SANTA FE.— Quienes caminaron estos días por la Cortada Falucho, en la peatonal San Martín, seguramente levantaron la vista. Sobre el cielo del paseo comercial comenzaron a aparecer decenas de sombrillas de colores suspendidas entre los edificios, una intervención urbana que ya despierta la curiosidad de vecinos y turistas y que inevitablemente remite a las calles de San Telmo, en Buenos Aires, o a otros corredores comerciales del mundo que apelan al color para renovar su identidad.

La propuesta, impulsada por la Municipalidad de Santa Fe , busca sumar un nuevo atractivo turístico y revitalizar uno de los sectores más transitados del microcentro. La instalación permanecerá de manera definitiva y forma parte de las acciones que el municipio desarrolla para preparar la ciudad de cara a los Juegos Suramericanos 2026 . “Estamos muy contentos por esta sorpresa que tiene la ciudad.

Desde la gestión del intendente Juan Pablo Poletti nos estamos preparando para los Juegos Suramericanos y queremos generar nuevos puntos de interés turístico. Este es uno de ellos", explicó la subsecretaria de Descentralización, Melina Papermans, que depende orgánicamente de la Secretaría General del municipio .

La funcionaria indicó que la iniciativa toma como referencia intervenciones urbanas que ya se realizaron en distintas ciudades del mundo. “Es una idea que inició en Portugal, inspirada en la película Mary Poppins, y que hoy llega a Santa Fe. El objetivo es darle color y vida a paseos al aire libre y generar espacios de los que la gente pueda apropiarse”, indicó.

Según explicó, se colocaron alrededor de 100 paraguas suspendidos y la intervención no será temporal. “Es una muestra permanente, no se va a mover. Queremos que cuando lleguen los visitantes encuentren una ciudad distinta, pero también que el propio santafesino pueda disfrutar de espacios renovados." La repercusión fue inmediata.

Durante las primeras horas, vecinos y comerciantes comenzaron a detenerse para fotografiar el nuevo escenario, que ya se perfila como uno de los "puntos selfie" del centro santafesino. "Quedó muy lindo ” Desde la Asociación Amigos de Calle San Martín celebraron el resultado de una propuesta que venían imaginando desde hacía tiempo para darle una nueva identidad visual a la peatonal.

"Las sombrillas se colocaron el lunes y ya vemos que la gente pasa, mira para arriba y se saca fotos", contó Jorge Baremberg, integrante de la asociación. "Siempre tuvimos la idea de hacer alguna intervención.

En un momento pensamos en colocar lonas, después fueron apareciendo otras opciones y finalmente surgió la posibilidad de las sombrillas", explicó. "Quedó muy lindo.

Viste muchísimo la peatonal y genera otra imagen. Son apenas dos o tres metros intervenidos, pero cambian completamente la percepción del lugar”, expresó Baremberg.

La intención es extender este tipo de intervenciones a otros sectores del paseo comercial, quizá ir interviniento algunos metros por cuadras, desde Juan de Garay hasta Eva Perón, siempre respetando la circulación y la actividad de los locales. “La idea es estudiar cada cuadra para ver qué disponibilidad tenemos y no interferir con los frentes de los negocios. Nosotros asumiríamos todo lo que sea necesario para seguir embelleciendo la peatonal." Un paseo que sigue latiendo Para los comerciantes, estas acciones no son meramente estéticas.

Forman parte de una estrategia para mantener vigente un espacio que consideran uno de los patrimonios urbanos más importantes de Santa Fe. "Son intervenciones para seguir manteniendo el valor de una de las pocas peatonales que quedan en el país", remarcó.

Y comparó la realidad santafesina con otros centros comerciales tradicionales. "Hay peatonales muy grandes, como las de Rosario o Córdoba, que hoy tienen otros problemas.

La peatonal Lavalle, en Buenos Aires, prácticamente murió. Nosotros queremos que San Martín siga viva”, expresó.

Y consideró que los sábados recupera todo su potencial. “Los sábados explota. Es un paseo para la familia, para caminar, mirar vidrieras o tomar algo.

Un shopping es una caja cerrada igual en cualquier parte del mundo. En cambio, una peatonal tiene vida propia; es el latido de la ciudad.

Asimismo, viene gente durante congresos, recitales o eventos deportivos; el paseo comercial se convierte en una parada obligada para quienes llegan a la ciudad”, consideró.