimación basada en un perfil mixto y en condiciones concretas. En condiciones normales permite llegar al final de la jornada, pero no ofrece demasiado margen.

El uso prolongado del GPS, la pantalla siempre encendida o una actividad algo más intensa hacen que la batería caiga con rapidez.Más de una vez he llegado apurada o he tenido que pedir un cargador, algo que no me ocurre habitualmente con otros teléfonos que utilizo. Si la autonomía es una prioridad, no sería mi primera recomendación.La carga por cable alcanza los 45 W, mientras que la inalámbrica se queda en 15 W y la inversa en 5 W.

Carga razonablemente rápido, pero el adaptador se vende por separado: en la caja solo se incluye el cable USB-C. Motorola entiende bien el software de un plegableLa experiencia de software es uno de sus puntos fuertes.

Android 16 llega con una interfaz limpia, sencilla y con pocas aplicaciones preinstaladas. No es la capa más llamativa del mercado, pero resulta agradable y fácil de utilizar.Motorola tampoco ofrece funciones radicalmente diferentes a las de otras marcas, pero sí sabe colocarlas donde tienen sentido.

Los gestos (encender la linterna sacudiendo el teléfono o abrir la cámara con un doble giro de muñeca) siguen siendo pequeños detalles muy prácticos. En un razr, asimismo, tienen un componente divertido.

Se puede abrir la cámara desde la pantalla exterior, enseñar la palma para disparar una fotografía o dejar el teléfono medio plegado para utilizarlo como su propio trípode. También incorpora funciones de inteligencia artificial, como por ejemplo los resúmenes de notificaciones.No hay nada especialmente revolucionario, pero están bien integradas y no entorpecen una experiencia que, en general, resulta limpia.Son estos pequeños trucos, unidos al diseño, los que convierten al motorola razr 70 plus en un teléfono muy quedón y especialmente atractivo para creadores de contenido o usuarios que buscan algo diferente al móvil rectangular que lleva todo el mundo.

Cámaras versátiles, pero no entre las mejores de su precioEl motorola razr 70 plus incorpora una cámara principal de 50 megapíxeles con estabilización óptica y un ultra gran angular, también de 50 megapíxeles, con un campo de visión de 122 grados y función macro. En la pantalla interior encontramos una cámara de 32 megapíxeles, mientras que el vídeo puede grabarse en 4K a 60 fotogramas por segundo.Sobre el papel, no le falta resolución, y durante el día la cámara principal consigue imágenes definidas y con suficiente detalle.

No es una mala cámara, pero tampoco ofrece el nivel fotográfico que cabe esperar de los mejores teléfonos de más de 1.000 euros. Su mayor atractivo no está tanto en la calidad pura como en todo lo que permite hacer el formato plegable.Lo que menos me convence es el procesado.

Motorola busca fotografías vistosas y listas para compartir, pero en ocasiones fuerza demasiado la exposición y la intensidad de los colores. En algunos retratos, por ejemplo, parece que llevas los labios pintados aunque no sea así.

Personalmente, prefiero un resultado algo más apagado y natural.El ultra gran angular aporta más posibilidades al fotografiar paisajes, edificios o grupos de personas y también sirve para hacer macros. Su calidad es correcta, aunque tampoco marca una diferencia clara frente a otros teléfonos de este precio.Entre sus funciones de vídeo se encuentra Horizon Lock, pensada para mantener nivelado el horizonte al grabar escenas con mucho movimiento.No hay teleobjetivo, por lo que este no es un móvil pensado para fotografiar sujetos lejanos.

El recorte digital puede resolver una toma ocasional, pero al aumentar el zoom se pierde detalle. Es una carencia que pesa más al recordar cuánto cuesta el teléfono.Donde el motorola razr 70 plus sí ofrece algo diferente es en los autorretratos.

La pantalla exterior permite utilizar las dos cámaras principales mientras ves el encuadre, por lo que la cámara interior resulta casi prescindible. La he utilizado para probarla durante el análisis, pero apenas he necesitado recurrir a ella en el día a día.También se puede dejar el móvil semiplegado sobre una superficie para utilizarlo como trípode, disparar mostrando la palma de la mano o grabar sujetándolo como una pequeña videocámara.

Son funciones que no convierten al razr 70 plus en el mejor móvil fotográfico de su categoría, pero sí en uno de los más divertidos y cómodos para hacerse fotos, grabarse o crear contenido.Motorola completa la experiencia con herramientas como Foto de grupo, que captura varias imágenes y combina automáticamente las mejores expresiones; Encuadre perfecto, que muestra una guía para que otra persona reproduzca el encuadre que habíamos preparado; y Mi estilo, que utiliza inteligencia artificial para aprender de las ediciones realizadas en la Galería y aplicar un estilo de color personalizado. ¿Merece la pena el motorola razr 70 plus?El motorola razr 70 plus es un móvil muy chulo.

Despierta nostalgia, resulta agradable de utilizar y ofrece una experiencia diferente a la de un teléfono convencional. Su diseño, la pantalla exterior y las posibilidades de las cámaras lo hacen especialmente atractivo para quienes valoran la estética o crean contenido para redes sociales.

También conserva la ventaja fundamental de los plegables tipo concha: cerrado ocupa muy poco espacio, pero al abrirlo ofrece una pantalla enorme.El problema es el precio. Por 1.049 euros, el Snapdragon 8s Gen 3, la autonomía ajustada, la visibilidad mejorable en exteriores, los 256 GB de almacenamiento y una política de actualizaciones tan limitada saben a demasiadas concesiones.No es un mal teléfono ni un plegable poco recomendable.

Es una opción bonita, divertida y distinta. Pero para justificar lo que cuesta tendría que destacar también en esos apartados menos vistosos que terminan determinando cómo envejece y cómo se comporta un móvil en el día a día.