Ormuz y el petróleo han vuelto a marcar el pulso de los mercados en un trimestre que se salda con fuertes contrastes: mientras el brent encadena un desplome cercano al 40%, las Bolsas firman su mejor periodo desde la pandemia, con el Ibex 35 avanzando un 14%. En este contexto, a medida que se desvanecían las expectativas de un conflicto breve y las reservas de crudo se reducían con rapidez, los precios de la energía repuntaban y, con ellos, resurgían los temores a un escenario de estanflación.

Como ya demostró el año pasado con la guerra comercial, con Donald Trump todo es posible. Pero esta vez el riesgo de enquistamiento era mayor.

A la imprevisibilidad de la Casa Blanca se sumaba un actor igualmente volátil: Irán. Entre continuos episodios de presión y distensión, y con los organismos internacionales redoblando sus llamamientos al entendimiento, los inversores seguían con máxima atención las negociaciones entre Washington y Teherán.Seguir leyendo