No solo las viviendas o edificios en Alemania no estaban preparados para hacer frente al calor extremo de la pasada semana, sino que tampoco lo estaban los materiales que se usan en las infraestructuras. Las elevadas temperaturas, que el sábado llegaron hasta los 40 grados, provocaron que en Leipzig se derritiera el material de juntas de las vías del tranvía, situado entre los raíles y la calzada, obligando a la empresa de transportes de la ciudad situada en el este de Alemania a interrumpir el tráfico.Seguir leyendo