La casa en Pueblo Libre de Julia Codesido y el sueño de transformarla en un circuito cultural como el de Frida Kahlo en MéxicoEstos son los mejores chifas de Lima, según los Premios Somos 2026Los jóvenes peruanos que aprendieron la ciencia de los glaciares y hoy son los ‘Guardianes de la Cordillera Blanca’Julio se viste de rojo y blanco para todos los peruanos, pero hay quienes llevan el amor por el país como una consigna durante todo el año. Un futbolista, un cocinero, una cantante, una científica y una diseñadora de modas convierten sus pasiones en una forma de honrar el lugar donde nacieron.

MIRA: El mito detrás de Alejandro Olmedo, el único peruano campeón de Wimbledon, y el libro que reivindica su vida y legadoRoberto Palacios no solo fue un símbolo en la cancha, también lo fue fuera de ella. En plena eliminatoria rumbo a Corea-Japón 2002, luego de anotar un gol con la blanquirroja a la selección de Paraguay, levantó la camiseta y mostró un polo con una frase sencilla pero inolvidable: “Te amo, Perú”.

Aquel gesto espontáneo marcó a toda una generación. “Fue uno de los momentos más felices de mi vida”, dice el Chorri. “Representar a mí país es algo que soñé desde muy pequeño viendo a César Cueto, Cubillas, Uribe”, añade.Hoy, ya retirado del fútbol profesional, sigue ligado a esa misma emoción: ha convertido esa frase en una marca de polos que él mismo diseña y vende, como quien quiere que ese amor —el suyo y el de millones— siga latiendo en el pecho. “Hay tantas cosas buenas que se pueden hacer en nuestro país. Pero lamentablemente no se hacen porque mucha gente entra a gobernar pensando en su bolsillo.

Lo que quisiera es que los peruanos podamos tener un presidente que realmente ame al Perú”, afirma el exfutbolista.Aunque el país enfrente momentos difíciles –tanto en el fútbol como la política- hay algo que no cambia: la hinchada siempre está. Y esa fuerza, dice, es la que lo inspira a seguir llevando con orgullo el mensaje que marcó su carrera. “El Perú siempre ha sido un país con gente que no se rinde”, finaliza.Sumy Kujón lleva décadas tejiendo una identidad propia en la moda peruana.

Su sello está en el uso creativo de textiles locales, las siluetas que dialogan con la tradición y colecciones que siempre miran al Perú como fuente inagotable de inspiración. En 2011, ese camino la llevó a uno de sus trabajos más simbólicos: diseñar la camiseta oficial de la selección peruana.

Una prenda que, más allá de lo deportivo, significó vestir al país con orgullo, historia y pasión. “Para mí, diseñar la camiseta de la selección peruana de fútbol fue un reto que me tomó cerca de un año de investigación para dar con el concepto ideal, el cual estaba inspirado en el Perú pre colombino”, nos dice la diseñadora de modas. “Mi visión del país influyó muchísimo en este trabajo ya que desde muy pequeña viajé por todo el Perú gracias a que mi padre, que es chino, me llevaba en sus aventuras. Esa infancia que tuve ha hecho eco en mi carrera”, explica Sumy.Hoy ella sueña con un Perú con más justicia social, más oportunidades para los pueblos vulnerables y más educación para los niños que no tienen recursos. “El Perú es una despensa enorme y un libro abierto esperando que lo descubran”, comenta la creadora.

Hay voces que emocionan, y hay voces que representan. La de Eva Ayllón hace ambas cosas.

Cada vez que entona un vals, una marinera o un landó, no solo interpreta una canción: encarna al Perú. Con más de cinco décadas de carrera, Eva es la gran dama de la música criolla y símbolo vivo del patriotismo.El último fin de semana, la cantante presentó la nueva camiseta de la selección peruana junto a otro ícono, el gran Héctor Chumpitaz. “Ponerse la camiseta del Perú es un acto de amor profundo.

Es sentir que representas a millones de personas que aman, sufren, luchan y sueñan en este país”, dice la artista. “Cada vez que me la pongo, pienso en todo lo que me ha dado el Perú, en cada escenario donde he cantado con el corazón abierto, en cada rincón donde me han recibido con cariño. Es una manera de decir estoy aquí, soy parte de esta tierra y la llevo en la piel y en el alma”.Eva dice que aún canta para recordarnos que este país tiene mucho por lo que vivir y luchar. “Necesitamos reconocernos como hermanos, con el mismo derecho a vivir con dignidad.

Necesitamos líderes con visión, pero también ciudadanos con conciencia”, sostiene la diva del criollismo. “El arte, la música y la educación tienen que ser prioridad, porque ahí está nuestra fuerza. Si no valoramos lo que somos, nadie más lo hará.

Y creo de verdad que, si nos volvemos a mirar con compasión y con amor, podemos construir un país que nos abrace a todos”, finaliza.Lo que empezó como una apuesta personal, casi silenciosa, se convirtió en un espacio emblemático para la gastronomía peruana que hoy habla en voz alta. En el 2025, Maido fue elegido el mejor restaurante del mundo por The World’s 50 Best Restaurants, un reconocimiento histórico que no solo consagró la propuesta de Micha Tsumura, sino que puso al Perú, otra vez, en el centro del mapa culinario global.En estos 15 años, Maido consolidó su propuesta y se convirtió en símbolo de identidad, innovación y orgullo. “Los peruanos hacemos muchas cosas bien.

El talento es brutal. Hay ingenio.

Somos chambeadores. Los emprendedores lo demuestran todos los días.

Lo que nos falta es unirnos. Suena obvio, pero hay que trabajarlo.

Es como tener un equipo de estrellas donde cada uno juega para su lado. Eso es lo que hay que revertir”, afirma el cocinero.Micha sostiene que tenemos las armas y recursos para que nuestro país se enrumbe a las vías del desarrollo. “Tenemos minería, agroexportación y una diversidad biológica fascinante.

A ello hay que sumarle la solidez económica que tenemos. Entonces, la base ya está.

El Perú tiene mucho para crecer, siempre y cuando hayamos aprendido de nuestros errores”, comenta.En tiempos de desencanto, su mensaje es una cucharada de fe: que el verdadero partido por un mejor país se juega todos los días. Y si lo jugamos juntos lo vamos a ganar.

Fundadora y CEO de Laboratoria, Mariana Costa creó una plataforma que enseña tecnología a mujeres en contextos vulnerables, abriéndoles las puertas a un futuro con más oportunidades, autonomía y voz. Desde que arrancó en 2014, el impacto ha sido concreto: cientos de egresadas trabajando en empresas de tecnología en América Latina, y un modelo de formación reconocido a nivel internacional.

En un país donde las brechas de género y la falta de acceso a la educación técnica aún persisten, Mariana apostó por creer en el talento donde pocos miraban. “Yo creo que ponernos la camiseta por el Perú significa encontrar las cosas que nos unen, las historias, la identidad y los sueños compartidos. Todo eso que tenemos en común para realmente generar ese sentimiento de qué significa ser peruanos”, comenta.“El futuro del Perú es lo que los peruanos y las peruanas queremos que sea, lo que estamos a dispuestos a construir juntos.

Es una elección consciente que tomamos, desde las acciones más grandes hasta las más pequeñas. Personalmente, veo el futuro con optimismo, porque creo mucho en el potencial de nuestro país”, concluye la científica.