El Mundial tendrá este jueves una despedida anticipada. Portugal y Croacia se medirán desde las 20 por los 16avos de final, en un partido que ofrece una tensión doble: Cristiano Ronaldo o Luka Modric, dos símbolos de una época, jugarán -probablemente- por última vez una Copa del Mundo.

A la vez, el duelo pondrá bajo examen al seleccionado portugués, que llegó al torneo como candidato por la riqueza de su plantel, pero todavía no logró transformar esa jerarquía individual en una estructura confiable. Y enfrenta a un equipo molesto, con mejores antecedentes en este tipo de partidos.El cruce tiene un valor histórico.

Por primera vez en una Copa del Mundo se enfrentarán dos jugadores de campo mayores de 40 años. El calendario los colocó frente a frente, en una noche que dejará a uno de los dos sin la última copa que falta en sus carreras.Hay, también, una historia compartida.

Ronaldo y Modric jugaron seis temporadas en Real Madrid y ganaron juntos cuatro Champions League. El portugués aportaba contundencia, potencia y obsesión por el gol; el croata, pausa, precisión e inteligencia para ordenar cada ataque.

Años después, Toronto los reunirá en veredas opuestas. “Los viejos siguen jugando. Es precioso, es fútbol.

Son momentos que guardamos en nuestros corazones para siempre”, expresó Ronaldo, en septiembre de 2024, después de un partido entre Portugal y Croacia, por la Nations League.Portugal avanzó como segundo del Grupo K, detrás de Colombia, con una campaña que dejó más dudas que autoridad. Empató con República Democrática del Congo, goleó a Uzbekistán por 5-0, con doblete de CR7, y cerró la primera etapa con un 0-0 ante Colombia, en un partido en el que el arquero Diogo Costa remarcó el invicto con una actuación decisiva.

El dato no es menor: el equipo sudamericano llegó a rematar 24 veces, una señal de alerta para un conjunto que, por nombres propios, parecía destinado a imponer condiciones desde el comienzo.El plantel de Roberto Martínez ofrece una profundidad que pocos seleccionados pueden igualar. Rúben Dias, Nuno Mendes, Vitinha, João Neves, Bruno Fernandes, Bernardo Silva, João Félix, Rafael Leão y la propia leyenda Ronaldo integran una nómina diseñada para dominar partidos.

No obstante, el funcionamiento no siempre acompañó esa abundancia. Portugal tuvo tramos de posesión estéril (promediando un 62%), ataques previsibles y problemas para acelerar ante defensas cerradas.

La pregunta, por eso, dejó de ser si tiene talento suficiente y pasó a ser otra: si podrá convertirlo en un equipo a tiempo.Ronaldo, a los 41 años, vuelve a ocupar el centro de la escena. Marcó dos goles ante Uzbekistán y se convirtió en el primer futbolista en anotar en seis Mundiales, pero sus partidos ante RD Congo y Colombia reabrieron el debate sobre su peso real dentro del sistema. “Ya son 23 años como profesional y siempre que las cosas no van bien es ‘Cristiano, está acabado, está viejo’”, remarcó el capitán portugués luego de el doblete en la segunda fecha.El entrenador español no parece dispuesto a desplazarlo. “No hay ningún problema físico ni mental para que Cristiano, en el fútbol actual, juegue los 90 minutos”, aseveró Martínez después del empate ante Colombia, partido en el que el delantero apenas tuvo dos toques dentro del área.

João Félix también defendió el plan del cuerpo técnico: “Y todo lo que se dice al respecto no debemos prestarle atención. Lo importante es escuchar la idea del entrenador, y lo que el entrenador piense es lo correcto”.Del otro lado aparece Croacia, un equipo que desde hace años parece competir contra el paso del tiempo y casi siempre sale indemne.

Con un promedio de edad de casi 28 años, perdió en el debut ante Inglaterra por 4-2, venció a Panamá por 1-0 y superó a Ghana por 2-1 para asegurarse el segundo lugar del Grupo L. No llega con el brillo de otras versiones, pero conserva una identidad reconocible: paciencia, oficio, control emocional y una notable capacidad para resistir en contextos adversos.Modric, con 40 años y 292 días, sigue como eje.

Ante Ghana, volvió a ser decisivo: manejó el ritmo en el primer tiempo, colaboró en defensa cuando el partido se abrió y asistió a Nikola Vlasic en el gol de la clasificación. Se convirtió en el asistente más veterano en la historia de la Copa del Mundo.

Carlos Queiroz, entrenador de Ghana, lo describió con una frase precisa: “Es el maestro”. Zlatko Dalic, técnico croata que lo acompaña desde Rusia 2018, también marcó el carácter de su capitán: “Este es su último Mundial y está haciendo todo lo posible para decirle adiós al torneo”.Modric dejó una reflexión que resume el momento. “Cada vez el fin está más cerca e intentas disfrutar, aunque no es fácil porque sobre todo en selección hay una enorme presión”, admitió después del triunfo ante Ghana.

También explicó el peso que arrastra Croacia luego de sus campañas recientes: “Después de dos Mundiales que hemos hecho, dos resultados grandes, hay mucha presión y gente espera de nosotros a veces cosas que a lo mejor no son reales”.El contraste táctico será nítido. Portugal intentará acelerar por los costados, usar la amplitud de Nuno Mendes y sus extremos, y abastecer a Ronaldo en el área.

Croacia procurará bajar el ritmo, proteger la pelota con Modric y Mateo Kovacic, y sostenerse con Josko Gvardiol.La historia reciente favorece a Portugal. En diez enfrentamientos, suma siete victorias, dos empates y una única derrota ante Croacia.

Asimismo, el seleccionado luso nunca perdió un partido oficial contra los balcánicos. El antecedente más simbólico sucedió en la Eurocopa 2016: Portugal eliminó a Croacia en octavos, con un gol de Ricardo Quaresma en la prórroga, y luego conquistó el primer título grande de su historia.

También dejó atrás a los croatas en la Nations League 2024, torneo que después ganó. Ambos antecedentes positivos alimentan la ilusión portuguesa.La expectativa también se mide en la boletería.

Según comunicó CTV News, algunas entradas para el partido llegaron a ofrecerse por más de 30.000 dólares en SeatGeek el lunes por la tarde, mientras que los asientos más baratos aparecían por encima de los 2600 dólares en plataformas de reventa como StubHub. El contraste es fuerte: cuando la FIFA lanzó la venta original, en diciembre, los tickets costaban entre 335 y 875 dólares.

David Clement, director de políticas del Consumer Choice Center, explicó que la demanda responde a dos factores: la fuerte presencia de comunidades portuguesas y croatas en el área metropolitana de Toronto y la posibilidad de ver el que, probablemente, sea el último partido mundialista de Ronaldo o Modric.Ese fervor condensa la dimensión del partido. Croacia rara vez se presenta como favorita y casi nunca se va sin dejar una marca.

Portugal, en cambio, carga con la obligación de justificar una candidatura que hasta ahora apareció más en la lista de convocados que en el juego. En Toronto, la tensión será mayor porque no habrá margen para especular: una potencia con dudas, una selección que hizo de la supervivencia un método y dos leyendas ante una certeza inevitable.

Para Cristiano Ronaldo o Luka Modric, el final del partido puede ser también el final de una era.