Un nuevo estudio publicado a finales de junio en JAMA Network Open concluyó que las personas con un riesgo elevado de demencia tienen menos probabilidades de desarrollar la enfermedad si siguen un patrón alimenticio saludable. En particular, uno menos inflamatorio.Fue liderado por científicos del Instituto Karolinska en Suecia y se basó en un seguimiento a 1.865 adultos mayores de 60 años, el cual se extendió por hasta 15 años.De la muestra, 240 desarrollaron demencia en ese tiempo.Los participantes se sometieron a un análisis de sangre para detectar proteínas que sugieren cambios cerebrales asociados con la demencia y el Alzheimer.

También completaron cuestionarios sobre sus hábitos de alimentación.Los investigadores evaluaron la calidad de sus dietas basándose en tres indicadores: Dieta Mediterránea Alternativa (AMED, por su sigla en inglés): mide la adecuación de una dieta a los pilares de una dieta mediterránea, que incentiva el consumo de vegetales y pescado y limita la ingesta de carne roja.Índice Alternativo de Alimentación Saludable (AHEI): califica una dieta según la inclusión de alimentos que reducen el riesgo de enfermedades crónicas y la exclusión de aquellos que lo aumentan.Índice Inflamatorio Dietético Empírico Inverso (rEDII): valora el potencial inflamatorio de una dieta, mediante puntuaciones a ciertos alimentos y bebidas según su relación con marcadores sanguíneos de inflamación.La primera autora del estudio e investigadora invitada del Instituto Karolinska, Anja Mrhar, declaró al Washington Post que, al analizar los resultados, vieron que “el patrón dietético con menor potencial inflamatorio mostró las asociaciones más consistentes (con un menor riesgo de demencia) entre las personas con niveles elevados de biomarcadores”.Identificaron que quienes presentaban niveles elevados de p-tau217 —una proteína sanguínea relacionada con el Alzheimer— y seguían una dieta baja en inflamación tenían un 29% menos de riesgo de demencia, en comparación a quienes seguían otros patrones alimentarios.Los resultados fueron similares en personas con biomarcadores asociados a una neurodegeneración más general, afirman los investigadores.Sostienen que sus hallazgos “refuerzan la importancia de las estrategias dietéticas específicas para la prevención de la demencia, no solo para la población general, sino también para las personas que ya presentan un riesgo elevado”.Cómo una dieta menos inflamatoria puede ayudar a quienes tienen riesgo de demenciaDistintas investigaciones previas han concluido que las dietas saludables, como la mediterránea, se asocian con una mejor función cognitiva y un menor riesgo de demencia.La DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension o Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión, en español) y la MIND (que combina la DASH con la mediterránea) también se han relacionado, respectivamente, con un menor riesgo de deterioro cognitivo y de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. El reciente estudio publicado en JAMA Network Open sugiere que los beneficios de una alimentación saludable podrían ser significativos incluso en las personas con alto riesgo de demencia.La investigación no profundiza en por qué una dieta menos inflamatoria, en específico, podría estar relacionada con un menor riesgo.

No obstante, otros trabajos han concluido que la inflamación puede ser un factor determinante en la enfermedad.El profesor asociado de radiología y neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, Cyrus A. Raji, quien no participó en el nuevo estudio, expresó al Post que “la inflamación puede hacer que el cerebro sea más vulnerable al daño causado por proteínas mal plegadas como el amiloide y la tau”.El amiloide, al igual que la tau, también se relaciona con el Alzheimer.De acuerdo a los investigadores, una dieta antiinflamatoria se asemeja a una dieta mediterránea o una dieta saludable basada en pautas nutricionales.

Ambos patrones de alimentación se asociaron con un menor riesgo de demencia en el estudio.Mrhar comentó que, junto con ello, todas estas dietas pueden beneficiar al cerebro en personas con diferentes niveles de riesgo, por motivos que van más allá de la inflamación.Entre estos últimos se encuentran el aumento de la sensibilidad a la insulina y una mejora en la salud vascular, por mencionar algunos ejemplos, según la autora.Vale señalar que, si tienes dudas sobre tu salud o alimentación, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.