Luego de analizar los 8.000 kilómetros de costa con los que cuenta España, Ecologistas en Acción ha designado, un año más, sus habituales banderas negras a 48 puntos concretos del litoral —dos por provincia y por ciudad autónoma— por contaminación y mala gestión. Desde la organización han insistido este martes durante la presentación de su informe de 2026 en que "podrían ser muchas más".

Entre las ubicaciones señaladas destacan 14 por "vertidos y graves problemas de depuración", otras nueve por afecciones a la biodiversidad, ocho por urbanización e "invasión" del dominio público y siete por contaminación química, entre otras. Como novedad, la ONG ha incluido este año en su informe una veintena de propuestas de actuaciones de restauración ecológica para "revertir, en cierta medida, la pérdida de biodiversidad, aumentar la adaptación frente a los impactos del cambio climático y mejorar la calidad ambiental de los territorios"."Nos estamos bañando en muchos casos en nuestra propia mierda", ha lamentado el portavoz de la organización, Lucas Barrero, durante la presentación este martes del informe, de 186 páginas, en una rueda de prensa que se ha celebrado en Avilés (Asturias).

El informe, que se viene realizando desde 2005, recoge "las afecciones ambientales más graves en el litoral español, pero no todas, por desgracia podrían ser muchas más las banderas que otorgamos año a año", reza en su introducción. "Por desgracia, muchas banderas negras se repiten año luego de año porque hay muchas problemáticas graves que no se resuelven", ha apuntado la también portavoz de Cecilia del Castillo.Las 48 banderas negras concedidas este año se clasifican según el tipo de afección.

El problema más recurrente (14) es el de "vertidos, deficiencias en los sistemas de saneamiento y graves problemas de depuración", seguido de afecciones a la biodiversidad (9), "urbanización de la costa e invasión del dominio público marítimo-terrestre" (8) y contaminación química (7). "Son solo casos ilustrativo de decenas y decenas que se repiten en todo el litoral.

Vemos una problemática sistemática en todas las Comunidades Autónomas que responden a un modelo extractivista del uso del territorio costero como producto, que pone en el centro el desarrollo económico sobre el patrimonio natural, a veces el cultural, y los servicios ecosistémicos que permiten que las personas tengamos una buena vida", ha denunciado Del Castillo.En concreto, por vertidos y deficiencias en el saneamiento, la organización pone el foco en la alcantarilla en el río de Oro (Melilla), que "impide la llegada del agua al mar" —reza el trabajo—, los "vertidos crónicos y episodios agudos de contaminación por acuicultura industrial" en Las Palmas, en la playa de Las Teresitas de Tenerife —"única zona de cría del tiburón angelote"— la bahía de Algeciras (Cádiz), la playa de Maro (Málaga), la playa de La Charca de Salobreña (Granada), la Albufereta y Cap de l’Horta en Alicante, la contaminación en la costa de Ferrolterra (A Coruña), la cala Galdana de Menorca, el parque litoral de Sant Adrià del Besós (Barcelona) y la playa de Bañugues (Asturias), entre otras localizaciones.En relación a las afecciones a la biodiversidad en espacios protegidos, Del Castillo ha resaltado los casos de la playa de las Catedrales en Santa Cruz de Tenerife —que recibe "5.000 visitantes diarios"—, o la playa de Isla Pancha, en Lugo, donde "un faro se ha convertido en alquileres turísticos sin ni siquiera [informe] de impacto ambiental".Respecto a la urbanización de la costa, Ecologistas en Acción señala a la playa central de Isla Cristina (Huelva), las "tropelías urbanísticas en Vejer, Barbate y Tarifa" (Cádiz), la "licitación de la parcela dunar" de una residencia de tiempo libre de Marbella (Málaga) o una nueva urbanización en la playa Los Berengueles, de Almuñécar (Granada). Igualmente, a un proyecto de construcción en la marisma de Lamiako y el levantamiento de una piscifactoría en la cala de Basordas en Lemoniz (en Vizcaya), "agresiones urbanísticas" en la cota de Cabo Estai de Pontevedra y la "presión urbanística creciente que amenaza sus valores naturales y los conectores ecológicos" de las Montañas de Begur (Gerona).Por contaminación química, la entidad asigna bandera negra este año a la playa de Quitapellejos (Almería) por "contaminación radioactiva", a la Bahía de Portmán y Sierra Minera y al Mar Menor (Murcia), y al litoral de la Ametlla de Mar (Tarragona), entre otros puntos.

En este último caso, por una "espuma blanca viscosa con olor a químico que un año después no se sabe de dónde viene", ha apuntado Del Castillo.Asimismo, Ecologistas en Acción ha otorgado este año tres banderas por obras portuarias "innecesarias o mal gestionadas" —a las playas del Levante de la Reserva Natural de Punta Entinas-Sabinar (Almerimar-El Ejido); a las playas del entorno del Puerto de Valencia; y a la ampliación del Puerto Deportivo de Baiona (Pontevedra)—, cuatro por "degradación ambiental derivada de la turistificación y masificación" —en Lanzarote, donde según la ONG los cruceristas han aumentado de 150.000 al año en 2021 a 700.000 en 2026; a los fondeos "ilegales" en la bahía de Pollença (Mallorca); a la playa de la Almadrava de Alicante; y al proyecto "ilegal en ejecución" de una macrourbanización de lujo en El Puertito de Adeje (Santa Cruz de Tenerife)—, dos por "acumulación de plásticos" —en Aguadú (Melilla) y en la playa del Surrach de Benicarló (Castellón)— y una por daños al patrimonio histórico y cultural a la senda costera de Santander.CataluñaCataluña ha recibido este año un seis banderas negras, dos para cada una de sus tres provincias costeras. En concreto, se llevan el 'distintivo' por contaminación el litoral de l’Ametlla de Mar (Tarragona), Sant Adrià del Besós (Barcelona) y el Golfet de Palafrugell (Girona), mientras que por mala gestión han sido señaladas las "Extracciones de arena y vertido continuado de aguas residuales en la playa de la Paella de Torredembarra (Tarragona), la desembocadura del río Llobregat en el Prat de Llobregat (Barcelona) y la costa de las Montañas de Begur (Girona).En relación a la contaminación en las calas de la Costa Brava, el informe señala que las embarcaciones de ocio que fondean "ejercen un impacto directo sobre las praderas de fanerógamas.

