Carl Erik Rinsch, el director que estafó 72 millones de dólares a Netflix, condenado a dos años y medio de cárcel

¿Le han echado algo al agua en Hollywood últimamente, o es que la locura intrínseca a la Meca del cine está aflorando como nunca? Por si no bastase con un caso tan delirante como el regreso de Armie Hammer, las novedades de la industria nos ofrecen otro ejemplo disparatado: el de un director con problemas mentales que estafó a Netflix y que ahora irá a la cárcel por su crimen luego de un proceso en el que Keanu Reeves pidió clemencia al juez.
El reo atiende por Carl Erik Rinsch, cineasta que dirigió a Netflix en su debut La leyenda del samurái (47 Ronin) para, más adelante, deslizarse por una espiral de despropósitos que dio con él en el banquillo de los acusados. Ahora, Deadline recoge el final de una historia a la cual el rótulo de "basado en hechos reales" nunca haría justicia.
Carl Erik Rinsch y los millones desaparecidos de NetflixUn juzgado de Nueva York ha sentenciado a Rinsch, de 48 años, a dos años y medio de cárcel que empezará a cumplir el 1 de septiembre: luego de salir de prisión, el cineasta quedará en libertad vigilada durante otros tres años. Las disposiciones del juez también incluyen el pago de una indemnización de once millones de dólares a Netflix, así como 700 dólares en costas.
El pasado 1 de mayo, Keanu Reeves escribió al juez Jed Rakoff, encargado del caso, suplicándole que en su veredicto influyeran "la clemencia y la piedad, asimismo de la justicia". Esta intercesión, asimismo de la falta de antecedentes penales del reo, sus problemas de salud mental y su penosa situación económica, habrían ayudado a aliviar la sentencia, aunque no han bastado para librar a Rinsch de una temporada entre rejas.
¿Qué hizo Rinsch para armar este revuelo? Pues, básicamente, timar a Netflix con los costes de preproducción de una serie que podría haberse titulado White Horse o Conquest y que hubiese contado con Reeves de protagonista.
Entre 2019 y 2021, el director recibió un total de 72 millones de la plataforma para poner el proyecto en marcha. Y, cuando esta cortó el grifo, exigió otros 14 millones por incumplimiento de contrato.
Mientras su declive personal se hacía manifiesto, un Rinsch sumido en las conspiranoias en torno a la pandemia de coronavirus invertía los millones de Netflix en criptomonedas, así como en llamativas adquisiciones como ropa de diseño, colchones de alta gama y cinco Rolls Royce. También destinó parte de la suma a costear el divorcio de su entonces esposa (y coautora del argumento de Conquest), Gabriela Rosés."No supe reconocer los peligros del estado en el que me encontraba.
No busqué ayuda, y ahora acepto mi responsabilidad", declaró Rinsch luego de anunciarse la sentencia. Una sentencia que, si bien menos dura que los cinco años solicitados por el fiscal, supone el epílogo a una de las historias más descabelladas de la industria en lo que llevamos de siglo.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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