El inesperado papel de una masa fría en el Atlántico que intensifica las olas de calor en Europa

Una masa de agua fría en el Atlántico Norte, al sur de Islandia y Groenlandia, figura entre los factores que podrían intensificar las olas de calor en Europa, según varias investigaciones científicas. Aunque el fenómeno parece contradictorio, especialistas explicaron que esta anomalía modifica la circulación atmosférica y favorece condiciones que elevan las temperaturas sobre el continente.La región, conocida como “cold blob” o “masa fría”, mantiene temperaturas inferiores a las del resto del océano.
Ese comportamiento contrasta con la tendencia global, ya que el calentamiento provocado por el cambio climático impulsa un aumento generalizado de la temperatura del planeta.Un estudio reciente reforzó la preocupación de la comunidad científica al señalar que esta anomalía podría reflejar un debilitamiento de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), un sistema de corrientes oceánicas que regula el clima en distintas regiones del mundo.Los investigadores advirtieron que un eventual colapso de este sistema podría provocar inviernos más severos en el norte de Europa, asimismo de otros efectos climáticos de gran alcance.Diversos estudios analizaron la relación entre la masa fría del Atlántico y las olas de calor europeas. Los resultados mostraron que varios episodios de calor extremo coincidieron con periodos en los que las aguas al oeste del Reino Unido registraron temperaturas anormalmente bajas.“Un Atlántico frío no significa necesariamente una Europa más fría.
Ese frío no es una especie de salvoconducto para evitar el calentamiento global. Algunos de los extremos de calor pueden verse exacerbados por esta masa de aire frío en el Atlántico”, declaró a la AFP Gerard McCarthy, oceanógrafo de la Universidad de Maynooth en Irlanda.Cómo se forma el ‘domo de calor’Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen como la principal causa del cambio climático.
Ese proceso incrementó la frecuencia y la intensidad de las olas de calor.No obstante, Europa también enfrenta otros factores. Entre ellos destacan los cambios en la circulación atmosférica y el deshielo.Las investigaciones indicaron que la masa fría altera el recorrido y la velocidad de la corriente en chorro, una banda de fuertes vientos que se desplaza de oeste a este sobre el continente.Cuando las aguas frías y cálidas se encuentran, el contraste modifica el aire sobre el océano.
Ese proceso vuelve más lenta y ondulada la corriente en chorro.Como consecuencia, pueden establecerse sistemas persistentes de alta presión, conocidos como domos de calor, que permanecen varios días sobre Europa y favorecen temperaturas extremas.La física especializada en océanos y clima Marilena Oltmanns, de la Universidad de Bremen, explicó a AFP que los datos recientes muestran una intensa anomalía fría en el Atlántico Norte subpolar. Esa condición crea un frente que guía los vientos y modifica la trayectoria de la corriente en chorro.Según la investigadora, ese desplazamiento hace que la corriente se desvíe hacia el norte alrededor de Europa en lugar de atravesar el continente.
Esa configuración facilita la formación del domo de calor.El deshielo de Groenlandia influye en el fenómenoOltmanns dirigió un estudio publicado en 2024 que concluyó que el deshielo de Groenlandia vierte agua dulce en el Atlántico Norte. Ese aporte genera aguas superficiales más frías.La investigadora indicó que esa cadena de procesos modifica tanto la circulación oceánica como la atmosférica.
Como resultado, Europa experimenta un calentamiento estival más acelerado que otras regiones del planeta.Un estudio publicado en 2016 indicó que las anomalías frías del Atlántico precedieron varias de las principales olas de calor registradas en Europa desde la década de 1980.Otra investigación divulgada en 2023 utilizó simulaciones por computadora para comparar escenarios con y sin la presencia de la masa fría. Los resultados mostraron que, cuando la anomalía está presente, las olas de calor europeas duran más tiempo y alcanzan mayor intensidad.Mientras la temperatura promedio de la superficie de los océanos aumentó cerca de 1 °C desde 1900, la región de la masa fría registró un descenso de hasta 0,9 °C, según un estudio de 2019.Una investigación publicada el mes pasado concluyó que el fenómeno se debe principalmente a que las corrientes oceánicas transportan menos calor hacia esa zona y no a una mayor pérdida de calor desde la superficie del mar.La AMOC transporta aguas cálidas desde los trópicos hacia el hemisferio norte.
Allí el agua se enfría, aumenta su densidad y desciende antes de regresar hacia el sur a mayor profundidad.La mayoría de los científicos coincide en que este sistema pierde fuerza debido al calentamiento global. No obstante, aún existe debate sobre la velocidad del proceso y la posibilidad de un colapso durante este siglo.El investigador Stefan Rahmstorf, director de análisis del sistema terrestre del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, indicó a AFP que antes dudaba sobre la posibilidad de un colapso de la AMOC.
Ahora considera que existe una probabilidad superior al 50% de que ocurra.Los especialistas advirtieron que un colapso tendría consecuencias de gran alcance. Entre ellas mencionaron inviernos más severos en Europa, sequías en el sur de Asia y partes de África, asimismo del aumento del nivel del mar en el Atlántico Norte.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial.
La fuente de esta información es de una agencia de noticias y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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