¿Es peligroso no poner el celular en modo avión cuando vuelas? Se trata de uno de los mitos más difundidos cuando tomas un vuelo en tus vacaciones; no obstante, ¿es cierto o solo un cuento para asustar turistas?

Luego de acomodar el equipaje de mano en los compartimentos superiores y ajustarse de forma correcta el cinturón de seguridad, la voz de la tripulación de cabina resuena a través de los altavoces con una instrucción sumamente clara e ineludible: es momento de apagar los dispositivos electrónicos o, en su defecto, activar el "modo avión". Durante décadas, esta indicación ha generado una mezcla de misterio y curiosidad entre millones de pasajeros que se preguntan de manera constante si el destino de una aeronave de última tecnología realmente pende del hilo de un teléfono móvil que se quedó encendido de forma accidental en el fondo de una mochila.

Algunos viajeros temen con total sinceridad que las ondas electromagnéticas de sus teléfonos inteligentes puedan descalibrar por completo los sistemas de navegación del avión, provocando fallas críticas a miles de metros de altura; otros, por el contrario, asumen que se trata de una norma obsoleta diseñada exclusivamente por las aerolíneas para obligar a los usuarios a desconectarse del mundo exterior o para evitar que consuman datos celulares durante el trayecto. La realidad es un viaje que combina la física de las telecomunicaciones, la evolución de la seguridad aérea y la llegada de las nuevas tecnologías de conectividad global como las redes 5G.

En los años 90, los dispositivos móviles operaban bajo frecuencias de radio distintas a las actuales y carecían de los filtros de aislamiento electromagnético que poseen los teléfonos inteligentes modernos. Al mismo tiempo, los aviones comerciales de la época dependían de sistemas analógicos y de cableados que eran más susceptibles a recibir ruidos radioeléctricos externos.

Las agencias reguladoras como la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA) y la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) decidieron implementar una política de tolerancia cero frente a cualquier posible fuente de emisión electromagnética dentro de la cabina de pasajeros. Ante la falta de estudios concluyentes que garantizaran que un teléfono celular no interferiría con los instrumentos de la cabina, lo más seguro era prohibir por completo el uso de los teléfonos durante el vuelo, especialmente durante el despegue y el aterrizaje.

Si olvidaste poner el modo avión de tu celular, ¡no te estreses! Llegarás sano y salvo a tu destino, el avión no se va a caer ni va a sufrir una falla mecánica catastrófica porque hayas olvidado apagar los datos celulares de tu teléfono.

Los sistemas esenciales de una aeronave moderna, tales como el piloto automático, los radares meteorológicos y los controles de vuelo electrónicos, están protegidos por múltiples capas de blindaje de grado militar diseñadas específicamente para resistir interferencias externas masivas, incluyendo tormentas eléctricas y radiación cósmica. No obstante, el problema técnico ocurre en los canales de comunicación por radio de la tripulación.

Cuando un teléfono celular permanece conectado a la red convencional a gran altura, el dispositivo pierde contacto con las antenas de telefonía terrestre debido a la velocidad y la altitud del avión. De esta forma, sin el modo avión, el teléfono genera un fenómeno conocido como interferencia parasitaria en los sistemas de comunicación de audio de la cabina de mando.

Cuando varios teléfonos celulares operan a máxima potencia dentro de la cabina de pasajeros, las ondas electromagnéticas pueden filtrarse en los circuitos de audio desprotegidos de los auriculares de la tripulación. Con el 5G, algunos teléfonos celulares obstruyen los radioaltímetros de los aviones comerciales, que proporcionan información vital durante las maniobras de aproximación a ciegas bajo condiciones de niebla densa o tormentas severas.

Para solucionar este dilema, las autoridades obligaron a las empresas de telecomunicaciones a reducir la potencia de sus antenas cerca de los aeropuertos y a los fabricantes de aviones a actualizar los filtros de sus instrumentos de navegación para garantizar una total inmunidad frente a las redes de nueva generación. Más allá de los intrincados motivos de física de radiofrecuencias y los blindajes electrónicos de los instrumentos, existen otras razones por las que el modo avión sigue siendo obligatorio al momento de volar.

Por ejemplo, la tripulación de cabina necesita que los pasajeros se encuentren en un estado de alerta total y con sus sentidos plenamente enfocados en el entorno que los rodea al momento de despegue y aterrizaje; el modo avión funciona como una herramienta psicológica sutil para obligar al usuario a desconectarse y poner su atención al espacio físico de la aeronave. Así, puede conocer las instrucciones básicas de seguridad, como la ubicación de las salidas de emergencia más cercanas y el uso correcto de las mascarillas de oxígeno.

Asimismo, con el modo avión, se espera que los pasajeros puedan detener sus llamadas y videollamadas en el vuelo; de esta forma, evitar el caos entre todos los presentes. Así se mantiene el entorno de la cabina lo más silencioso y pacífico posible para la salud mental de los pasajeros y evitar que la tripulación tenga que lidiar con peleas físicas motivadas por la falta de respeto al espacio sonoro ajeno.

El modo avión en el celular cuando vuelas le hace un favor a los pilotos, la tripulación, la batería de tu teléfono y hasta a tu compañero de asiento; sigue las instrucciones y aplícalo en tu próximo viaje.