Democracia y niveles de seguridad

Aun cuando Chile es reconocido a nivel internacional por la solidez de sus instituciones y la calidad de su democracia -nuestro país está ubicado entre los tres países de la región con mejor puntaje en el Índice de la Democracia, que elabora EIU- es importante tener presente que la democracia no necesariamente es valorada de la misma forma por las personas ni tampoco hay pleno consenso sobre los atributos que más se valoran en un sistema democrático. Esto supone que los líderes políticos deben estar atentos no solo a cuidar el buen funcionamiento institucional, sino que también deben prestar atención a aquellos factores que pueden desencadenar una pérdida de adhesión a la democracia institucional en favor de corrientes populistas o autoritarias.
Una encuesta realizada en Chile, Costa Rica y El Salvador, en el marco de una investigación doctoral en la UDP -cuyas conclusiones fueron publicadas por este medio-, arroja luces interesantes sobre cómo los chilenos entienden la democracia y los componentes de esta que más valoran y hasta qué punto estarían dispuestos a tolerar medidas que la debiliten. Desde luego, es un punto favorable que la mayoría de la población siga valorando la democracia, pero para una parte importante de los encuestados la calidad democrática hoy se mide más por la capacidad del sistema para resolver problemas concretos, como la inseguridad, la desigualdad y el acceso a servicios públicos, antes que las elecciones libres, que debería ser el eje de lo que más se valoraría de una democracia.
Con todo, el estudio también muestra que los mayores de 45 años tienden a otorgar una importancia significativa a las instituciones democráticas -por ejemplo, los contrapesos de poder-, mientras que los más jóvenes distribuyen de manera más equilibrada la valoración entre instituciones, derechos y libertades, así como los resultados palpables. Lo anterior debe cruzarse con la pregunta de cuánto se valoran distintos componentes democráticos en la vida cotidiana, y es allí donde para los encuestados cobra especial relevancia los servicios públicos eficientes y una menor desigualdad, superando a dimensiones relacionadas con las elecciones o controles institucionales.
Subyace aquí la noción de que la democracia no se legitima solo por sí misma, sino que también ello va en directa relación con lo que entrega a la población, y de allí la relevancia de que la ciudadanía perciba beneficios concretos.Este antecedente es importante cuando el estudio -en línea con lo que han mostrado diversos estudios de opinión- detectó que la principal preocupación que enfrentan los chilenos es la inseguridad y el crimen organizado (con el 50,6%), y aunque la mayoría no está de acuerdo con medidas extremas como suspender partidos políticos o gobernar sin controles institucionales para efectos de resolver este problema, entre un 10% y un 30% expresó algún nivel de aceptación con medidas de esta naturaleza, incluso con aceptar algunas restricciones de derechos, lo que se intensifica entre aquellos segmentos con menores niveles de educación o con rezagos socioeconómicos. Estos datos ilustran que hay una estrecha relación entre democracia y seguridad, tal que si esta última falla se puede resentir la solvencia democrática, lo que debería ser un importante llamado de atención para el mundo político.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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