Una mujer asesinó a su compañero de piso en Alicante, con ayuda de su pareja, para quedarse con la vivienda y su pensión mensual de poco más de 1.000 euros. Posteriormente, los criminales descuartizaron el cuerpo de la víctima y lo quemaron en dos puntos alejados de la ciudad con la intención de hacer desaparecer cualquier rastro.

Dos años después, ambos han sido juzgados en la Audiencia de Alicante y un jurado popular los ha considerado culpables. Han sido condenados a 13 años, 9 meses y un día de prisión cada uno por los delitos de homicidio y estafa, según consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS y que puede recurrirse ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJ).Seguir leyendo