Estoy atónito. Alemania ha caído a las primeras de cambio en un Mundial por tercera vez consecutiva.

Necesito tiempo para asimilarlo. La palabra clave que debe analizarse es continuidad: algo de lo que la Selección carece desde hace una década.

El fútbol alemán no ha decidido a qué quiere jugar. Surgen constantemente nuevas ideas y, una y otra vez, nuevos jugadores en nuevas posiciones.

Julian Nagelsmann ha experimentado en exceso, y no solo durante este torneo. Pero construir un equipo lleva años.Seguir leyendo