Tan solo cinco días le tomó a Edwin López Vega, alias Pecho de Rata, reclutar a un oficial de la Policía Penitenciaria, una vez que fue ingresado a Máxima Seguridad de La Reforma, como parte de su proceso de extradición a Estados Unidos. Así lo documenta el expediente del Caso Riverside, que dedica un apartado completo al reclutamiento de personal policial dentro de ese centro penitenciario.López Vega fue detenido la tarde del 23 de junio del 2025 y ya el 28 de junio, a las 12:54 p. m., un hombre llamó a Jonedzel López Tyndall, hijo del extraditado.

Esa llamada, detalla el legajo, venía de un número que las autoridades acreditaron a Carlos Rubén León García.Al presentarse, León expresó que trabajaba en el mismo centro donde estaba recluido “el mae”. Le explicó que este le había pedido comunicarse con la familia.

"Soy policía aquí y lo estoy cuidando a él“, le expresó a Jonedzel, según consta en la sinopsis de la llamada incluida en el expediente.El funcionario, consciente de los riesgos que asumía al hacer ese contacto expresó al interlocutor: “No quiero quedar como enredado en cosas, porque soy policía aquí y lo estoy cuidando a él. Ahorita estoy hablando con él un toquecito o mucho para no comprometer mi trabajo”, expresó.

No obstante, aceptó seguir transmitiendo mensajes y le preguntó a Jonedzel si tenía WhatsApp para comunicarse de forma más discreta, a lo que el hijo de López Vega le respondió que prefería ese canal, “porque uno nunca sabe”.La interpretación policial contenida en el expediente señala que la preferencia de Jonedzel por WhatsApp “permite inferir una preocupación por la seguridad de las comunicaciones”, lo cual era coherente con el patrón de comportamiento que, según la pesquisa, caracterizaba al grupo criminal liderado por Pecho de Rata.El análisis de las activaciones de radiobases del número utilizado por el oficial León García reforzó la hipótesis de los investigadores. La mayoría de los registros se concentraron en Carrandí, Matina, Batán, Venecia, Stafford, Boston y Limón centro, zonas que coinciden con el domicilio del policía, en Carrandí.Pero también se detectaron activaciones específicas en la urbanización Las Abras y Hacienda Ojo de Agua, en Alajuela, que están cerca del complejo penitenciario La Reforma.

Esa coincidencia geográfica, según el expediente, “fortalece la hipótesis de que Carlos Rubén León García fungía como un canal informal de comunicación entre Edwin López Vega y miembros de su núcleo familiar durante el periodo de reclusión”, se lee en el expediente del Caso Riverside, por presunto lavado y narcotráfico.‘Villano favorito’El expediente documenta un segundo caso ocurrido meses después. El 25 de noviembre del 2025, Kishna López Tyndall, alias Kiky, quien es hija de alias Pecho de Rata, recibió una llamada de un hombre identificado por inteligencia policial como Andru Sojo Hernández.

El interlocutor le expresó que hablaba “de parte del villano favorito” y le transmitió mensajes personales: Que López Vega estaba bien, que hacía “dibujos y figuras en hojas de colores” y que se le habían acabado “las plumas de colores”. También le mencionó que lo veía “mañana y todos los días”, frase que los investigadores interpretaron como evidencia de acceso frecuente al cabecilla dentro del penal.En esa misma conversación, surgió una referencia que los investigadores identificaron como un mensaje cifrado cuando el funcionario le expresó a Kishna que su padre le había comentado que ella tenía el número de una persona conocida como “Cole” o “DJ Cole”.

La mujer preguntó si le había dado otro nombre y al confirmar que no, Kiky aclaró que se trataba de un apodo interno y no de un DJ conocido con ese nombre. Para el OIJ, ese intercambio evidencia que “detrás de esto hay un mensaje cifrado” que la familia de López Vega comprendió de inmediato.Al igual que en el caso del oficial León, la Policía judicial hizo un análisis de las radiobases del número utilizado por Sojo Hernández y determinó que la mayoría de sus activaciones se concentraban en Tres Equis de Turrialba, lo cual era congruente con su domicilio.

No obstante, se detectó una activación el 26 de noviembre del 2025 en la radiobase de Hacienda Ojo de Agua, en San Rafael de Alajuela.Esa comunicación sucedió un día después de la llamada a Kishna y en el mismo “corredor geográfico” donde se ubican los centros penitenciarios del país. Esa cercanía temporal y geográfica, según el expediente, “fortalece la hipótesis de que dicho sujeto mantenía acceso frecuente a Edwin López Vega durante su permanencia en prisión”.Para los investigadores, ambos episodios reflejaban una estrategia de López Vega para preservar su capacidad de comunicación e influencia desde prisión.

El documento judicial concluye que los funcionarios reclutados “actuaban como transmisores de mensajes e información hacia el exterior”, lo que facilitó un canal paralelo de comunicación que operaba al margen de los mecanismos institucionales de control establecidos por la administración penitenciaria.La Nación consultó al Ministerio de Justicia sobre estos hechos atribuidos a sus funcionarios. Algunas de las preguntas que se enviaron fueron:– ¿Se le abrió un procedimiento administrativo a los oficiales? – ¿Cómo explica el Ministerio una vulneración a sus controles y vigilancia de funcionarios para que fueran reclutados sin mayor dificultad por un presunto criminal de tan alto perfil?– León y Sojo ¿fueron sometidos a la prueba de polígrafo durante el periodo en que Pecho de Rata estuvo en Máxima Seguridad?

Al cierre de esta información la consulta estaba en trámite, según respondió el jefe de prensa del Ministerio.