SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.— Los escritores Estefanía Herrera y Víctor Aybar, cofundador y editor de la editorial El Guadal, brindaron una entrevista al programa El Códice, de Radio Ancasti, en la que analizaron el panorama literario actual de la provincia. Durante la charla, destacaron el impacto de la colección \"Chinitas\" en el canon catamarqueño y reflexionaron sobre la influencia del consagrado Luis Franco en la región. \"Franco nos dejó una suerte de maldición y de pensar que todos los escritores tenemos que hacer un trabajo en solitario\", sostuvieron.

La colección \"Chinitas\" significó una revisión de la historia oficial de la literatura en la provincia. Al respecto, Aybar explicó que se trató de una \"ambición muy grande al tratar de ampliar el canon de poetas catamarqueñas\".

En esa línea, aseveró que, al momento de imaginar una colección de poetas, tomó como punto de partida algunos vacíos detectados en las investigaciones impulsadas por María Rosa Calás de Clark. \"Ella inicia la Historia de las Letras en Catamarca y son muy contadas las mujeres que determina en ese cuarto tomo\", indicó, y profundizó: \"Entonces yo veía algunas ausencias muy importantes. Estaban, por ejemplo, Celia Sarquís y María Elena Barrionuevo, que ya habían publicado entre los 80 y 90 y no aparecían.

Entonces me pregunté: \'¿qué pasó acá?\'\". No obstante, en sus inicios, el proyecto vio ciertas dificultades, ya que algunas autoras \"dijeron que no querían ser parte de las Chinitas\".

Pese a esto, el proyecto se consolidó. \"La colección salió hermosa, con cuatro generaciones distintas de mujeres escribiendo sobre Catamarca, desde los cerros, desde la ciudad, desde la juventud, desde la madurez y desde la puna\", valoró. Por otro lado, afirmó que el proyecto resonó a nivel académico, ya que fue parte de conservatorios en universidades extranjeras y en un simposio de la Universidad de Buenos Aires (UBA), del que también participó la profesora Judith de Los Ángeles Moreno. \"Se están viendo los resultados con respecto a la idea de ampliar el canon, algo que es muy interesante para la literatura catamarqueña\", aseveró. \"Una construcción comunitaria\" Por su parte, Estefanía Herrera, quien es parte de la colección con su poemario Diestra, resaltó la mirada estratégica detrás del proyecto y la forma en que modificó la dinámica de trabajo entre los autores. \"Yo siempre le digo a Víctor que él tiene un ojo adelantado, porque quizás en su momento, no se sabía qué iba a ser esto, qué futuro tenía; de hecho tuvimos que publicar las ocho, para que recién se empiece a ver lo que significaba la colección\", explicó.

La escritora hizo hincapié en la conformación \"comunitaria\" que propone la editorial, lo que derriba el mito del escritor como un genio creador aislado de su entorno. \"Hay algo que a mí me fascina y siempre me gusta contarlo, porque creo que también habla mucho del editorial, del editor, que era la cuestión esta de cómo con la venta de unas chinitas se pagaba a la producción de las otras chinitas\", remarcó. Según la autora, este mecanismo permite descartar la idea del \"escritor solitario\" para dar paso a \"una conformación mucho más comunitaria, más circular\", donde \"las ventas de algunos libros ayudan a la edición de otros\".

Esta comunión se traduce en la etapa de pospublicación de las obras, en donde una autora siempre termina releyendo a otra: \"Cada vez que una lleva, lleva a las otras\". El camino de la obra y \"la maldición de Franco\" Justamente, uno de los puntos más significativos de la entrevista fue el análisis de la pospublicación y el rol de las editoriales como mediadoras entre el arte y el mercado, un panorama que, según indicaron, inició a revertirse de forma incipiente luego de la pandemia gracias a las redes sociales y su visibilidad. \"Queremos que, si bien una obra está editada, está pensada para nutrir el canon literario de la provincia, pero también hay que venderlo al libro y hay que promocionarlo.

Y acá la promoción del libro, del autor, de la autora, es indispensable\", remarcó Aybar, señalando que el acompañamiento depende de cada escritor, ya que a algunos les cuesta \"esa espectacularidad, esa cosa de estar en una presentación, en una lectura\". Por el contrario, elogió el compromiso de autoras como María Elena Barrionuevo, quien a sus 84 años continúa acompañando las lecturas: \"Hay algo ahí del autor también como ver cómo se posiciona como escritor después de haber escrito, porque también hay que hacerle un camino a la obra, por más que ya esté el libro objeto\".

Por otro lado, Aybar vinculó el perfil ensimismado de los autores catamarqueños con una suerte de herencia del escritor Luis Leopoldo Franco, uno de los autores más importantes de la provincia. \"Yo siento que, por ejemplo, en un tiempo creo que Franco nos dejó una maldición\", polemizó. \"Con esta idea de que Franco renegaba mucho de los reconocimientos, de ser un escritor casi aislado, ermitaño, yo me vivo de mi literatura y la literatura en ese modo. Y yo creo que ahí nos dejó una suerte de maldición y de pensar que todos los escritores tenemos que hacer un trabajo en solitario.

Y que yo puedo estar en Belén, aislado, escribiendo, escribiendo... ¿Y qué pasa después con la obra?\".

Para Aybar, esta lógica impacta directamente en la preservación del patrimonio literario: \"Nos está pasando que tenemos uno de nuestros escritores más prolíficos, con más de 50 obras publicadas, pero se han vuelto a publicar [en referencia a la falta de circulación actual]. ¿Cómo hacemos la reedición de esas obras?

No tenemos primeras obras, no tenemos reediciones\". Finalmente, concluyó señalando que, frente a esa postura, desde El Guadal intentan revertir la tendencia \"de a poquito\", con el objetivo de que las obras y sus autores, poco a poco, encuentren su propio camino de circulación.

Sobre la colección La colección \"Chinitas\" está integrada por ocho títulos que reúnen a distintas generaciones de escritoras catamarqueñas: Diestra, de Estefanía Herrera; La tierna ferocidad de los días, de Celia Sarquís; la antología Ancestras, de Vanina Reynoso; Mujeres de Roca y Pétalo, de María Elena Barrionuevo; Tanagras, de Graciela Pernasetti; Herencia, de Pía Cabral; Los ojos de la ternura, de Camila Ortega; y El cielo que nos abarcó, de Paula Bustamante.