Se acepte o no, la relación de los componentes de la llamada “tercera edad” con la sociedad se ha convertido, o lo han convertido, en un problema y, naturalmente, se buscan soluciones. Algunas son elementales, primarias, como la mente de quien la alentó y se puede definir con una cifra: 7.291, ya saben.

Claro que no es la única. Christine Lagarde, exdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, parece ser que aseveró en un alarde de sinceridad que “los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía mundial.

Tenemos que hacer algo ya”. No se sabe si se hizo algo ya con la propia Lagarde pues ya cumplió los 70.Seguir leyendo