Un perro que se queda quieto, estira el cuello y empieza a emitir un ruido brusco al respirar puede provocar una alarma inmediata en casa. La escena suele confundirse con un atragantamiento, una crisis respiratoria o un intento fallido de vomitar, pero en muchos casos se trata de un estornudo inverso, un fenómeno relativamente frecuente que, aunque aparatoso, no siempre implica una urgencia veterinaria.La veterinaria Ixone Capataz, de AniCura San Fermín Hospital Veterinario, explica que el estornudo inverso también recibe el nombre de respiración inspiratoria paroxística.

"Es un tipo de estornudo donde el aire no se expulsa por la nariz, si no que es aspirado hacia dentro por el mismo conducto", detalla la especialista. A diferencia del estornudo convencional, en el que el aire sale con fuerza hacia fuera, en este caso ocurre el movimiento contrario.

Capataz precisa que "se produce por una contracción muscular involuntaria y repentina (espasmo) que emite un ruido característico". El resultado puede parecer más grave de lo que realmente es, sobre todo si el episodio aparece por primera vez o si el animal pertenece a una raza con mayor predisposición a problemas respiratorios.El origen suele estar en un estrechamiento o irritación de alguna parte del sistema respiratorio.

"Generalmente, este estrechamiento es de origen irritativo, cuando la zona del paladar o de la tráquea se irritan, se producen estas aspiraciones cortas y bruscas", señala la veterinaria. Esa irritación puede desencadenarse por estímulos cotidianos dentro o fuera de casa, desde el polvo hasta determinados olores intensos.Entre los factores que pueden favorecerlo están los productos de limpieza, el polvo ambiental, los olores fuertes, la excitación del animal o la presencia de cuerpos extraños en la nariz o en la garganta.

La especialista apunta que "algunas razas suelen ser más propensas a padecerlo, como las razas braquiocefálicas".La duración es una de las claves para valorar la situación. En condiciones habituales, el episodio es breve.

El estornudo inverso suele durar entre 30 y 60 segundos y desaparece por sí solo, sin necesidad de tratamiento específico. Eso no significa que deba ignorarse siempre, sino que conviene observar si se repite con frecuencia, si se prolonga más de lo habitual o si aparece acompañado de otros síntomas.Algunas razas suelen ser más propensas a padecerlo, como las razas braquiocefálicasCapataz recomienda acudir al veterinario cuando el cuadro no encaja con un episodio aislado.

"Si observamos otros síntomas o vemos que se prolonga en el tiempo, debemos acudir a que un veterinario valore el caso", aconseja. La consulta es especialmente importante si hay sangrado nasal, lengua azulada, dificultad respiratoria intensa o si el perro intenta de forma insistente sacarse algo de la nariz frotándose con las patas.En casa, mientras el episodio ocurre, lo recomendable es mantener la calma y evitar manipulaciones bruscas.

La veterinaria explica que se puede ayudar al animal con medidas sencillas, siempre sin forzarlo. Una opción es masajear la garganta con cuidado para favorecer que trague y se relaje.

También puede taparse ligeramente la nariz para que abra la boca y trague saliva, ofrecerle agua para suavizar la irritación o soplarle suavemente la cara poco a poco.El riesgo está en confundir un episodio benigno con un problema respiratorio serio, o al contrario, restar importancia a señales que indican que algo no va bien. Por eso, más que actuar con alarma, conviene fijarse en el conjunto: duración, frecuencia, color de las mucosas, esfuerzo respiratorio y comportamiento del perro antes y después del episodio.