"Necesitamos niños que lean, pero también autores que escriban para ellos": Mary Grueso

La escritora afrocolombiana habló sobre su nuevo libro “Agüela se fue la nuna” y reflexionó sobre la importancia de la literatura infantil en el país.Mary Grueso es la primera mujer afrocolombiana miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.Richi 2.0A través de la poesía, la literatura infantil y la narración oral, Mary Grueso ha logrado llevar la cultura del Pacífico colombiano a nuevas latitudes. Tal ha sido su influencia en el mundo de las historias y las letras, que logró convertirse en la primera mujer afrocolombiana en ser miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.Su rol como docente la ha llevado a acercarse de manera especial a los niños y, con su característica musicalidad, la autora se ha convertido en una pionera de la representación y visibilidad afro en el campo de la literatura infantil.
A partir de su más reciente publicación “Agüela se fue la nuna”, la escritora habló con El Espectador sobre este nuevo libro y sobre la importancia de seguir creando historias para niños.Le puede interesar: “Ante el fascismo no hay pasividad posible: hay que tomar parte por la vida”, Laura Restrepo¿Cómo surgió este nuevo libro, “Agüela se fue la nuna”? ¿Y qué significa el título?
¿Por qué decidió conservar esta pronunciación?Este libro es muy importante para mí porque el protagonista es mi nieto mayor. Es una historia con bases reales.
Quise conservar el título porque me pareció una manera de volver a la niñez, a la infancia. Cuando los niños están pequeños no hablan como nosotros; a los padres y a los profesores nos corresponde enseñarles a pronunciar bien las palabras, porque todavía no tienen la lengua preparada para hacerlo.Entonces, resulta muy gracioso cuando lo llaman a uno “agüela”.
Quise conservar ese recuerdo de infancia porque, no sé si en todas las comunidades, pero en la mía generalmente los niños no dicen primero “abuela”, sino “agüela”.Existen dos elementos que convergen en su obra: la narración oral y la escritura. ¿Cómo logra articularlos en cada uno de sus libros?No fue difícil para mí porque todo nace, primero, desde los sentimientos.
Empecé escribiendo poesía a partir de una experiencia muy personal: la pérdida de mi esposo. Eso me llevó a escribir desde la emoción.Luego surgió otro sentimiento cuando llegué al aula de clase como maestra.
Me di cuenta de que seguíamos leyendo a los mismos autores que yo había leído cuando estudiaba, y pensé que eso ya no podía seguir así. Nosotros tenemos una gran riqueza cultural y debemos mostrarla; también tenemos que estar presentes en el aula.En mi caso, por ejemplo, trabajo con un 80 % de estudiantes negros y no encontrábamos libros donde tuviéramos representación ni oportunidades de vernos reflejados.
A partir de ese cuestionamiento filosófico que me hice, empecé a escribir cuentos para llevarlos al aula. Quería que los estudiantes se miraran a sí mismos en los textos, y que quienes no son negros también pudieran reconocernos desde la literatura.
Por eso empecé a escribir para niños, incluyendo a los niños como protagonistas, incluso tomando como referencia a mis propios alumnos.¿Qué ha sido lo más gratificante de representar a su cultura? ¿Cómo ha sido la recepción de la comunidad y los lectores?Para mí es muy importante y significativo poder levantar la voz de mi comunidad para que los demás la escuchen.
Vivimos en un país con varias regiones, y cada una tiene características diferentes. Yo traigo desde el Pacífico mi cultura y mi identidad, y las uno al conjunto de las demás regiones del país.Eso es importante porque visibilizo mi cultura y a la gente de mi región.
Muestro cómo vivimos realmente, qué hacemos desde adentro, desde la mirada de alguien que pertenece a la comunidad, y no desde alguien que llega, pregunta, observa y luego se va.La recepción ha sido muy positiva, no solo dentro de la comunidad, sino también fuera de ella; no únicamente en el país, sino también en otros lugares del mundo. Mi literatura tiene un carácter universal porque, aunque está profundamente enraizada en mi región, ha logrado abrirse espacio en otras latitudes.A través de lo que escribo muestro mi comunidad, nuestra idiosincrasia y nuestra cultura.
