Aunque ha tenido buena acogida el aumento de número de equipos y, por ende, de partidos, en el desarrollo de los mismos hay polémicas y decisiones que aún rechaza el mundo del fútbol, como las pausas de hidratación. Así va la máquina de la FIFA.Gianni Infantino, presidente de la FIFA.CHRIS TORRESLa verdad es que el negocio del fútbol es tan redondo como el balón con el que se juega en cada cancha del mundo.

Mientras no haya un partido en desarrollo, los hinchas de este deporte señalamos con la misma vehemencia con que alentamos lo que parece desnaturalizar el juego o lo que afecta a la esencia misma de una actividad popular que cada vez pierde más este carácter. No obstante, una vez vuelven los 90 minutos, por la misma pasión y el embrujo que despierta, terminamos olvidando o legitimando aquello que criticamos.

Es como si la emoción nos hiciera renunciar a la memoria. Fueron muchas las críticas al aumento de selecciones para la presente Copa del Mundo.

Pasar de 32 a 48 tenía dos cuestionamientos: el primero tenía que ver más con las eliminatorias, pues más cupos podía afectar la competitividad. En el caso de Conmebol, que siete cupos de 10 -uno por repechaje- se dieran para clasificar era considerado un argumento para que las selecciones participantes tuvieran mayor margen de error, y aun así tener altas probabilidades de obtener un tiquete a Canadá, Estados Unidos y México.

No obstante, hasta esta semana también aparecieron cuestionamientos por los posibles cálculos que podían hacer selecciones para clasificar en un puesto u otro. Llamó la atención especialmente el empate sin goles entre Paraguay y Australia, en el que ambos se veían beneficiados de este resultado.El segundo cuestionamiento tenía que ver con el desarrollo mismo del Mundial, pues a priori se consideró que selecciones debutantes como Congo, Curazao y Cabo Verde iban a ser de “relleno” y afectarían el nivel de exigencia acostumbrado en la fiesta más importante del fútbol.

No obstante, al menos en este punto, y esa es la ventaja del fútbol, hubo sorpresas y fueron más las emociones y las anécdotas deportivas y extradeportivas que las críticas o los microsueños que a veces generan ciertos partidos. Los aficionados, y eso se ha evidenciado en redes sociales, han disfrutado cada juego, y más aquellos que terminaron con un resultado que no se esperaba, como el empate de Congo con Portugal o los que sacó Cabo Verde frente a dos campeonas del Mundo como España y Uruguay.

Haití, aunque eliminada, dejó buenos recuerdos, especialmente ese último 4-2 en el que casi le araña un punto a Marruecos en la última fecha del grupo C. Ahora, como el político y calculador que ha mostrado ser Infantino, las verdaderas razones detrás del incremento de equipos y de la preponderancia de Estados Unidos entre las tres sedes tienen que ver más con lo económico y con el poder mismo que puede tener la FIFA.

Podemos traducir cada decisión deportiva como un hecho con un relato paralelo que se cuenta con dólares en mano. Aumentar el número de selecciones de 32 a 48 también incrementaba más mercados nacionales para vender patrocinios y derechos de televisión; 104 partidos en total subían también las entradas, la publicidad y la hospitalidad; el uso de estadios de la NFL permitía acaparar mayor cantidad de entradas sin tener que construir nueva infraestructura, y lo último por mencionar es la inclusión de las pausas de hidratación, que fue una medida disfrazada de responsabilidad y cuidado,y realmente lo ha sido de mercadeo y pauta.Pero pongamos cifras que sustenten lo dicho: en Rusia 2018 los ingresos de la FIFA fueron de USD 6.400 millones, en Catar fueron de USD 7.000 millones y las estimaciones para la actual Copa del Mundo rondan entre los USD 11.000 millones y los USD 15.000 millones.

Para el portal Sports Value hubo un aumento del 56 % en ingresos en comparación con el Mundial pasado. El mismo portal contaba en un estudio que los récords en ingresos están en todos los frentes.

En derechos de televisión se calcularon cerca de USD 4.200 millones y por patrocinios cerca de USD 2.800 millones. En Catar los ingresos por partido fueron de USD 950 millones, mientras que en este Mundial ascendieron a los USD 3.000 millones.

Las pausas de hidratación, el disfraz y la polémicaComo decíamos líneas más arriba, para este Mundial se implementaron las pausas de hidratación en las mitades de cada tiempo, lo que terminó dividiendo un partido de dos tiempos en uno de cuatro, hecho que fue criticado por varios protagonistas del torneo. Y más cuando estas se dieron en juegos bajo techo y en temperaturas que no exigían tal freno.

Marcelo Bielsa, técnico de Uruguay, expresó que “jugar cuatro veces en lugar de dos altera la concepción de lo que se había construido culturalmente para interpretar el fútbol”. Virgil van Dijk, defensa central de Países Bajos, también aseveró que “las pausas de hidratación son algo curioso; he estado viendo casi todos los partidos hasta ahora y, cada vez que se pasa a publicidad, resulta un poco...

Bueno, la verdad es que no me gusta mucho”.Ojo a esto que contaba David Álvarez en “El País” de España sobre los efectos que tenían las pausas de hidratación en los partidos del Mundial. “En las 56 pausas de los primeros 28 partidos del Mundial se registraron 24 cambios de tendencia al reanudarse el encuentro. Cuatro de cada 10 paradas, exactamente el 43 %, dieron lugar a una inversión en la corriente del partido.

Asimismo, otras 20 pausas provocaron el freno del dominio del equipo que llevaba la iniciativa. (...) En resumen, 44 de las 56 pausas supusieron rupturas en el fluir de los encuentros, es decir, el 78,6 % de los casos. La novedad tiende a perjudicar a los equipos que juegan con más continuidad y terminan sacando fruto del desgaste del rival.

Y a esos rivales les alivian las pausas”.Las nuevas reglas y el tiempo efectivo de juegoEn esta Copa del Mundo se añadieron seis nuevas reglas, casi todas se han hecho efectivas. Veamos cuáles son: saques de banda y de esquina que no superen los cinco segundos en su ejecución, sustituciones que no tarden más de 10 segundos en hacerse, el jugador que requiera asistencia médica estará un minuto fuera de la cancha, el jugador que decida abandonar el campo en señal de protesta será expulsado o se declarará la derrota del equipo que provoque una suspensión, mayor uso del VAR para corregir segundas tarjetas amarillas, aclarar una confusión de identidad y corregir un tiro de esquina concedido de manera incorrecta.

La última medida, llamada “Ley Prestianni”, consiste en expulsar a un jugador que se cubra la boca en una situación de confrontación. Esta generó bastante polémica, pero se hizo efectiva en el partido entre Paraguay y Turquía, por la segunda fecha, cuando Miguel Almirón se cubrió para confrontar a un rival.Desde Catar 2022, la FIFA de Infantino ha querido mejorar el tiempo efectivo de juego.

Si bien todavía no hay registros de si las nuevas medidas han funcionado en esa línea en el actual Mundial, la reposición del tiempo, que ha superado el promedio de 100 minutos, demostró en la última Copa del Mundo que esta norma ha funcionado, llegando a 59 minutos de tiempo efectivo por juego.Siga a la nueva version digital de la sección deportiva de El Espectador.El Espectador🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El EspectadorManténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE.

Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook