Minions & Monstruos, los homenajes a los clásicos de Hollywood (una es Star Wars)

Durante años, los Minions parecían condenados a ser vistos únicamente como un fenómeno comercial. Con miles de millones de dólares recaudados en taquilla y una presencia que va desde parques temáticos hasta juguetes, los pequeños personajes amarillos se convirtieron en uno de los mayores éxitos de la animación moderna, aunque rara vez fueron asociados con el legado cinematográfico de Hollywood.
Minions & Monstruos, la nueva entrega de esta divertida franquicia, intenta cambiar esa percepción al convertir a sus protagonistas en parte de la historia del cine y construir una aventura que funciona como un homenaje a la industria que les dio vida. La película traslada la acción al Hollywood de los años veinte, cuando el cine todavía era mudo y los grandes estudios apenas comenzaban a definir el lenguaje del entretenimiento.
El humor físico de los Minions, basado en caídas, persecuciones y gestos exagerados, encuentra su origen en las rutinas de comediantes como Charlie Chaplin —con guiños a Tiempos modernos—, Buster Keaton y Harold Lloyd, tres figuras que revolucionaron la comedia. La cinta juega con esa conexión y convierte a los Minions en estrellas accidentales del cine silente, hasta que la llegada del sonido cambia por completo las reglas de la industria.
A partir de ahí, la historia recorre distintas etapas del Hollywood clásico. Hay referencias al nacimiento de los grandes estudios, a las películas de monstruos que hicieron famosa a Universal con personajes como Drácula, Frankenstein, la Momia y el Hombre Lobo, asimismo de guiños visuales a clásicos como Ciudadano Kane, Casablanca y Singin’ in the Rain, esta última utilizada como punto de partida para retratar la transición del cine mudo al sonoro.
Incluso aparecen ecos del desenfreno de Babylon y de las películas de ciencia ficción de bajo presupuesto que marcaron las funciones de autocinema en Estados Unidos. La película utiliza ese recorrido para colocar a los Minions dentro de la propia mitología de Hollywood.
Los imagina participando en los rodajes, provocando accidentes, impulsando carreras y sobreviviendo a cada transformación de la industria. En lugar de limitarse a contar una nueva aventura, la cinta reescribe el pasado del cine desde la comedia y plantea que estos personajes, considerados durante años un simple fenómeno comercial, también pueden reclamar un lugar dentro de la historia de la pantalla grande.
Asimismo, representa un recorrido introspectivo y personal para el cineasta Pierre Coffin, quien llegó a Estados Unidos desde Francia en 1977, justo un momento en el que la industria europea era más un nicho a comparación de los enorme complejos estadunidenses, que podían albergar hasta a 500 personas, contra las modestas salas galas con espacio para apenas 50 cinéfilos. Mientras Minions & Monstruos vuelve la mirada al Hollywood clásico para rendir homenaje a los artistas y a los técnicos que construyeron la industria cinematográfica, en México, quienes prestan su voz a los personajes en español son otro grupo que, como la franquicia de los Minions, siempre ha potenciado a la industria, pero que muchas veces no se visibiliza.
Para Carlos Ballarta (comediante que da su voz a Dort) y Abelito (influencer que da su voz a Goomi), integrarse al doblaje de una de las franquicias animadas más exitosas del cine les significó descubrir el nivel de preparación que existe detrás de una profesión que, pese a su impacto cultural en México, pocas veces recibe el mismo reconocimiento que otras áreas del entretenimiento. De hecho, sobre la constante renovación humorística de los pequeños secuaces amarillos, Coffin explicó que muchas ocurrencias vienen de tantas historias que leyó en su infancia, entre ellas, ¿Dónde está Wally?, porque su intención es que los niños entiendan las bromas a la primera, después los adultos.
Aunque también hay muchas cosas clichés universales o bromas gastadas que transforma gracias al minionés, el idioma que inventó para estos personajes y cuyo glosario estableció como base para el doblaje global. Dicho esto, para Minions & Monstruos, Ballarta llegó con experiencia en la comedia y algunos trabajos de doblaje; y Abelito, enfrentándose por primera vez a un estudio de grabación.
Pero los dos coincidieron en que el proceso les permitió entender que interpretar un personaje únicamente con la voz exige herramientas diferentes a las que utilizan sobre un escenario o frente a una cámara, algo que no se visibiliza cuando alguien ve una película doblada. Aunque muchas veces el público piensa que el doblaje consiste únicamente en traducir diálogos, existe un proceso creativo donde cada palabra puede modificarse para sonar natural en español.
Los actores trabajan juntos para encontrar expresiones que respeten la intención original y, al mismo tiempo, conecten con el público mexicano. Paradójicamente, ese esfuerzo casi nunca coloca a los actores de doblaje en el centro de la conversación.
Ballarta consideró que esa invisibilidad forma parte de la esencia del oficio: el objetivo no es que el público recuerde quién está detrás del micrófono, sino que crea por completo en el personaje. Para Abelito, esta primera experiencia también cambió su percepción del oficio. “Ahora entiendo por qué el doblaje mexicano mantiene un prestigio internacional”, comentó y afirmó que le gustaría volver a ponerse frente al micrófono, incluso si se trata de un personaje pequeño.
Al final, expresó, también es una forma de dejar huella en la memoria de quienes crecerán escuchando esas voces sin saber necesariamente quiénes están detrás de ellas. La película llegará a los cines el próximo miércoles con estas dos búsquedas: ganar prestigio por un lado y, por el otro, seguir introduciendo nuevas voces al doblaje.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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