El segundo semestre pone a prueba la recuperación: qué esperan los analistas para las variables clave

El segundo semestre comienza con una particularidad: es el último tramo de gestión antes de que la política vuelva a monopolizar la escena con la campaña electoral de 2027. Y el Gobierno llega a ese punto con una macroeconomía bastante más ordenada que la de comienzos de año, aunque todavía lejos de poder afirmar que la recuperación alcanzó a la mayor parte de la economía real.Las últimas estadísticas oficiales dejaron señales alentadoras.
La inflación volvió a desacelerarse, los salarios recuperaron parte del poder adquisitivo perdido durante el sobresalto cambiario de marzo, la actividad mantiene una expansión moderada y el empleo, aunque sin crear puestos de trabajo al ritmo que exige una economía en crecimiento, logró estabilizarse.El interrogante es si ese escenario representa el comienzo de una recuperación más vigorosa o apenas una etapa de descompresión después de los meses de mayor tensión.“La economía está hoy menos tensionada que a principios de año, pero todavía lejos de una dinámica de euforia”, resume Elisabet Bacigalupo, economista de Abeceb. Para la consultora, existen cinco factores que explican el cambio de clima: menor inflación, recuperación parcial del ingreso real, algo más de crédito, un sector externo sólido y un frente financiero considerablemente más despejado.No obstante, advierte que la mejora todavía es muy selectiva. “La macro mejora antes que la micro”, sintetiza.
Es decir, los grandes indicadores comienzan a ordenarse mientras buena parte de empresas y familias todavía no perciben ese alivio en su actividad cotidiana.El salario vuelve a ganarle a la inflaciónUno de los cambios más visibles de las últimas semanas fue la recuperación del salario real y del llamado ingreso disponible. Después del impacto que produjo el rebrote inflacionario de marzo, la desaceleración de los precios permitió que las negociaciones salariales volvieran a ubicarse por encima de la inflación.Jorge Vasconcelos, de Fundación Mediterránea, considera que ese proceso ya inició. “Los salarios nominales volvieron a ganarle a la inflación y eso permitió una recomposición leve del salario real promedio”, explica.Bacigalupo cree que el cambio puede consolidarse si la inflación continúa descendiendo.
La inflación núcleo ya perforó el 2% mensual y, según sus proyecciones, podría mantenerse debajo de ese umbral durante los próximos meses. “Eso cambia el clima económico porque derrama sobre el salario real y genera impacto sobre el consumo y el crédito”, sostiene.¿Alcanza para reactivar el consumo?La mejora del ingreso, no obstante, todavía no garantiza una recuperación generalizada del consumo.Los analistas coinciden en que los primeros beneficiados son los bienes durables, las compras financiadas y algunos servicios. El consumo masivo, en cambio, continúa rezagado.“La ventana para una recomposición del consumo existe, pero todavía es selectiva”, señala Bacigalupo.Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, comparte ese diagnóstico.
Recuerda que el consumo representa alrededor del 70% de la demanda agregada y “hoy sigue condicionado por ingresos todavía ajustados y un mercado crediticio que recién empieza a normalizarse”. Por eso, en Analytica proyectan un crecimiento económico inferior al 2% este año. “Es un crecimiento muy moderado, que difícilmente se sienta en el bolsillo de la gente”, afirma.Crédito: la próxima pruebaEl sistema financiero aparece como una de las variables que podrían definir la velocidad de la recuperación.
El fuerte aumento de las tasas durante el primer trimestre había frenado el crédito y elevado la preocupación por la morosidad.Ahora el escenario empieza a modificarse. “El estrés de tasas bajó. Las tasas pasivas descendieron y las activas todavía tienen margen para hacerlo.
La mora da la sensación de haber tocado un techo”, sostiene Bacigalupo.Vasconcelos es algo más prudente. “Todavía no hay pruebas suficientes de que pueda haber una recuperación significativa del crédito. La morosidad sigue siendo una obstrucción importante”, advierte.No obstante, reconoce que la estabilización del corredor de tasas redujo notablemente la volatilidad financiera y podría mejorar las condiciones para una expansión gradual de los préstamos.La economía sigue avanzando... pero a distintas velocidadesSi hay un rasgo que probablemente caracterice el segundo semestre será la heterogeneidad.
Los sectores vinculados a energía, minería y exportaciones seguirán liderando el crecimiento.El complejo energético continúa aportando divisas récord y los proyectos asociados al RIGI mantienen expectativas positivas, aunque fuera de ese régimen las decisiones de inversión todavía muestran cautela.En cambio, la industria manufacturera, el comercio y especialmente la construcción siguen transitando una recuperación mucho más lenta. “La actividad debería mejorar, pero no todos los sectores lo harán a la misma velocidad”, resume Bacigalupo.Delgado coincide. A su juicio, todavía no aparece un motor suficientemente potente para traccionar al conjunto de la economía. “La inversión agregada aún no reacciona y el consumo tampoco termina de despegar”, explica.Dólar, riesgo país y deudaEn el frente financiero las perspectivas lucen bastante más estables que meses atrás.
Delgado descarta un escenario de tensión cambiaria durante el segundo semestre y cree que el Gobierno podrá administrar una depreciación gradual del tipo de cambio dentro de las bandas, evitando una mayor apreciación real del peso.Bacigalupo también observa un escenario más equilibrado. Con menor oferta estacional de dólares, el Banco Central probablemente compre menos reservas, aunque sin comprometer la estabilidad cambiaria.La otra gran incógnita pasa por el riesgo país y el regreso pleno al mercado internacional de deuda.Las recientes garantías financieras permitieron mejorar la percepción sobre Argentina y redujeron significativamente el costo de financiamiento.
No obstante, el ministro Luis Caputo todavía evita volver a emitir deuda en los mercados voluntarios.Según Bacigalupo, con las garantías actuales el financiamiento puede conseguirse cerca del 6%, mientras que una colocación completamente de mercado todavía exigiría tasas cercanas al 8% o 9%.Para Vasconcelos, ese paso terminará siendo inevitable si el Gobierno pretende consolidar el proceso de normalización financiera.El segundo semestre, en definitiva, comienza con menos incertidumbres que el primero. La inflación parece haber encontrado un sendero descendente, el frente cambiario luce contenido y el riesgo financiero disminuyó.
Pero todavía falta comprobar si esa estabilización logra transformarse en crecimiento sostenido para sectores que siguen esperando que la recuperación llegue, finalmente, desde la macro hasta la economía cotidiana.
Información de El Cronista. Edición y redacción: Noticias Today.
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