El ministro de Cultura, Jorge Rodríguez Vives, firmó el 7 de mayo pasado una resolución para desmontar y trasladar el mural escultórico con valor patrimonial de la fachada del Teatro Castella, en Sabana Norte. Esa acción destruiría el mural, permitiría la demolición del Teatro y facilitaría un negocio millonario entre privados en perjuicio de la infancia, la cultura y la educación costarricenses.Nueve meses antes de morir, el artista del mural y Premio Magón de Cultura, Néstor Zeledón, anticipó que el traslado sería un “acto de barbarie” contra un monumento público.En la resolución MCJ-DM-137-2026, el ministro alega: “Es claro que el informe técnico sustenta una recomendación de no proceder a la declaración del inmueble como patrimonio histórico por las condiciones del inmueble”.

No obstante, esa afirmación es una mentira grosera incorporada por un jerarca en un documento oficial, al confrontarlo con lo que sí dice la misma resolución y el informe técnico citado, párrafos antes, en la misma resolución, según el cual: “La protección y restauración del mural abstracto del Conservatorio Castella como un bien artístico autónomo, junto con la restauración de la fachada para recuperar su carácter moderno, ofrece una solución viable y respetuosa del patrimonio cultural del inmueble”.El informe técnico de la Unidad de Patrimonio del Ministerio de Cultura y Juventud, ID-001-2026, sí recomienda declarar como un monumento tanto el mural como la fachada del Teatro, restaurar la fachada, incluyendo ventanales y losas, con técnicas que sean reversibles, así como prohibir la demolición parcial o total del inmueble. El informe detalla de manera exhaustiva que el Teatro Castella fue construido en la década de los años sesenta con dinero del Gobierno de Costa Rica y resalta que ese edificio “se erige como un epicentro cultural emblemático en Costa Rica, enriquecido por una multiplicidad de cualidades estéticas, históricas y sociales que le confieren un valor cultural indiscutible”.El Teatro es usado por millares de niños costarricenses desde hace décadas, pero está a punto de ser demolido.

La Junta Administrativa del Castella, verdadera representante de la institución, nunca fue notificada ni llamada a declarar en el proceso en el MCJ; tampoco el arquitecto Juan Pablo Gómez, proponente de la declaración de patrimonio.El Teatro es la principal aula de la institución pública benemérita Conservatorio de Castella, y una de las mayores obras del benemérito de la patria Arnoldo Herrera González.Vale la pena transcribir las palabras del maestro Néstor Zeledón, escritas el 16 de setiembre de 2024.“Con ocasión de los hechos de conocimiento público que atañen al Conservatorio de Castella y al Teatro ubicado en Sabana Norte de San José, me permito realizar algunas consideraciones de orden histórico, técnico y cultural que considero indispensables para comprender la naturaleza, funcionalidad y trascendencia cultural de las obras allí ubicadas.“En 1960, el maestro Arnoldo Herrera González, gestor e impulsor del Conservatorio de Castella, requirió mi participación en el diseño, elaboración y construcción del edificio que albergaría al teatro que en la actualidad lleva su nombre. Para dichos efectos, el maestro Herrera, en conjunto con el arquitecto Rafael Ángel García Picado –familiarmente, conocido como Felo– y quien suscribe, integraron un equipo multidisciplinario de trabajo, que involucraba concepción, diseño y elaboración de la planta física del susodicho teatro.

En todo caso, mi participación personal se limitó a la parte frontal o fachada del edificio, por mi condición profesional de escultor.“No está de más agregar que la concepción del proyecto referido constituyó una unidad indisoluble de trabajo, de forma que atendiera al propósito general de la obra, su ubicación, su funcionalidad y los aspectos estéticos que lo adornarían. De tal manera, el producto elaborado por el citado grupo de trabajo corresponde a una idea fundamental que hizo confluir aspectos arquitectónicos, pictóricos, escultóricos y musicales.

Parte integral de la idea concebida fue la elaboración de un mural que embelleciera la parte frontal del Teatro y que fue diseñado por el arquitecto García en asocio con quien suscribe.“El referido mural, que se ha mantenido desde inicios de los años sesenta hasta la actualidad, tiene un doble propósito de funcionalidad, pues atañe simultáneamente al aspecto estructural del Teatro, en conjunto con el ornato y belleza de la obra. Como toda obra artística del género, su propósito es múltiple, al igual que lo son los vitrales o los pilares de una catedral gótica, que atañen a la estructura, iluminación, embellecimiento y narrativa histórica de la edificación en general.

Su eventual desmembración –amén de absurda y homologable con un acto de barbarie–equivale a la destrucción irreversible de una obra de arte.“La idea que sirvió de base a la concepción general de la obra revela la apoteosis del estilo abstracto, por entonces en boga a nivel mundial y nacional. El mural que me correspondió diseñar y construir, en asocio con el arquitecto Felo García, responde a los parámetros conceptuales de dicho estilo y son parte de la historia urbana y arquitectónica de la ciudad de San José.“Resulta superfluo rubricar mi radical oposición a todo acto que implique separación, traslado o pérdida de funcionalidad en la referida obra.

Esta debe considerarse como indivisible, puesto que su concepción y funcionalidad lo son también”. AtentamenteNéstor Zeledón Guzmán Autentica: Dr.

Gonzalo Castellón Vargas. herrera.mauricio@gmail.comMauricio Herrera Ulloa es periodista e hijo del benemérito de la patria Arnoldo Herrera.