Es inevitable generar residuos orgánicos. La preparación de alimentos, lo que sobró de nuestro plato de comida, la corta del zacate o poda de plantas.

Todo eso genera desechos que pesan incluso el doble que los otros desechos.La ventaja: puede gestionarse desde nuestro hogar o lugar de trabajo y así se evita que lleguen a un relleno sanitario. La desventaja: si no se hace de forma correcta, más bien puede ser contraproducente.La otra ventaja: hay capacitaciones y especialistas dispuestos a ayudar para que la gestión sea adecuada, responsable y beneficiosa para nosotros.La Nación conversó con Marianela Abarca Espeleta, gestora y educadora ambiental de la Universidad de Costa Rica (UCR) y con Ingrid Sandoval Villalobos, presidenta de la Red Técnica Ambiental Municipal y gestora ambiental de la Municipalidad de Tibás.Ambas coinciden en que hace unos años, cuando Costa Rica era más rural, los residuos orgánicos tenían propósitos de ayudar a los jardines. “Era normal usar las cáscaras de huevo en las macetas”, expresó Abarca.En los sectores urbanos esto puede ser más difícil, reconoció Sandoval.“Muchas personas no tienen patio, ni jardines, ni animales domésticos que puedan aprovecharse de ese tipo de residuos.

Entonces la presión ambiental se vuelve todavía mayor, porque esa gestión de los residuos se tiene que generar dentro de las viviendas y eso va a conllevar impactos ambientales”, aseveró.Paso 1: Conozca sus residuosSaber qué desechos orgánicos producimos en el hogar es vital para saber cómo gestionarlos.Dele un vistazo a su bolsa de orgánicos y examine:¿Cómo se ve? ¿Por qué está compuesta?; es decir, ¿cuáles son “los ingredientes?”¿Cuánto pesa?

¿Qué porcentaje representan de todos los residuos de su casa? ¿Cuánto dura en descomponerse?“La bolsa de basura en su casa es una radiografía.

Es como ir a hacerse un examen de orina. A usted ahí le sale todo, ¿verdad?

Si usted toma la bolsa de basura a su casa y la vacía en algún lado, se va a dar cuenta de qué es lo que está consumiendo. Y que, por ende, por ahí va su salud también.

Esa bolsa de basura debería ser mi radiografía para saber qué decisiones tomar en familia", explicó Abarca.Paso 2: Evite el desperdicio¿Qué le expresó su análisis? ¿Hay muchos alimentos desperdiciados?

Las especialistas coinciden en que, en el caso puntual de los orgánicos, el primer paso de la gestión de residuos consiste en evitar el desperdicio.Saber cuánta comida necesitamos nos hará comprar solo los ingredientes necesarios, prepararla de forma óptima y evitar que se ponga mala. Asimismo, procurar no servirnos más de la cuenta en el plato es vital.Paso 3: revise los servicios de su municipalidadAlgunos gobiernos locales tienen recolección diferenciada de materia orgánica, otros tienen el servicio de entrega de composteras domésticas y capacitan para su uso.

Esto permite a las personas desarrollar sus propios abonos para el jardín.“Hacemos conciencia a las personas de que el residuo que yo estoy generando y estoy empacando en una bolsa podría estarle dando tratamiento yo desde mi casa y evitar con eso no solamente que se traslade, sino yo evitarme un montón de problemas internos en la vivienda de estar revolviendo residuos”, expresó Sandoval.“La experiencia nos dice que una familia que esté bien entrenada en el proceso y que esté comprometida con el proceso, normalmente no va a tener ningún tipo de problema”, agregó.No obstante, la capacitación es necesaria, es fácil darles un mal uso si no se tiene el conocimiento.“Las tómbolas rotatorias ahora están muy de moda. Pueden ser muy beneficiosas, pero se debe llevar una capacitación para saber cómo usarlas de la mejor forma”, destacó Abarca.“Requieren habilidad, responsabilidad, compromiso y formación de la persona que lo va a utilizar.

Al final la gente las desecha porque expresó que se le hizo un mosquero, porque se le hizo caldo, porque es muy complicado. A una compostera bien usada no le pasa eso, por eso las municipalidades deben acompañar y reforzar”, añadió.Indicó que también hay composteras de madera con material orgánico que ayuda a la biodegradación.

Estas tienen una menor vida útil, pero son más amigables con el ambiente.Sandoval aseveró que la Municipalidad también les da seguimiento a las familias para cerciorarse del buen uso. Una vez al año llenan un formulario para saber cuánto compost generan, qué uso le dan y qué problemas han enfrentado, y a quienes no lo responden los visitan.

Paso 4: lo que nunca debe hacerAbarca indicó que uno de los principales mitos es creer que por ser materia orgánica la naturaleza se encargará de ella.“Hay gente que dice, ‘me como la manzana y tiro el centro por ahí, o me como el banano y tiro la cáscara porque pues sí es orgánico’. Si todos los días se viene comiendo un banano y tira la cáscara ahí y así lo hacen 20, 30 personas.

¿Qué va a pasar en una semana? Que hay una pudrición.

Tire 20 manzanas a ver si se lo no se hace un mosquero“, subrayó.Con las composteras, también debe tenerse claro cuando se les está dando un mal uso.“Los procesos de compostaje no tienen nada que ver con malos olores ni con atracción de ratas, ni vectores, ni enfermedades. Si un compost tiene esas características, no es compost, es un basurero a cielo abierto”, concluyó.

Por eso, Sandoval insistió en la importancia de acercarse a las municipalidades y evitar estos errores.