Harrick McLean: 'La inteligencia artificial puede contar una jugada, pero nunca transmitir la emoción de un gol'

Harrick McLean, tal como ha demostrado en este Mundial 2026, ha sido una de las voces más reconocibles de la narración deportiva costarricense durante varias décadas. Testigo directo de algunos de los momentos más trascendentales del fútbol nacional, desde el histórico Aztecazo hasta las clasificaciones mundialistas de la Selección, el narrador repasa los relatos que más lo marcaron, los referentes que admira y los cambios que ha experimentado la profesión.
En esta conversación, en el marco de sus narraciones en Radio Monumental, reflexiona sobre la emoción como esencia del relato futbolístico.¿Qué hace que un relato de gol sea memorable décadas después de que sucedió?—La emoción que pueda meterle. Eso es fundamental: tocar los sentimientos de la gente, volverse fanático si se trata de la Selección y cantarlo con ganas.
Eso puede marcar la diferencia.—Si tuviera que elegir al mejor narrador de Costa Rica, ¿quién sería y por qué?—Eso es muy relativo porque yo he escuchado a Luis Cartín, El Rápido Ortiz y Mario McGregor. Cada uno fue importante.
Cuando me criaba, Luis Cartín era de lo mejor; luego vino El Rápido y después McGregor con más potencia. Ellos marcaron historia.—¿Cuál es la narración de gol que más le ha impactado o emocionado?—El Aztecazo.
Me tocó estar ahí. Estábamos perdiendo 1-0 y el primer gol, el de Rolando Fonseca, lo canté con mucha pasión, como si fuera ayer.
Pero el segundo gol no lo canté; solo dije “¡gol, gol!” porque me emocioné demasiado. Era un hecho histórico y vi que quedaba poco tiempo cuando cayó el gol.
Es el día más importante en mi historia.También recuerdo el primer gol de Víctor Cation, trabajando para Radio Bahía, en un Limón-La Liga. Le decían “El Caballito”.
Ese gol me llenó muchísimo.—¿Y cuál sería alguna narración de otro colega que lo haya marcado?—El gol de Medford en Italia 90 narrado por Mario McGregor.—¿La narración futbolística es un género periodístico propio o una mezcla entre información, emoción y espectáculo?—Es un género. Incluso en Radio Monumental decidimos que los narradores debíamos ser periodistas.
Uno tiene que estudiar periodismo para tener criterio e informar. Si el comentarista se enferma, usted debe poder explicar el partido.
En 1992, Kristian Mora, Marvin Centeno y yo decidimos que los narradores que veníamos creciendo teníamos que ser periodistas.—¿Cómo se construye un grito de gol: es algo espontáneo o hay una preparación previa detrás?—Eso se trae. Hay que manejar el diafragma y contener la respiración.
Es fundamental para demostrar lo que representa un gol.—¿Se puede ser un gran narrador y, al mismo tiempo, aficionado? ¿Dónde está el límite?—Todo se puede.
El límite está en narrar en contra de la Selección o de un equipo por preferencias personales. Si le hacen un gol, hay que cantarlo.
La gente quiere escuchar el grito de gol. Hay que hacerlo como profesional, meterle pasión y listo.¿Qué distingue a un narrador común de uno extraordinario cuando llega el momento decisivo de un partido?—El que marca, el que deja huella.
Cuando yo empezaba y alguien me decía en la calle “Gol de mi país”, pensaba: “Ah, la pucha, está calando entre los jóvenes lo que estoy haciendo”. Que la gente te siga, te salude con tus frases o te diga que le gustó tu narración significa que vas por buen camino.—¿Cuál ha sido el momento más difícil que le ha tocado narrar y cuál el más satisfactorio?—El más difícil fue cuando Jonathan Bornstein nos mandó al repechaje contra Uruguay.
Sin duda.”El más satisfactorio fue el gol de Michael Umaña que nos clasificó al Mundial.—¿Qué es lo mejor y lo peor de dedicarse profesionalmente a narrar fútbol?—Lo peor es el sacrificio familiar: cumpleaños, hijos, bautizos. Lo más satisfactorio ha sido estar en ocho campeonatos mundiales, desde Francia 98 hasta ahora.
Estar en un Mundial no tiene precio. Siempre digo que he estado en tres continentes distintos durante un Día del Padre y eso nadie me lo va a quitar.
Pero el núcleo familiar resiente que uno se pierda cumpleaños, el Día de la Madre, Eurocopas, Copas Oro y Mundiales. La gente cree que uno lo hace porque quiere, pero es el trabajo y hay que hacerlo.—Con la llegada de nuevas plataformas, redes sociales e inteligencia artificial, ¿cómo imagina que será el relato futbolístico dentro de 20 años?—Esto no va a cambiar mucho.
La inteligencia artificial puede contarle a usted las jugadas, pero no es lo mismo que transmitir lo que generan los jugadores o describir las emociones de la gente. Un gol de la Selección lo pueden recrear después del partido, pero no antes.
Al final, todo dependerá de cuál narrador logre cautivar a la audiencia. No hay otra fórmula.
Para mí, el narrador es insustituible.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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