La roca que desafía el vértigo: así es pararse sobre Kjeragbolten en Noruega - Viajes

A 984 metros sobre el fiordo Lysefjord, en el suroeste de Noruega, una piedra del tamaño de un automóvil parece suspendida en el aire entre dos paredes de montaña. Es Kjeragbolten, el “bloque” encajado en una grieta del macizo Kjerag, en el municipio de Sandnes (condado de Rogaland), no lejos de Stavanger.
La imagen —personas de pie sobre la roca con el vacío debajo— se ha convertido en una postal mundial del turismo de aventura. Geólogos y guías locales coinciden en lo esencial: su origen es glaciar.
Durante la última glaciación, el hielo excavó el valle que hoy ocupa el Lysefjord y transportó rocas. Al retirarse, dejó un bloque errático que terminó atorado en una fisura de la pared rocosa, probablemente luego de derrumbes y el reacomodo del terreno.
No está “pegado”: está encajado por presión y forma, una rareza natural que parece desafiar la lógica. La caminata no es técnica, pero sí exigente.
La ruta más habitual parte del estacionamiento de Øygardstøl (ruta de montaña abierta en temporada) y recorre un terreno alpino con subidas empinadas, descensos y tramos donde se usan cadenas como apoyo. En condiciones normales se considera de dificultad alta para senderistas poco entrenados.
El recorrido típico es de 10 a 12 kilómetros ida y vuelta, con fuerte desnivel, y suele tomar entre 4 y 6 horas según el ritmo y las paradas. Muchos llegan hasta el punto panorámico y deciden si realmente se suben al bloque: nadie obliga, y el vértigo hace desistir a más de uno.
La mejor ventana suele ser de junio a septiembre, cuando hay menos nieve y la ruta es más predecible. Fuera de temporada, la presencia de hielo puede convertir el sendero en un itinerario de montaña invernal que requiere experiencia y equipo.
No se necesita guía en verano para senderistas preparados, pero puede ser recomendable para quienes no conocen el terreno, viajan solos o si el pronóstico empeora. Con viento fuerte o lluvia, la roca y lajas cercanas se vuelven resbaladizas y la exposición aumenta: el consejo más repetido por rescatistas y locales es simple—si las condiciones no son buenas, no se sube.
Kjeragbolten atrae decenas de miles de visitantes cada verano. No tiene el flujo masivo de otros iconos noruegos, pero en días despejados de temporada alta puede haber colas para la foto: una espera breve para un instante que, a casi un kilómetro sobre el fiordo, se siente interminable.
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
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