Los altares han sido hallazgos cada vez más comunes en los allanamientos a bandas narcotraficantes en Costa Rica.Esta práctica, influida por la veneración a la Santa Muerte en México, no es simple simbolismo, sino que refleja prácticas, creencias y status dentro de estas organizaciones, explicaron Nohemy Acuña y Juan Luis Calderón, psicóloga y criminólogo de la Oficina de Atención y Protección a la Víctima, este martes en el programa Voces MP del Ministerio Público.Ejemplos recientes son los de dos altares, uno al santo de los narcos, Jesús Malverde, y otro a la Santa Muerte, encontrados por las autoridades el 14 de abril y el 5 de junio en operativos contra Los Maruja, un poderoso grupo narco de Cartago.La “devoción” a Malverde nació en Sinaloa, México, y responde a la creencia de que auspicia el éxito en las operaciones del tráfico ilícito de sustancias prohibidas. Aunque hay debate de si existió o es un mito, se trataría de un legendario delincuente que a finales del siglo XIX se convirtió en una especie de Robin Hood, dedicado a robarle a los ricos para darles a los más necesitados de su tierra.En tanto, la Santa Muerte es una creencia pagana asociada con la curación, la protección y un buen camino hacia el más allá.

Se representa con imágenes de una calavera femenina, con túnica, una guadaña en una mano y un globo azul en la otra, simulando el mundo.En los altares descubiertos este año, se apreciaban varios objetos relacionados a la muerte, balas, billetes, monedas y latas de cervezas. Según las creencias de estos grupos, la devoción a estos santos funciona como amuleto para enfrentar las peligrosas operaciones durante la venta de droga.Acuña explicó que quien ingrese a una organización, en especial los más jóvenes, no tienen otra opción más que adoptar esta “fe”, la cual es usada, asimismo, como un método para imponer miedo sobre los subordinados.“Un líder no creo que sienta miedo.

Porque el líder generalmente es una persona con rasgos muy psicopáticos. Esas sentencias de muerte que él da dentro de la organización y que se ejecutan de manera inmediata es una forma de control”, indicó la psicóloga.“A las personas jóvenes que llegan se les asusta de alguna forma con que si traicionan al jefe, no solamente va a haber una sentencia desde lo real, desde ese ataque con tortura o esa muerte con tortura, sino que también esa deidad podría castigarlos”, agregó.Calderón, por su parte, enfatizó en que los altares pueden ser relevantes para las investigaciones, pues ayudan a determinar cuál papel tenían los miembros en la estructura criminal.Por ejemplo, una imagen simple y pequeña puede pertenecer a un vendedor terminal, pero una figura tallada en oro denotaría que esa persona posee una jerarquía mayor.Los narcos también recurren a los altares como una manera de tranquilizarse y de “neutralización moral”.“El infractor no ve la conducta como algo inmoral, sino que él lo ve como que hay un ente superior que le está dando la protección, que está por encima del ordenamiento jurídico.

Aquí el sujeto no se percibe como un criminal", aseveró.Uno de los casos históricos más reconocidos, mencionó Calderón, es el de Adolfo Constanzo. Él fue un narcotraficante nacido en Estados Unidos, de padres cubanos, quien estableció un culto dedicado a la venta de drogas y sacrificios humanos en Matamoros, México, distorsionando la religión afrocubana palo mayombe.Constanzo, conocido como “el padrino de Matamoros” y “el narco satánico de Matamoros”, murió a los 26 años el 6 de mayo de 1989 en Ciudad de México, cuando le ordenó a uno de sus seguidores que le disparara al verse acorralado por la Policía.