Santa Catalina: en medio de la polémica por las grietas y el megatemplo mormón, se conoció el resultado de los informes técnicos

Después de más de un mes de ánimos alterados, cierres, acusaciones, reclamos y mucha incertidumbre, la tranquilidad parece haber vuelto a Santa Catalina de Siena. Al menos, por ahora.
Desde hace una semana, las misas volvieron a celebrarse en el interior del templo, que permanecía cerrado desde el 18 de mayo último, luego de que apareciera una gran cantidad de grietas, que, según las autoridades eclesiásticas, surgieron como resultado de los trabajos de peatonalización de la calle Viamonte realizados por el Gobierno de la Ciudad.Después del cierre preventivo del edificio, en el que se colocaron carteles indicando que existía riesgo estructural, las misas habían comenzado a ser celebradas en el atrio, al aire libre. Incluso el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, dio misa allí, a pocos días de iniciado el conflicto, en señal de apoyo al reclamo de los vecinos y de la comunidad de Santa Catalina, quienes piden que se trabaje con todas las medidas para evitar el deterioro del patrimonio y de la estructura de esta iglesia, levantada en 1745.
También se oponen a la construcción de un gran templo mormón, que se levantaría en la misma manzana, a pocos metros del complejo de Santa Catalina, que asimismo de la iglesia incluye el antiguo monasterio, una de las pocas construcciones coloniales de su época todavía en pie.“Estamos con la iglesia abierta y con las celebraciones ordinarias y el movimiento habitual en Santa Catalina”, explica el padre Gustavo Antico, rector de la iglesia. “Desde aquel momento hasta ahora, seguimos haciendo los estudios de vibraciones, del movimiento que pueda llegar a tener el edificio y de si han tenido evolución o no las fisuras. Se formó un equipo técnico que está muy al tanto de todo.
Por ahora las obras no se han retomado en esta cuadra, entiendo que en la calle anterior y en la posterior están avanzando con la obra, porque la habían detenido también en estos días. Pero en la cuadra de Santa Catalina no están trabajando”, explicó el sacerdote.María Carmen Arias Usandivaras, vicepresidenta de la organización Basta de Demoler, que nuclea el reclamo de los vecinos, explicó que por el momento siguen esperando una respuesta de la Justicia al recurso de inconstitucionalidad de la revocatoria de la cautelar presentada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, popularmente conocida como iglesia mormona, para definir la viabilidad de la obra.
En otro orden, recordó que está vigente una medida cautelar presentada en pleno conflicto por un vecino, Darío Burgin Drago, para frenar las obras del gobierno porteño sobre la cuadra de Viamonte en la que se encuentra el monasterio. Paralelamente, los vecinos concurrieron hace tres semanas a la Comisión de Patrimonio de la Legislatura porteña, donde pidieron a los diputados que se ocuparan del tema.Desde el Gobierno porteño afirman que, antes del inicio de la obra de peatonalización de la calle Viamonte, se llevó a cabo una evaluación del estado del templo de Santa Catalina y aseguran que las fisuras que se atribuyen a la obra en realidad son preexistentes, algo que la Iglesia niega enfáticamente.
Hace un mes, el Arzobispado de Buenos Aires le pidió a la Ciudad que se hiciera cargo de la reparación de las grietas que aparecieron en la iglesia. “El Arzobispado de Buenos Aires informa a la comunidad de fieles y a la ciudadanía en general sobre los avances en las gestiones realizadas ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en relación con los daños estructurales que motivaron el cierre provisorio de la iglesia de Santa Catalina de Siena. La iglesia de Santa Catalina de Siena reabrirá sus puertas una vez que los estudios y monitoreos estructurales en curso acrediten que los daños producidos a raíz de las obras de peatonalización de la calle Viamonte no impliquen riesgo de colapso”, dice el comunicado del Arzobispado.
Tal como explicó el padre Antico, el equipo técnico que se conformó constató que no existe riesgo de colapso y que es seguro dar misa en el interior del templo, tal como se viene realizando desde la semana pasada.“Con el fin de que los trabajos en la vía pública no incrementen los daños ya existentes, hemos solicitado al Gobierno de la Ciudad que disponga los medios técnicos necesarios para monitorear el estado del edificio ante cualquier reanudación de las obras linderas. Cabe señalar que la posibilidad de dicha reanudación, total o parcial, se encuentra en la actualidad sujeta a resolución judicial, en virtud de las presentaciones realizadas por distintos organismos dedicados a la preservación del patrimonio histórico”, señala el comunicado. “El diálogo con el Gobierno de la Ciudad continúa de manera constructiva.
El Gobierno de la Ciudad se ha comprometido a que todas las intervenciones técnicas sobre el templo se realicen con la supervisión del Arzobispado de Buenos Aires, lo cual valoramos como una señal de responsabilidad compartida”, sigue el escrito.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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