KANSAS CITY (Enviado especial).- En Kansas, donde la selección instaló su búnker; en Misuri, donde inició el Mundial frente a Argelia; en Dallas, escenario de los partidos contra Austria y Jordania; y en Miami, donde el viernes arrancarán los cruces de eliminación directa frente a Cabo Verde. En cada una de esas ciudades, la postal se repite.

Salvo contadas excepciones, hombres, mujeres, chicos y hasta hinchas de otros países llevan en la espalda la 10 de Lionel Messi. Algunos se distinguen por el buzo de Emiliano Martínez, pero entre los jugadores de campo cuesta encontrar otro apellido.

Así de inmensa es la figura del ídolo, capaz de dejar en un segundo plano a futbolistas que también dejaron una huella en la selección. Como Lautaro Martínez.

Con su tanto ante Jordania, el capitán de Inter, uno de los jugadores con más títulos en el seleccionado, cuarto en la tabla histórica de goleadores, no solo rompió la sequía en los Mundiales y dio un paso adelante en la pelea con Julián Álvarez por el puesto de nueve, sino que volvió a confirmar lo importante que es para el equipo: desde 2024 participó en 22 goles en apenas 28 partidos.Antes del gol, ya había cumplido al pie de la letra el trabajo que le había encomendado Scaloni. No había tenido demasiadas chances para convertir, pero había aportado muchísimo en todo lo demás: movimientos sin pelota, sacrificio para cerrar espacios, asistencias y desmarques para liberar a Messi y abrir caminos.

Y ahora le agregó lo único que le faltaba: el gol en un Mundial. Debieron pasar diez partidos para que Martínez pudiera convertir en el torneo, más allá del penal que convirtió en la definición frente a Países Bajos, en los cuartos de final de 2022.Lautaro es el segundo máximo goleador del ciclo Scaloni, con 37 tantos.

Entre los terrenales, nadie convirtió más que él. El único que lo supera es Messi, con 57.

Fue el goleador de la Copa América 2024, en la que marcó el tanto decisivo de la final frente a Colombia, y en los últimos dos años y medio acumuló 17 goles y cinco asistencias. Anotó dobletes frente a Guatemala y Puerto Rico; marcó y asistió ante Bolivia, Venezuela, Angola y Honduras; habilitó frente a El Salvador y en otro partido ante la Vinotinto; y festejó contra Costa Rica, Canadá, Chile, Perú, Colombia, Paraguay, Venezuela, Puerto Rico y Jordania.

En la tribuna casi no se ven camisetas con su nombre y durante mucho tiempo le tocó esperar detrás de Julián Álvarez. Pero sus números en la selección lo ubican entre los mejores de la historia.

Suma 38 goles en 79 partidos, con un promedio de 0,48 por encuentro, por encima del de Sergio Agüero (0,42), tercero entre los máximos goleadores de la historia con 42 tantos en 101 partidos. Todavía está lejos de los 54 de Gabriel Batistuta y de los 122 de Messi, pero en el camino ya dejó atrás a Leopoldo Luque, Daniel Passarella, Ángel Di María, Gonzalo Higuaín, Diego Maradona y Hernán Crespo.Lo mejor de Lautaro vs JordaniaJordania vs Argentina - Mundial 2026“Estoy contento porque esto es lo que anhelaba desde chico.

Este es el segundo Mundial en el que estoy y me preparé de la mejor manera física y mentalmente. Lo estoy disfrutando como un niño”, contó el delantero, integrante del ciclo Scaloni desde el primer partido, que ahora llega fortalecido a la pija por un lugar frente a Cabo Verde, el viernes, en Miami.

Lautaro es un líder silencioso. En la cancha se transforma, pero afuera conserva el perfil bajo.

No es de los más expresivos ni de los más carismáticos. Su ascendencia pasa por otro lado.

En las prácticas en el Compass Minerals se lo ve siempre enfocado, casi siempre entre los primeros en salir a la cancha, muchas veces solo o junto a Julián Alvarez. No juega ni se entrena para la cámara.

Pero desde el comienzo del Mundial también se le notaba una mochila pesada, como si la falta de gol no le permitiera terminar de soltarse. Ahora, después de convertir, parece haberse sacado ese peso de encima.

Scaloni nunca ocultó su debilidad futbolística por el bahiense. Más de una vez admitió que dejarlo afuera es una de las decisiones que más le cuesta tomar, porque siente que está sacando del equipo a un delantero que sería titular en cualquiera de las otras 47 selecciones del Mundial.

Hasta ahora, el entrenador pareció inclinarse por Julián Alvarez. Pero el bajo nivel del delantero de Atlético de Madrid y el gran trabajo que viene realizando Lautaro, ahora con el gol que tanto buscaba, pueden cambiar esa historia, aun con Julián ya recuperado del esguince y después de haber sumado 82 minutos frente a Jordania.

Scaloni pudo haber elegido a uno de los dos, porque su idea sigue siendo que Messi juegue acompañado por un solo nueve. No obstante, prefirió darles rodaje a ambos, probar cómo se entendían y darles la posibilidad de romper el cero.

Y, en esa pulseada, el que mejor respondió fue Lautaro.“No la pasé mal por la falta de goles en Mundiales, pero traté de manejar esa ansiedad. Me tocó hacer dos goles en el inicio del Mundial pasado, los que me anularon por posición adelantada, y después se dio todo cuesta arriba .

Hoy estoy disfrutando este Mundial porque defender mi país es lo mejor que hay”, se desahogó.Scaloni tendrá pocos entrenamientos para definir el equipo. Este miércoles, la selección volverá a entrenarse en Kansas City y por la tarde viajará rumbo a Miami para afrontar la próxima fase.

A partir de allí, el Mundial se resolverá en apenas 16 días y, si avanza, Argentina cambiará de ciudad antes de cada partido. Lautaro es uno de los futbolistas que más minutos acumuló en este inicio del torneo: jugó 55 frente a Argelia, donde asistió a Messi en un gol anulado; 65 contra Austria, partido en el que le cometieron el penal que el capitán transformó en el 1-0; y 60 ante Jordania, donde al fin pudo convertir.

Terminó entero y ahora intentará sostener la ventaja que consiguió en la disputa con Julián.En Qatar, Martínez perdió rápido el lugar y, aunque vivió la consagración, nunca quedó del todo conforme con su nivel. Incluso, deslizó que no se sintió plenamente parte de ese logro.

La revancha ya empezó. Y otra vez apareció en el lugar justo, en el momento preciso.