Luis Díaz, en el partido de Colombia contra Portugal.CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICHEl próximo rival de Colombia no será un equipo que deslumbre por su propuesta, pero sí uno que exige paciencia. Ghana, dirigida por el portugués Carlos Queiroz, viejo conocido de la selección, encarna a esos conjuntos que primero se ordenan y luego buscan inspiración.

No es casualidad: así han jugado casi siempre los equipos del entrenador que estuvo al frente de Colombia entre 2019 y 2020.Los resultados de la fase de grupos confirman esa idea. Ghana venció 1-0 a Panamá, empató sin goles con Inglaterra y cayó 2-1 frente a Croacia.

Sumó cuatro puntos y avanzó como uno de los mejores terceros, suficiente para cruzarse ahora con una Colombia que terminó primera de su grupo.Hay un dato que resume mejor que cualquier análisis el libreto de Queiroz: Ghana fue el equipo que menos remates llevó a cabo al arco rival entre los 48 participantes del Mundial. No especula por accidente; lo hace por convicción.

Sus partidos buscan pocos espacios, pocas transiciones y pocos riesgos. Esa filosofía le permitió neutralizar durante noventa minutos a Inglaterra, una de las favoritas, que no pudo marcarle.

No obstante, también quedó claro que el sistema no es infalible: Croacia encontró dos veces el camino al arco ghanés y terminó imponiéndose.Eso no significa que Ghana carezca de talento. Todo lo contrario.

Su principal referente es Mohammed Kudus, mediapunta del West Ham United, con capacidad para romper líneas y conducir los contragolpes. Por las bandas aparece Antoine Semenyo, atacante del Bournemouth, mientras que en el frente de ataque Jordan Ayew, referente del Leicester City, aporta experiencia y oficio.

En la mitad de la cancha, Salis Abdul Samed, volante del Lens, equilibra el equipo con despliegue y recuperación, y en defensa sobresale Mohammed Salisu, central del AS Monaco, fuerte en el juego aéreo y los duelos individuales. Son futbolistas acostumbrados a competir en las principales ligas europeas y capaces de aprovechar cualquier desconcentración.Por eso Colombia no puede confundirse.

La producción futbolística mostrada frente a la República Democrática del Congo y, sobre todo, contra Portugal, fue alentadora. El equipo de Néstor Lorenzo volvió a controlar los partidos, a recuperar la presión alta, a generar sociedades y a fabricar suficientes ocasiones para ganar con comodidad.

El problema sigue siendo el mismo: la eficacia. Colombia produce bastante más de lo que convierte.Frente a un rival que probablemente defenderá con muchos hombres y esperará un error para salir al contragolpe, desperdiciar oportunidades puede ser la diferencia entre una clasificación tranquila y una noche de sufrimiento.

El camino no parece exigir grandes cambios. Hay que seguir jugando como ante Congo y Portugal.

Pero esta vez será indispensable transformar en goles todo lo bueno que el equipo viene construyendo. Porque en los partidos de eliminación directa no siempre alcanza con jugar mejor.

Hay que demostrarlo en el marcador y hacerlo sin regalarle vida a un rival incómodo.Siga a la nueva version digital de la sección deportiva de El Espectador.El Espectador🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El EspectadorManténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE.

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