Cuando las anclas y las cadenas se dejan caer sobre el fondo, arrastran y arrancan la vegetación marina, generando claros de arena que pueden expandirse progresivamente por la erosión de los temporales. Este proceso altera la función ecológica de las praderas, que actúan como refugio de fauna, estabilizan sedimentos y contribuyen a la calidad del agua".Comunitat ValencianaOtras seis banderas negras han sido asignadas a la Comunitat Valenciana.

En concreto, en las dos de la provincia de Alicante son la playa de Almadrava por contaminación y la Albufereta i Cap de l’Horta por mala gestión. En Castellón, la playa del Surrach de Benicarló y la de La Ribera de Cabanes, respectivamente.

Y en Valencia, se ha señalado el saneamiento litoral por "contaminación por aguas fecales y deficiencias" y las playas del entorno del puerto de la capital del Turia por "afecciones graves" causadas por las obras de ampliación del puerto, que están generando "plumas de sedimentos en los transportes de arena, que están afectando a la biodiversidad de la zona, donde hay especies emblemáticas como la raya mantelina o las praderas de posidonia en la Albufera", ha apuntado Del Castillo.En el informe, Ecologistas en Acción señala que la derogación de varias normas medioambientales por parte del actual gobierno valenciano ha tenido "consecuencias graves" como "el desbloqueo de al menos siete proyectos urbanísticos en primera línea de costa. De entre ellos, a varios ya le habíamos otorgado la bandera negra en años anteriores.

Las repercusiones son tan diversas como preocupantes: cada verano aumenta el número de playas cerradas por vertidos urbanos con aguas fecales sin tratar que acaban en el mar; la sobrecarga urbanística impacta directamente sobre las zonas protegidas y parques naturales; y la apuesta por un turismo masivo y descontrolado amenaza los frágiles ecosistemas marinos del Mediterráneo".AndalucíaRespecto a Andalucía, la organización ecologista otorga 10 banderas negras, dos por cada una de las provincias costeras. Por contaminación, se se trata de la Ría de Huelva, el arco de la bahía de Algeciras (Cádiz), la playa de Maro (Málaga), la de La Charca de Salobreña (Granada) y la de Quitapellejos (Granada).

Por mala gestión añaden la playa central de Isla Cristina (Huelva), las "tropelías urbanísiticas" de Vejer, Barbate y Tarifa (Cádiz), la parcela dunar de Marbella (Málaga) donde se ha licitado una residencia de tiempo libre, la playa de Los Berengueles de Almuñécar (Granada) y las playas de Levante de la Reserva Natural de Punta Entinas-Sabinar, en Almerimar-El Ejido (Almería).Respecto a Andalucía, Del Castillo ha recalcado el caso "flagrante" de la bandera negra para la ría de Huelva, "que se ha repetido casi todos los años" y donde las balsas de fosfoyesos generadas por empresas que explotaron los yacimientos de roca fosfática del Sáhara, "se han convertido prácticamente en un vertedero de residuos peligrosos". Actuaciones de mejoraComo novedad, la organización ecologista, bajo el convencimiento de que hay que trabajar por "futuros deseables" y un planeta habitable con "ecosistemas funcionales", en esta edición ha puesto el acento en las soluciones y ha explicado cómo la restauración ecológica de puntos detectados como contaminados y mal gestionados puede contribuir "a que se revierta esta situación de degradación".Por ello, el informe incluye 20 propuestas de restauración en marismas degradadas —como la de Maqua de la ría de Avilés o la de Lamiako en Vizkaya, "para recuperar el antiguo humedal intermareal de la ría del Nervión"—; dunas —como la de la playa central de Isla Cristina en Huelva, mediante la "reordenación del frente litoral y la retirada progresiva de infraestructuras" como el paseo marítimo—; playas como la del Puertito de Adeje y Las Teresitas (ambas en Santa Cruz de Tenerife); desembocaduras de ríos como el del Oro en Melilla —"que se encuentra degradado por la interrupción de su dinámica natural, la pérdida de conexión con el mar, el estancamiento de aguas en su desembocadura y la consiguiente descomposición del agua con malos olores"—; entornos portuarios como el del Puerto de Sagunto y el del Puerto de Valencia; y otros "hábitats gravemente contaminados", como por ejemplo la Costa da Morte por "vertido de metales".Desde Ecologistas en Acción han recordado que el Reglamento sobre la Restauración de la Naturaleza, en vigor desde agosto de 2024 y cuyo cumplimiento obliga a remitir a la Comisión Europea un Plan Nacional de Restauración antes del próximo mes de septiembre, representa una "oportunidad histórica para corregir errores del pasado y comenzar a devolver espacio a la naturaleza en el litoral".

La organización ha instado a las autoridades a incluir en dicho plan algunas de las mejoras propuestas en el informe.