"Lo que plantea De la Espriella se probó y no resolvió la violencia del país": excomisionada de la Verdad

Cuatro años después de la entrega del Informe final de la Comisión de la Verdad, Marta Ruiz advierte que las recomendaciones que dejó ese documento corren nuevos riesgos con el enfoque militarista del presidente electo. En el gobierno Petro, dice, hubo voluntad política de cumplirlas, pero realidades estructurales las rebasaron.
La comisionada Marta Ruiz durante una rueda de prensa sobre el capítulo "No matarás" del Informe Final de la Comisión de la Verdad, en Bogotá. EFE/ Carlos Ortega Carlos OrtegaHace cuatro años Colombia conoció un resumen doloroso sobre sí misma: el Informe final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, titulado “Hay futuro si hay verdad”.
A puertas del décimo aniversario del Acuerdo de Paz –que se cumplirá el próximo 24 de noviembre– y de la llegada del gobierno de Abelardo de la Espriella, resurgen las preguntas sobre el futuro de las recomendaciones que dejó la Comisión. Marta Ruiz, periodista y excomisionada de la Verdad, lidera Acuérdate de la Verdad, un proyecto que nació en 2025 para mantener vivo ese legado.
En entrevista con Colombia+20 hace un balance del cumplimiento de las recomendaciones y los riesgos que ve para la construcción de paz en los próximos años. banner 10años del acuerdo de paz - 390x120El Espectador¿Qué tanto cree que se han cumplido las recomendaciones del Informe final? Hace cuatro años el presidente Gustavo Petro se comprometió a cumplir a rajatabla las recomendaciones.
Creo que hubo mucha voluntad política en la mayoría de los temas, pero más allá de la voluntad, las mismas recomendaciones se han enfrentado con dificultades de tipo más estructural y, digámoslo así, con una correlación de fuerzas en el Congreso y en otros ámbitos de la política para poder sacarlas adelante. Por ejemplo, muchas de las recomendaciones en materia de seguridad se han hecho de manera más lenta y menos contundente, porque hacer cambios en las Fuerzas Armadas es una cosa muy compleja.
Lo mismo ocurre con los cambios propuestos en la política de drogas, donde este Gobierno tuvo la voluntad política, pero no la correlación de fuerzas para hacer un cambio profundo. Entonces, yo digo que el balance tiene claridades y oscuridades, pero lo que sí quiero destacar es que hubo mucha voluntad política de cumplirlas.
Y que en varios ministerios esto siempre estuvo presente, cumplir.El quinto informe de seguimiento señala que en 2025 el país atravesó una de las peores crisis humanitarias de los últimos años. ¿Qué nos dice eso sobre el cumplimiento de las recomendaciones?
La Comisión recomendó mantener abierto el diálogo con todos los actores de violencia, y eso es importante. Independientemente de lo que uno opine de la paz total o no, nosotros creemos que el camino es el diálogo para resolver la violencia armada en Colombia.
Ahora bien, nuestras recomendaciones son de corto, mediano y largo plazo. Eso requiere un esfuerzo mucho más grande que el de un gobierno de cuatro años.
Por ejemplo, el cambio de las economías ilegales, que fue muy importante para nosotros en el análisis que hicimos de los territorios. Eso requiere un esfuerzo mucho más grande que el de un gobierno de cuatro años.Entonces, creemos que no ha habido la capacidad o no se ha logrado un esfuerzo suficientemente integral, rápido y contundente para que ciertos territorios se transformen desde sus economías, su cultura, su política y sobre sus relaciones de poder.
Y por eso nosotros siempre dijimos que la paz necesita una construcción de toda la sociedad que decide que la paz es su proyecto de Nación. Pero Colombia sigue dividida en torno a la paz y, finalmente, en torno al proyecto de nación que quiere.Hay dudas de cara a lo que viene con el gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella.
¿Le preocupa que vaya en contravía de las recomendaciones del Informe final? Creo que sí.
Todo lo que él propone va en contravía de lo que propuso la Comisión. A mí me parece importante señalar que la Comisión escuchó e hizo un análisis de los factores más estructurales que explican la continuidad permanente de la violencia y de la guerra en Colombia.
Los factores que señala la Comisión son los que nosotros creemos que hay que trabajar para que no se repita.Creo que si un presidente va completamente en contravía de la evidencia que muestra cuáles son esos factores, inevitablemente vamos a continuar en medio de la violencia. Las políticas que plantea Abelardo de la Espriella ya se han probado en Colombia y, lejos de darnos unos resultados espectaculares, no han resuelto estratégicamente las dinámicas de violencia.
Es decir, fumigar ya se ha probado y no sirve para resolver el problema. Segundo, ir y matar a unos jefes como él expresó.
Colombia ya ha matado a todos los narcos que ha querido y los ha extraditado. Ese no es el problema.
