Incorporar el conocimiento científico en el diseño y la implementación de políticas públicas permite tomar decisiones informadas gracias a la colaboración estrecha entre la gestión pública y la ciencia. Su importancia se ha visto en los últimos años, durante la gestión de los grandes incendios del verano de 2025, la dana de 2024 o la pandemia del coronavirus.

No obstante, en nuestro país no hace mucho que se buscan estas sinergias fuera del contexto de las emergencias que requieren una atención inmediata por parte de personas expertas.Seguir leyendo