En Tokio los arquitectos del despacho Bow-Wow y el Instituto de Ciencias investigan cómo el calor está cambiando el ritmo urbano. Y se están fijando en ciudades donde se vive mucho de noche, como Bangkok, Rio de Janeiro o el Cairo.

Allí, las altas temperaturas han cambiado la presencia colectiva nocturna, la movilidad, la iluminación. ¿Hay un urbanismo nocturno?

¿Es viable?, se preguntan en Japón. En Barcelona, los arquitectos Pol Esteve y el despacho Maio han estudiado cómo cambiar las salas de baile (de techno, concretamente) para hacerlas más inclusivas y placenteras para cualquier edad o cuerpo: que se pueda descansar sin salir del espacio, que haya varias temperaturas o que se pueda sentir la música (tocando sus vibraciones) en vez de escucharla. “La arquitectura es más que levantar paredes y escaleras”, defienden.

Y, también en Barcelona el Ayuntamiento quiere aprovechar los cascotes que generan una obra para hacer la siguiente, con ladrillos reciclados, de hormigón y algas: lucen estupendos en una pared. Las cuestiones que plantean estos trabajos sobre el cambio climático, el envejecimiento, o el reciclaje de materiales tienen un papel relevante en las instalaciones de la exposición central del Congreso Mundial de Arquitectos que comienza este domingo por la tarde en Barcelona.

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