Los penales no son una lotería: ¿qué explica que unos acaben en gol y otros no? La psicología tiene la respuesta

Cuando un Mundial llega a las rondas de eliminación directa, los penales dejan de ser una excepción para convertirse en parte del espectáculo. El problema es que, detrás de cada disparo desde los once metros, ocurre un proceso mucho más complejo que una simple demostración de técnica o sangre fría.Durante más de dos décadas, el psicólogo deportivo Geir Jordet, investigador de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte, ha estudiado qué sucede en la mente de los futbolistas cuando deben ejecutar un penal decisivo.
Sus investigaciones, que abarcan análisis de cientos de cobros y entrevistas con jugadores de élite, ayudaron incluso a transformar la preparación psicológica de la selección de Inglaterra, que durante años cargó con la fama de perder las tandas importantes.La Nación revisó varios de los estudios publicados por Jordet y recopiló algunos de los principales hallazgos sobre cómo la presión modifica el comportamiento de los futbolistas.La presión pesa más que la técnicaUno de los primeros trabajos de Jordet, Tiros desde el punto de penal en el fútbol: el papel del estrés, la habilidad y la fatiga en los resultados de los tiros (2007), analizó 409 penales ejecutados en 41 tandas internacionales.La conclusión principal fue que el estrés psicológico influye más en el resultado que la habilidad técnica o el desgaste físico.El estudio encontró que la tasa de éxito cambia según el torneo. En la Copa del Mundo, donde la presión pública es mayor, los jugadores convirtieron el 71,2% de sus disparos.
En la Eurocopa la cifra llegó al 84,6% y en la Copa América al 82,7%.La presión también aumenta conforme avanza la serie. El primer lanzamiento registra un 86,6% de efectividad, mientras que en la muerte súbita el porcentaje cae hasta un 64,3%.No siempre las estrellas soportan mejor la presiónLa lógica indicaría que los mejores futbolistas son quienes mejor responden en estas situaciones.
Los datos muestran otra historia.En el texto Cuando las superestrellas fracasan: la imagen pública y el bloqueo ante la presión (2009), Jordet analizó el comportamiento de futbolistas reconocidos con premios como el Balón de Oro o el FIFA World Player (ahora The Best).Los jugadores que ya habían alcanzado ese estatus anotaron apenas el 65% de sus penales. En contraste, futbolistas que ganarían esos premios años después tuvieron un 89% de efectividad.El investigador atribuye esta diferencia a la llamada amenaza al ego.
Cuando las expectativas públicas son extremadamente altas, el jugador intenta terminar cuanto antes con la situación de estrés.Eso también modifica su conducta. Las superestrellas reaccionaban al silbato del árbitro en apenas 0,48 segundos, mientras que jugadores sin ese nivel de reconocimiento tardaban, en promedio, 0,78 segundos.Ese apresuramiento reducía la calidad de los disparos.
Cuando el portero adivinaba el lado correcto, las superestrellas solo convertían el 40% de los tiros, muy por debajo del 85,7% registrado por jugadores de “estatus futuro”.Apresurarse suele jugar en contraEl comportamiento de las superestrellas aparece nuevamente en otro estudio.En la investigación titulada Sobre ganar la lotería: preparación psicológica para las tandas de penales en el fútbol (2015), Jordet sostiene que los jugadores que aceleran su rutina tienen mayores probabilidades de fallar.Los futbolistas que tardaban menos de un segundo en acomodar el balón registraban apenas un 58% de éxito.Quienes dedicaban más tiempo a esa rutina alcanzaban un 80%.Para el investigador, ese breve espacio permite recuperar el control mental antes del disparo.La mirada también influyeEse mismo trabajo describe uno de los conceptos más estudiados en psicología del deporte: el quiet eye.Bajo presión, muchos jugadores desvían su atención hacia el portero, un estímulo en movimiento que aumenta la incertidumbre.El entrenamiento consiste en fijar la mirada durante más tiempo sobre el punto exacto donde se pretende colocar el balón, especialmente las esquinas superiores.Según Jordet, asimismo de mejorar la precisión, esta estrategia incrementa la sensación de control del jugador.El estudio también recuerda que los disparos dirigidos al tercio superior de la portería prácticamente no pueden ser detenidos por un guardameta cuando el balón viaja a una velocidad cercana a los 20 metros por segundo. Aun así, solo alrededor del 13% de los cobros apuntan hacia esa zona debido al miedo de fallar completamente el arco.El momento más difícil no siempre es el disparoEn El estrés, la capacidad de afrontamiento y las emociones en la escena mundial (2012), Jordet entrevistó a ocho futbolistas que participaron en una tanda real durante la Eurocopa de 2004.El estudio divide la experiencia psicológica en cuatro etapas.La primera ocurre al terminar la prórroga, cuando aparecen la incertidumbre sobre el orden de los cobradores y el desgaste físico.La segunda, en el círculo central, resulta ser la más estresante.
Allí los jugadores solo pueden esperar y observar los disparos de sus compañeros.Fue precisamente en esa fase donde el investigador encontró una diferencia entre equipos ganadores y perdedores. Los primeros permanecían agrupados, se abrazaban y mantenían una comunicación constante.
Los segundos permanecían dispersos y en silencio.Durante la caminata hacia el punto penal, los futbolistas comienzan a recuperar la sensación de control mediante respiración, diálogo interno positivo y contacto físico con el balón.Paradójicamente, cuando finalmente llegan al punto penal, el estrés disminuye. La atención se concentra en ejecutar la rutina e ignorar las distracciones del portero.Los penales también se ganan en grupoEn un artículo de opinión publicado por Nature en 2026, Jordet resume la evidencia acumulada durante años de investigación y explica cómo los equipos han trasladado esos hallazgos a la preparación de las tandas de penales.Una de las principales conclusiones es que los mejores equipos dejaron de tratar el penal como un reto individual.Ahora suele existir un protocolo colectivo.
El portero del propio equipo entrega el balón al cobrador para evitar interferencias del guardameta rival. Después del disparo, otro compañero acompaña al ejecutante de regreso al círculo central para ofrecer apoyo emocional, independientemente del resultado.El investigador también destaca la importancia de simular presión durante los entrenamientos.
Practicar penales con pequeñas recompensas o consecuencias funciona como una “vacuna” psicológica que ayuda a reducir el impacto emocional cuando llega una definición real.Ese cambio de enfoque fue parte del proceso que siguió Inglaterra desde 2018. Luego de abandonar la idea de que los penales eran una cuestión de suerte y preparar sistemáticamente estos escenarios, la selección inglesa pasó de perder seis de siete tandas disputadas entre 1990 y 2012 a ganar tres de las cuatro que jugó desde entonces.Otros datos interesantes hallados por JordetLos delanteros convierten más penales (83,1%) que mediocampistas (79,6%) y defensores (73,6%).
Los jugadores de entre 18 y 22 años registran la mayor efectividad (85,2%), por encima de futbolistas de mayor edad. Los sustitutos que ingresan durante el partido muestran una ligera ventaja frente a quienes disputaron los 120 minutos.
Celebrar un gol de manera visible tiene efectos psicológicos sobre la tanda: el 82% de quienes festejan efusivamente termina integrando el equipo ganador y el rival duplica sus probabilidades de fallar el siguiente disparo. Definir el orden de los cobradores antes de la tanda reduce la incertidumbre y libera al entrenador para dedicar los últimos minutos a reforzar la confianza del grupo.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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