Si él quiere otros cuatro años de probar lo mismo, pues nos va a dejar —según nuestro pronóstico— anclados en los mismos problemas. El nuevo gobierno llegará cuando falten apenas unos meses para que se cumpla el décimo aniversario de la firma del Acuerdo de Paz.
¿Qué aspectos del Informe final considera más urgentes de retomar para evitar que el país siga repitiendo sus ciclos de violencia? Tengo la impresión de que Abelardo no ha cogido el Acuerdo de Paz para decir: “Voy a acabar con él”.
Incluso se quedó callado con lo de la JEP, como que alguien le expresó que era una reforma constitucional muy compleja. Pero el tema de drogas es donde más se aleja, y asimismo es el tema central hoy en día.
El otro sería el militarismo, es decir, la noción que tiene de lo que es el conflicto social en Colombia, como una amenaza que hay que tratar militarmente, son los grandes retrocesos. Él va en contravía de lo esencial del Acuerdo de Paz, del alma del Acuerdo, que es justamente que tenemos que salir del círculo de la violencia y construir una paz territorial.Él no tiene la paz en su lenguaje; no existe.
Todo lo que hace va en contravía del Acuerdo de Paz porque él no concibe la paz como un horizonte ni como una necesidad existencial de Colombia. Él lo expresó muy bien cuando usó la expresión “paz romana”, que es una paz donde se impone la fuerza y se gobierna desde la mano dura.
Eso es exactamente lo contrario de lo que se buscó con el Acuerdo de Paz.Tampoco creo que tenga una noción de la justicia restaurativa. No le interesa, quiere hacer cárceles para todo el mundo.
Entonces, yo creo que todo en él es contrario al Acuerdo de Paz. El padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, le entregó el 28 de junio de 2022 el Informe Final de esa entidad al entonces presidente electo Gustavo Petro.Gustavo Torrijos ZuluagaHay otro tema con el que De la Espriella se va encontrar y es el de la violencia contra firmantes de paz y los líderes sociales.
¿Qué tan lejos está hoy el Estado de cumplir esa recomendación de garantizarles la seguridad?El Estado no ha podido cumplir con eso, ni siquiera este gobierno. También han continuado los asesinatos de líderes sociales.
Vuelvo y digo: si no entendemos que esos son problemas sistémicos y estructurales que tenemos que abordar, los resultados seguirán siendo limitados. Los presidentes pueden ayudar mucho a que las cosas mejoren, pero tampoco pueden resolverlo todo por sí solos.El gobierno de Petro lo demuestra, porque tuvo voluntad, pero las realidades rebasaron esa voluntad.
Entonces, yo creo que esa es una gran preocupación. Yo no quiero saber qué estará sintiendo la gente desmovilizada de las FARC en este momento frente a este gobierno.Creo que un gobierno que entra estigmatizando, que hizo campaña señalando, genera temor.
La Comisión encontró una conexión muy fuerte entre la estigmatización y los hechos de violencia reales. Es decir, muchas veces la estigmatización precede a la violencia, legitima la violencia y la activa.
Esto aplica también para Petro, que es un hombre muy estigmatizante.Desde que se firmó el Acuerdo de Paz no hemos tenido un clima propicio para la paz. Hemos tenido momentos.
Petro, cuando arrancó, generó esa sensación, pero muy rápido empezó a insultar a todo el mundo. Y la paz necesita un clima, un espíritu, una disposición colectiva.
Incluso necesita cierto silencio.¿Qué falló en la paz total para que no se diera ese clima necesario para avanzar en las recomendaciones?Creo que no hemos tenido la serenidad suficiente para evaluar la paz total. Tiene, si se quiere, un pecado original —aunque es difícil llamarlo pecado— y es preocuparse por bajar la violencia y generar un clima humanitario.
En muchas regiones estos acuerdos ayudaron a disminuir la violencia, pero en muchas otras no, porque son grupos que se han fracturado y tienen disputas entre ellos por los recursos.Yo creo que Colombia sigue atrapada en buscar soluciones a la violencia armada, cuando en realidad tiene que buscar soluciones para las poblaciones donde están esos grupos. Es decir, el tema de las economías.
Hay cosas que han funcionado y cosas que no. Y en general, como era una apuesta tan ambiciosa, uno puede decir que es un fracaso porque si algo no ha sido es total.
Son muy poquitos los logros, pero eso no quiere decir que no hubiera que insistir en procesos de este tipo. Yo creo que había que hacer el esfuerzo.
Tuvo muchos problemas de diseño, de enfoque y de implementación. Lo que pasa es que no puedes dejar que tu política de paz sea toda tu política de seguridad.
Para mí, el gran error de la paz total fue que actuó con una lógica parecida a la negociación de La Habana. Es decir, les dieron una estructura política y no entendieron a qué se estaba enfrentando.¿Cree que el país se ha ido olvidando del Informe final de la Comisión de la Verdad y de las recomendaciones que dejó?
