Después de semanas de incertidumbre, el país espera que el JNE oficialice en estos días a la próxima presidenta de la República. Será el momento de cerrar el capítulo electoral y concentrarnos en lo importante: recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, de los empresarios para invertir, de los jóvenes en su futuro y del mundo en la capacidad del Perú para ofrecer estabilidad y reglas claras.Las elecciones pueden cambiar un gobierno, pero solo las buenas decisiones cambian el rumbo del país.

El desarrollo depende de la capacidad del Estado, el sector privado y la sociedad civil para articular una visión compartida y construir los consensos para hacerla realidad.El Perú tiene fortalezas que muchos países envidiarían. No obstante, en los últimos años hemos perdido competitividad, capacidad de ejecución y continuidad en las políticas públicas.

El diagnóstico es claro: conocemos nuestros principales retos y muchas soluciones. Lo que ha faltado es la confianza necesaria para construir acuerdos duraderos.Recuperar esa confianza exige una agenda que trascienda al próximo gobierno.

Ello solo será posible mediante una articulación entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil. Solo alineando capacidades y construyendo consensos podremos transformar las ideas en resultados.

Esa agenda debería concentrarse en cinco prioridades. Primero, recuperar la inversión privada.

Más del 80% de la inversión proviene del sector privado y sin ella no habrá crecimiento, empleo formal ni recursos para cerrar las brechas sociales.Segundo, acelerar el cierre de la brecha de infraestructura, que supera los US$100 mil millones y limita la competitividad y la calidad de vida de millones de peruanos. Tercero, recuperar la competitividad y elevar la productividad reduciendo la burocracia, promoviendo la formalidad, acelerando la transformación digital, impulsando la innovación y fortaleciendo la inversión y el emprendimiento.Cuarto, apostar por el talento.

La IA transformará todas las profesiones y exigirá nuevas competencias. Hoy, más de la mitad de nuestros universitarios considera emigrar.

Si no recuperamos la confianza y generamos más oportunidades, el Perú corre el riesgo de perder nuestro talento más preparado. Finalmente, impulsar una reforma del Estado para simplificar procesos, fortalecer el talento en el sector público y mejorar la capacidad de ejecución.El próximo gobierno tendrá la responsabilidad de liderar, pero su éxito dependerá también del compromiso de todos.

Más allá de nuestras diferencias políticas, este es el momento de construir una agenda compartida. La historia recordará esta elección no solo por quién ganó, sino por nuestra capacidad de recuperar la confianza y convertirla en desarrollo para todos los peruanos.*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones.

En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.