El patrocinio del alcohol no puede valer más que la salud de los niños

Hace unos días se criticó con dureza a los diputados que apoyan el proyecto para regular el patrocinio de bebidas alcohólicas en el deporte. El argumento utilizado fue el mismo de siempre: el económico.
Dicen que el deporte va a quebrar, que necesita esos recursos para subsistir e incluso acusan de una supuesta “doble moral” a quienes defendemos esta regulación.Pero planteemos el tema con seriedad. Este no es un dilema moral ni un ataque contra el fútbol o cualquier otra disciplina deportiva.
Estamos hablando de salud pública, de evidencia científica y de un principio jurídico elemental: los intereses comerciales no pueden estar por encima de la salud de los niños y adolescentes de este país.Como defensores de la salud, entendemos perfectamente que la actividad deportiva en Costa Rica requiere recursos para crecer y apoyar a sus atletas. No obstante, hipotecar la salud de la niñez no puede ser el camino.
Debemos apostar por fuentes de financiamiento responsables y compatibles con la protección de la salud pública.A quienes recurren al discurso del miedo y aseguran que la actividad deportiva nacional colapsará, conviene refrescarles la memoria. Eso mismo afirmaban en la década de 1990 cuando se prohibió la publicidad del tabaco en los estadios.
Pronosticaban el fin de los campeonatos, pero la historia demostró lo contrario. El fútbol y las demás disciplinas no quebraron: se adaptaron y encontraron patrocinadores en sectores como la banca, la tecnología y los servicios.
El deporte costarricense, y particularmente el fútbol, tiene suficiente atractivo para captar marcas comerciales que no perjudiquen el bienestar de su público.Como epidemióloga y salubrista, fundamento mi posición en la evidencia científica, y la ciencia no tiene doble moral. Los lineamientos técnicos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), junto con estudios recientes publicados en la revista científica Psychology of Addictive Behaviors y por investigadores de la Universidad de Stirling, confirman una relación causal entre el mercadeo deportivo de bebidas alcohólicas y el aumento de su consumo.La exposición constante a estas marcas activa mecanismos neurológicos que no solo adelantan la edad de inicio en el consumo de alcohol, sino que también incrementan el deseo de beber (craving) entre los menores de edad, al normalizar conductas de riesgo en un cerebro que aún se encuentra en desarrollo.
La publicidad no actúa solo sobre la preferencia por una marca –como sostiene la industria–; también funciona como un detonante cognitivo y neurológico que aumenta la frecuencia y el volumen del consumo en poblaciones especialmente vulnerables.Llenar las camisetas y las transmisiones deportivas de publicidad de bebidas alcohólicas constituye un engaño para la infancia. Les estamos enseñando a los niños a asociar el triunfo, la alegría y la práctica deportiva con el consumo de sustancias psicoactivas.
Las ganancias temporales que hoy genera esa publicidad se traducirán mañana en costos millonarios por adicciones y enfermedades crónicas que terminaremos pagando todos los costarricenses a través de la Caja Costarricense de Seguro Social.Costa Rica ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño. El artículo 3 de ese tratado establece que el interés superior del niño debe ser la consideración primordial en toda decisión o legislación del Estado.
Proteger a la infancia frente a industrias que pueden afectar su desarrollo no es hipocresía; es una obligación jurídica y constitucional.Regular el patrocinio de bebidas alcohólicas en las actividades deportivas no significa perseguir al deporte. Los clubes y las federaciones tienen derecho a buscar recursos para su funcionamiento, pero la libertad comercial encuentra su límite cuando entra en conflicto con la protección de los menores de edad.Señores diputados: no cedan ante las presiones económicas.
La salud de las próximas generaciones no es negociable ni puede quedar estampada en la camiseta de ningún equipo.nyamador@gmail.comNydia Amador Brenes es médica salubrista, epidemióloga y presidenta de la Asociación Costa Rica Saludable.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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