El informe fue pensado para el largo plazo. No es un informe sencillo, sino una explicación compleja, estructural y sistémica de lo que pasó en Colombia.
Creemos que ese informe va ganando sedimentación con el tiempo. De hecho, fue pensado especialmente para las nuevas generaciones.
No se puede evaluar su impacto en cuatro años. Los procesos de memoria y de transición son largos, entonces con el tiempo eso va teniendo su lugar.
Asimismo, hay sectores que no lo dejan morir. Piensa en la Constitución de 1991.
Más de 30 años después seguimos hablando de ella, seguimos diciendo cuidado tocan la Constitución. Es decir, esas cosas no ocurren de un día.Yo creo que la verdad sigue siendo un tema vigente.
Hay gente que dice que hay que dejar el pasado atrás, pero el pasado sigue más vivo que nunca. De hecho, creo que eso fue una de las cosas que hizo Abelardo: decir que “Cepeda y Uribe peleen por el pasado, mientras yo me meto aquí hablando del futuro”, pero que pena decirlo pero Abelardo también viene del pasado.El pasado sigue ahí.
Uno puede darle la espalda, pero siempre hay momentos en los que las sociedades tienen que volver a revisarlo. El informe seguirá vigente mientras Colombia siga dándole la espalda a su pasado.¿La estrategia de socialización del informe fue suficiente?Hay un problema estructural.
La Comisión entrega el informe y cierra, se liquida, se acaba. Nosotros alcanzamos a hacer dos meses de socialización y se dejó una red aliada de organizaciones de la sociedad civil que siguen haciendo un esfuerzo muy valioso, pero con sus recursos, con lo poco que tienen.Lo ideal es que hubiera existido una institución delegataria de ese informe que, en mi parecer, pudo haber sido el Centro de Memoria, pero no lo fue.
Por eso propusimos un Ministerio de la Paz, porque dijimos que debía haber una institucionalidad de la paz bajo el paraguas de un ministerio que recogiera todo lo relacionado con reparación, memoria y la construcción de políticas de paz, incluida la verdad.También era importante mantener vivo el espíritu de construir verdad, porque la verdad no se construye hasta 2022 y ya. Entonces no hay instituciones que sigan ese legado del Estado.
Se ha dicho que podría hacerlo el Ministerio de Educación, pero las instituciones tienen demasiadas obligaciones. Habría sido necesario que una institución se echara eso al hombro, y no la hubo.
No se diseñó desde el principio.El Comité de Seguimiento y Monitoreo a las Recomendaciones tiene un mandato muy específico: hacer monitoreo a las recomendaciones. Ellos no tienen como tarea divulgar el informe.El fondo documental digital del Informe Final de la Comisión de la Verdad se entregó al Archivo General de la Nación.Mauricio Alvarado Lozada¿Cómo nació el proyecto Acuérdate de la Verdad?
Cuando salimos de la Comisión, y me di cuenta de que la Universidad de Notre Dame iba a alojar todo el informe y los contenidos transmedia, pregunté si eso iba a estar en redes sociales, y me dijeron que no. Y pensé: gravísimo.
Si eso no se mueve en redes, una página web no la mira nadie. Entonces pensé, “hay que crear un proyecto de redes”.
Es una manera de moverlo, porque si no eso se muere, se queda ahí sí como un libro publicado y ya. View this post on Instagram ¿Con qué audiencias se han encontrado?Tenemos dos públicos.
Un público de un newsletter que mandamos, que es un público afín a la Comisión. Y tenemos un público nuevo de jóvenes en redes sociales.
A ellos no les interesa el mamotreto ni los documentos densos, pero sí les interesan mucho las historias pequeñas que les explican cosas.Es impresionante cómo a la gente joven le gusta que le expliquen cosas y cómo les gustan que les expliquen cosas del pasado. Por eso optamos por un proyecto muy de redes sociales.
Creemos que desde ahí motivamos a la gente a interesarse en el tema y en el informe.Ahora, yo soy pesimista en una cosa: nadie va a leer el informe completo. La gente llega a los temas que le interesan.
Ojalá algún día podamos decantar y tener una narrativa más compartida y más amigable.En Acuérdate de la Verdad no solo hablan del pasado, también explican hechos recientes de violencia. ¿Esa es una forma de demostrar que las recomendaciones de la Comisión siguen vigentes?Exactamente.
El alma de este proyecto es esa. Es vincular el hoy con lo que expresó la Comisión.
La Comisión trabajó a partir de patrones de violencia. Y la comisión lo que dice: “mire, todo esto que está pasando tiene que ver con todo lo que expresó la Comisión”.Es la manera de dejarlo vigente para que el informe no sea una cosa del pasado muerto, sino del pasado vivo, del pasado que te ayuda a entender el hoy.✉️ Si le interesan los temas de paz, conflicto y derechos humanos o tiene información que quiera compartirnos, puede escribirnos a:cmorales@elespectador.com;nortega@elespectador.comoaosorio@elespectador.com.
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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