Hallan por primera vez en España una peligrosa araña con veneno necrotizante

La aparición en Oporto de la araña reclusa chilena (Loxosceles laeta) ha encendido las alarmas de los expertos en este tipo de especies. Se trata de una inesperada presencia de varios ejemplares en suelo europeo.
El hallazgo, confirmado este miércoles por investigadores de la Universidad de Oporto y recogido por Euronews, marca el primer registro verificado de esta especie en la Península Ibérica. La Loxosceles laeta, conocida también como araña de rincón, es originaria de América del Sur y está ampliamente distribuida en países como Chile, Perú, Argentina o Brasil.
Se trata de una araña de hábitos discretos, ya que trata de evitar la luz, se oculta en grietas, paredes, techos y espacios poco accesibles, y apenas se deja ver durante el día. A pesar de su tamaño relativamente modesto, de entre 8 y 30 milímetros con las patas extendidas, su relevancia sanitaria es alta, ya que pertenece al género Loxosceles, conocido por su veneno necrotizante, que provoca con frecuencia lesiones cutáneas.
Los investigadores señalaron a Euronews que la probabilidad de que las personas se crucen con esta especie es reducida, dado su comportamiento "tímido" y "poco propenso a morder". Aunque su mordedura puede provocar cuadros graves de loxoscelismo —con necrosis cutánea y, en casos excepcionales, complicaciones sistémicas— los expertos insisten en que no es una especie agresiva.
El riesgo para la población general se considera bajo, ya que solo muerde en situaciones de contacto accidental o amenaza directa. La hipótesis más aceptada entre los investigadores, según recoge Euronews, es que la llegada de Loxosceles laeta a Oporto está vinculada al transporte internacional de mercancías.Los primeros indicios de la presencia de Loxosceles laeta en Portugal se remontan, según el documento, al 10 de septiembre de 2025.
Ese día, un ejemplar macho fue localizado de forma casual en una pared del centro histórico de Oporto, en la zona de Campo dos Mártires da Pátria. Meses después, el 10 de enero de 2026, tuvo lugar el segundo registro: otro macho fue encontrado ya muerto en una trampa adhesiva instalada en un edificio de la ciudad.
Aunque el dispositivo no estaba diseñado para la captura de arácnidos de este tipo, el ejemplar permitió seguir investigando su posible expansión.Los investigadores Francisco Gil y José Manuel Grosso-Silva subrayan en el estudio que estos hallazgos aislados no permiten, por ahora, hablar de una población estable en la ciudad, aunque tampoco descartan su presencia oculta en entornos urbanos poco accesibles. Su estudio científico ha sido elaborado bajo el título “First record of Loxosceles laeta (Nicolet, 1849) for the Iberian Peninsula”, publicado en 2026 en la revista Arquivos Entomolóxicos.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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