México e Inglaterra: la rivalidad mundialista que empezó hace un siglo en un pueblo de Hidalgo

Mucho antes de que un estadio lleno cantara el nombre de México, antes de las camisetas de Selección y antes de que el futbol se convirtiera en una identidad nacional, hubo un pequeño pueblo en las montañas de Hidalgo donde un grupo de mineros ingleses inició a patear una pelota durante sus descansos. Ese lugar fue Real del Monte, hoy conocido como Mineral del Monte, un pueblo rodeado de neblina, calles empedradas y una historia que conecta a México con Inglaterra desde el siglo XIX.
El domingo, México e Inglaterra volverán a encontrarse en el Estadio Ciudad de México dentro de los octavos de final del Mundial, pero la rivalidad tiene una raíz mucho más antigua que cualquier partido internacional. La historia inició a casi 2 mil 700 metros sobre el nivel del mar, entre minas de plata y trabajadores que llegaron desde Cornualles, una región del suroeste inglés.
Los mineros británicos llegaron a Hidalgo en 1824 después de que empresarios ingleses buscaran recuperar la industria minera mexicana, golpeada luego de la Independencia. Entre herramientas, maquinaria y nuevas costumbres también viajaron sus tradiciones.
Una de ellas fue el futbol. Al principio era un juego extraño para los habitantes locales.
Los ingleses lo practicaban entre ellos en sus tiempos libres, pero poco a poco los mexicanos comenzaron a acercarse a esa nueva forma de competir. En un terreno cercano a la mina Dolores, donde hoy existe un estacionamiento, se disputaron algunos de los primeros partidos entre ingleses y mexicanos.
Una placa recuerda ese sitio como uno de los lugares donde nació el futbol mexicano. El pueblo incluso conserva una frase que resume esa herencia.
El futbol en México nació en un lugar cercano al cielo. La historia no quedó en simples partidos entre trabajadores.
En 1892, técnicos, ingenieros y mineros británicos fundaron el Pachuca Football Club, una institución que con el paso del tiempo sería reconocida como la cuna del futbol organizado en México. La comunidad de Cornualles tenía una fuerte tradición deportiva.
Primero llegó el cricket y después el futbol, dos deportes que compartían jugadores y espacios. En 1895, el Pachuca Cricket Club, el Pachuca Football Club y el Velasco Cricket Club se unieron para formar el Pachuca Athletic Club, una organización que ayudó a consolidar el deporte en la región.
Poco después, el futbol inició a salir de Hidalgo. Aparecieron equipos en Veracruz y otras zonas del país hasta formar la primera liga reconocida del futbol mexicano en 1902.
Pachuca ganó el campeonato en la temporada 1904-05, mientras otros clubes como Orizaba también reclamaban ser parte del origen del futbol nacional.El legado inglés que todavía vive en Pachuca Los mineros de Cornualles también dejaron una tradición gastronómica que permanece hasta hoy. Los pastes, una adaptación mexicana de la empanada inglesa de los mineros, nacieron como alimento práctico para quienes trabajaban bajo tierra.
La corteza servía para sostenerlos con las manos sucias y proteger el relleno durante largas jornadas en las minas. Con el paso del tiempo, México hizo suyo ese platillo con ingredientes como mole, chile, pollo y sabores dulces.
Dentro del Estadio Hidalgo, la historia sigue presente. Los aficionados del Pachuca suelen mostrar un tifo con la imagen de un minero que sostiene un pico en una mano y un paste en la otra.
A su lado aparecen las banderas de México y Cornualles, recordando que el futbol mexicano tiene una raíz que cruzó el Atlántico. El primer jugador mexicano del Pachuca llegó en 1908.
David Islas fue invitado al equipo por Alf Crowle, hijo de un minero de Cornualles que se convirtió en uno de los personajes más importantes de aquella etapa. Crowle ayudó a romper barreras dentro de un deporte que había llegado con extranjeros, pero que poco a poco inició a pertenecerle a México.
Con los años, aquel club fundado por mineros desapareció y volvió a aparecer varias veces hasta convertirse en el Pachuca moderno, campeón de México y representante internacional. Pero la memoria permanece.
Cada partido del Pachuca, cada aficionado que llena el Hidalgo y cada encuentro de México contra Inglaterra carga con una historia que empezó en un pueblo minero donde una pelota llegó junto con los trabajadores británicos. Antes de ser una pasión nacional, el futbol mexicano fue un juego de mineros.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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