El calendario apremia a la dirección del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) en el avance de los trabajos para devolver al Monasterio de Sijena los murales románicos rescatados en plena Guerra Civil. Quedan 45 semanas para que finalice el plazo fijado por mandato judicial y una de las tareas que tocaba ahora era elaborar una evaluación de riesgos para pormenorizar los peligros que entraña la operación.

Ese informe está preparado y se ha remitido al Juzgado de Huesca que se encarga de la ejecución de la sentencia. Sus conclusiones van en la línea de la oposición mostrada anteriormente del centro expositivo al traslado: una “extraordinaria complejidad técnica” que incapacita al museo.

Sus técnicos consideran que las dos primeras fases de toda la operación, la de acondicionamiento de la sala donde están ubicados hoy los plafones y la de fragmentación y desmontaje de las pinturas, son de “riesgo crítico”. O, en otras palabras: “inasumible/inaceptable con los conocimientos actuales” por una alta probabilidad de pérdidas graves en la joya del románico.

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