Después de semanas de tensión, audiencias, una conciliación obligatoria y negociaciones que se extendieron hasta la madrugada, la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo alcanzaron un acuerdo salarial con las cámaras empresarias y despejaron el riesgo de una nueva huelga que amenazaba con afectar la actividad de los principales puertos agroexportadores del país.El entendimiento fue sellado luego de una extensa negociación con representantes de CIARA, CIAVEC y CARBIO, luego de que el conflicto llegara al límite del vencimiento de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo.Fuentes gremiales consultadas por El Cronista habían anticipado la semana pasada, durante la negociación del jueves, que las conversaciones seguían abiertas pese al vencimiento de los plazos administrativos. Incluso, mientras se desarrollaba la audiencia decisiva, aseguraban que el hecho de que las partes permanecieran reunidas era una señal alentadora, aunque advertían que “todavía se podía descarrilar todo”.

Finalmente, luego de más de 15 horas de negociaciones, se resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta hoy, instancia en la que terminó de cerrarse el acuerdo.La nueva paritaria establece un salario inicial para la categoría de peón de $2.578.400 a partir del 1° de julio de 2026, que se elevará a $2.719.040 desde el 1° de septiembre. Asimismo, contempla el pago de una suma retroactiva correspondiente a mayo y junio, que será abonada junto con los haberes de junio.El conflicto había escalado luego de que los sindicatos rechazaran sucesivas propuestas empresarias, entre ellas una oferta de apenas $15.000 para mayo que calificaron como una “provocación”.

Esa situación derivó en una huelga nacional el 27 de mayo, posteriormente suspendida por la conciliación obligatoria, y en una serie de audiencias que mantuvieron en vilo a una de las actividades estratégicas para el ingreso de divisas.Como en cada negociación paritaria, la Federación Aceitera remarcó su histórico criterio de reclamar un Salario Mínimo, Vital y Móvil calculado según las necesidades contempladas en la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo, y no únicamente en función de la inflación.En el comunicado difundido luego de la firma, las organizaciones sindicales señalaron que defendieron ese principio “en un contexto donde el Gobierno y las patronales han desatado un ataque en todas las líneas contra la clase trabajadora argentina”, al tiempo que reivindicaron la huelga realizada en mayo como un factor determinante para alcanzar el entendimiento.El acuerdo pone fin, al menos por ahora, a un conflicto que durante varias semanas mantuvo bajo presión a la principal cadena agroexportadora del país. Una eventual medida de fuerza de los aceiteros habría impactado de lleno sobre la operatoria de los puertos del Gran Rosario, por donde sale la mayor parte de las exportaciones argentinas de soja, harinas y aceites, y sobre el ingreso de divisas en uno de los momentos de mayor liquidación de la cosecha gruesa.