La plantilla de Iveco desentierra el hacha de guerra en protesta de la falta de avances en la negociación del nuevo convenio colectivo. Un mes y nueve reuniones después del inicio de las conversaciones entre los sindicatos y la dirección de la factoría madrileña, ambas partes siguen sin acercar posturas.

La tensión social, indican fuentes al tanto de la situación, no se aleja de la vivida dos años atrás en la negociación del anterior convenio y, al igual que sucedió aquella ocasión, el comité de empresa ha presentado un calendario de paros y una manifestación por la capital como herramienta de presión.Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, las primeras paradas productivas están agendadas los días 10 y 14 de julio con paros parciales de dos horas en los tres turnos de trabajo. La presión aumentará el 16 de julio con un paro de ocho horas y una manifestación por Madrid, cuyo recorrido prevé paradas en las embajadas de la India e Italia, los países de origen de sus futuros y actuales dueños, a la espera de la autorización administrativa.

Las movilizaciones continuarán el 20 de julio con nuevos paros de dos horas y culminarán el 23 de julio con una jornada de paros de cuatro horas en los tres turnos.La chispa que ha terminado por encender el conflicto llegó este martes en el Instituto Laboral, donde el comité que forman UGT, CCOO y CGT esperaba una oferta que incorporase una revalorización salarial vinculada al IPC y avances en otras reivindicaciones, como la reducción de jornada, la mejora de las condiciones laborales o la revisión de las categorías profesionales. No obstante, fuentes sindicales denuncian que ese movimiento no tuvo lugar, pese a que entre sus principales demandas figura un convenio de tres años (2026-2028) con incrementos salariales equivalentes al IPC más un 1% anual y una subida anticipada del 4% en 2026 y del 3% en 2027 y 2028.Siguen los pasos de los trabajadores de ValladolidLa plantilla madrileña sigue así los pasos de sus compañeros de Valladolid, donde el comité de empresa ha intensificado la presión sobre la firma italiana con movilizaciones en las últimas semanas.

En este caso, su estrategia parece haber surtido efecto con la convocatoria de una nueva reunión para abordar el convenio colectivo y el compromiso de la dirección de presentar una mejora de su oferta económica. Ambas factorías, la madrileña y la vallisoletana, suman algo más de 4.000 trabajadores y constituyen los dos pilares de la actividad de Iveco en España, donde el fabricante de vehículos industriales obtuvo unos ingresos de 2.870 millones de euros y un beneficio de 56 millones en el último ejercicio.

Son cifras venidas a menos si se comparan con las anotadas en el año anterior -un 9 y un 46% menos respectivamente- debido, principalmente, al recorte productivo que vienen sufriendo ambas plantas.El retraso de la venta a Tata añade incertidumbreLa situación es aún más compleja si se tiene en cuenta que se cumplen once meses desde que la familia Agnelli dejó atada la renovación accionarial del fabricante con la venta de su negocio comercial a la india Tata Motors a cambio de 3.800 millones y el cambio de manos sigue sin producirse. Hasta la fecha, el calendario apuntaba a "finales de marzo" para dar 'carpetazo' a la operación que sólo pende de aprobaciones regulatorias.

No obstante, como comunicó este medio, el cierre de la operación se ha retrasado hasta consumarse, previsiblemente, en el segundo trimestre de su ejercicio fiscal (el que va de julio a septiembre de 2026). Esta situación no es ajena a la negociación del convenio ya que, según los sindicatos, la dirección alude en las reuniones a la complejidad de la venta como un factor de incertidumbre.