Mire, por ejemplo, aquí estoy con una muñeca negra. Casi siempre tengo una muñeca negra y también vendo muñecas negras.
¿Para qué? Para difundirlas, para que la gente que quiera tenerlas pueda hacerlo y para que los niños negros también se vean reflejados en sus propios juguetes.
Todas esas son acciones que he realizado para fortalecer nuestra cultura y la identidad de la gente negra del Pacífico y de toda Colombia.Le sugerimos: “Veo el racismo y la violencia no como una tragedia; son lo normal de los seres humanos”, Junot DíazUsted me expresó que el libro está inspirado en su relación con su nieto. Entonces, quiero que hablemos de esa figura de la abuela y de su rol a la hora de educar y acercar a los niños de la comunidad a la lectura…Las abuelas, en nuestras comunidades, son figuras muy importantes y contribuyen en la formación de los nietos.
Ayudamos a inculcar valores y esperamos que nuestros nietos sean personas de bien, educadas y bien formadas.Por eso las abuelas tenemos un papel fundamental en la formación de los niños y de los nietos. En mi caso, mi nieto pasó unos días conmigo y fue entonces cuando vio el fenómeno de la luna reflejada en el agua.
Eso le llamó mucho la atención y, a partir de esa experiencia, escribí el libro.La musicalidad está muy presente en su obra, ¿cómo le permite narrar historias de forma distinta?Nosotros somos música; la llevamos en la sangre. Para mí, la música y la poesía son también recursos pedagógicos muy importantes para utilizar en el aula de clase.
Si los niños están cansados o inquietos, basta con ponerlos a cantar. Entonces todos se conectan con la música, empiezan a cantar y la jornada estudiantil deja de sentirse pesada.Por eso, en todos mis libros, al final siempre se encuentra una poesía o una canción.
A veces convierto la poesía en canción, pero siempre está presente. Considero que esa también ha sido una innovación literaria que he desarrollado, porque no es común encontrarlo de esa manera en otros libros.¿Por qué es importante seguir haciendo libros para niños?Ahora se está escribiendo mucho más para niños, pero hubo una época en la historia de este país en la que los niños tenían que leer los cuentos de los adultos.
No existían libros pensados exclusivamente para ellos y los escritores de literatura infantil eran muy pocos. Recordemos a Rafael Pombo y, después de él, a Jairo Aníbal Niño.
Pero, más allá de esos referentes, no había muchos autores que realmente llamaran la atención de los niños. Hoy la situación es diferente.
Ahora hay muchas personas escribiendo para la infancia, y eso es importante porque los niños necesitan tener sus propios cuentos.Para finalizar, usted asimismo de escritora es docente. ¿Qué considera que necesitan hoy los niños en Colombia para seguir acercándose a la lectura?
¿Y qué rol cumplen no solo los docentes, sino también los escritores de literatura infantil en ese proceso?Es muy importante que los escritores se acerquen a los niños y sean capaces de volverse niños también. Hay que tratar de entender qué es lo que les llama la atención, porque nadie va a leer algo que no le gusta.Los escritores tenemos la responsabilidad de buscar a ese público y atraerlo, escribir textos que les interesen, que les gusten y los motiven.
Eso permite que quieran seguir leyendo. Si leen un cuento y les gusta, van a querer buscar otro.De esa manera los niños se involucran con la lectura, y eso es fundamental porque necesitamos niños que lean.
Pero, así como necesitamos lectores, los escritores también debemos crear textos pensados especialmente para ellos.Siga leyendo: Marjane Satrapi, autora de ‘Persépolis’: “Un libro prohibido siempre es un buen libro”
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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