A menos de una semana de los dos terremotos que azotaron Venezuela y dejaron un saldo de 1719 muertos y decenas de miles de desaparecidos, una familia busca desesperadamente a un niño de 8 años que quedó bajo los escombros. Lucas Gámez —hijo de padres venezolanos pero nacido en la Argentina— se encontraba junto a familiares en la ciudad de La Guaira, una de las zonas más afectadas.Su madre, Blancalida Martínez Coronado, difundió el caso en redes sociales. “Seguimos esperando un milagro”, escribió en su cuenta de Instagram.La mujer relató que en las últimas horas continuaron los hallazgos de cuerpos de personas, pero sin rastros del menor. “Se va armando un rompecabezas de dónde podían estar, pero ni Lucas ni mis tíos aparecen.

Se siguen moviendo escombros y en los lugares en donde Lucas podía estar no está“, lamentó.Tal como indicaron, el miércoles pasado —cuando ocurrieron los sismos— Lucas había aprovechado el día festivo en Venezuela por el aniversario de la Batalla de Carabobo para viajar a La Guaira a pasar un día en la playa. Minutos antes de que aconteciera el primer terremoto, regresó junto a su tío al departamento en donde paraban, ubicado en un segundo piso.

A partir de este momento, la información para la familia es confusa. Pese a que saben que utilizaron otro ascensor porque el de su piso estaba fuera de servicio, aún no lograron determinar en dónde se encontraban exactamente al momento del fenómeno.Horas decisivasEn tanto, la cifra de víctimas mortales en Venezuela sigue en aumento.

Jorge Rodríguez —líder de la Asamblea Nacional y hermano de ⁠la presidenta encargada, Delcy Rodríguez— anunció el lunes que los fallecidos sumaban más de 1700, los heridos 5034 y que otras 15.866 personas perdieron sus hogares. Estimaciones de Naciones Unidas sitúan el número de desaparecidos por encima de los 50.000.En La Guaira, epicentro de la tragedia, el paisaje es de devastación.

Filas de edificios colapsados se transformaron en montañas de escombros, mientras se elevan las columnas de humo, según imágenes aéreas. Autoridades informaron que al menos 189 edificaciones sufrieron colapso total y 774 presentan distintos niveles de daño.A medida que pasan las horas, disminuyen las probabilidades de hallar sobrevivientes.

Los especialistas señalaron que la ventana crítica de 48 a 72 horas para rescates con vida ya se cerró, aunque los trabajos de rescate continúan.Más de 2600 socorristas internacionales, junto a equipos locales, trabajan en la remoción de escombros, apoyados por perros de búsqueda y maquinaria pesada. Aeronaves estadounidenses, incluidos helicópteros y convertiplanos V-22 Osprey, también sobrevuelan la zona para facilitar las tareas y el traslado de suministros.El despliegue no está exento de malestar social.

Los habitantes de las zonas afectadas denunciaron una “respuesta estatal insuficiente” y aseguraron que gran parte de los rescates fueron impulsados por civiles.Martínez Coronado, madre del niño argentino desaparecido, mostró algo de esta situación en sus redes. A través de las fotos y videos que publicó en Instagram, pidió ayuda por falta de abastecimiento en medio del difícil momento que atraviesan por la desaparición de su hijo. “Nos quedamos sin alimentos para darle a toda la gente que trabaja en sacar a las personas que estén con vida en el edificio”, relató.

También consignó que no tienen combustible para las ambulancias apostadas en la zona y destacó la llegada de los grupos rescatistas argentinos. “Miles de bendiciones a todos los que ayudan y apoyan”, decía el mensaje que compartió.